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Luego
de la proliferación de incompatibles sistemas de telefonía
móvil celular durante el desarrollo de la era digital o segunda
generación (2-G), la Unión Internacional de Telecomunicaciones
(UIT) decidió tomar cartas en el asunto a través de
una iniciativa que lleva por nombre IMT 2000 (International
Mobile Telecomunications 2000) y que define una serie de recomendaciones
técnicas mínimas para unificar el desarrollo de sistemas
de tercera generación en las distintas redes.
Las nuevas tecnologías desarrolladas por empresas de telecomunicaciones
deben cumplir con una serie de características para ser consideradas
como parte de la tercera generación, entre las cuales destacan:
Capacidad de funcionar de forma itinerante a nivel mundial,
es decir permitir a los usuarios disfrutar de los servicios 3-G mientras
se desplazan a través de las fronteras.
Velocidad de transmisión superior a los 2Mbps para usuarios
que se encuentren en un punto fijo o que se desplacen a pie, y mayor
que 348 Kbps para usuarios que se movilizan en un vehículo.
La
mayor velocidad de transmisión permite a los usuarios, no sólo
navegar más rápidamente en Internet, sino que además
se puede visualizar, bajar e instalar aplicaciones basadas en una
versión del lenguaje de programación JAVA denominada
"KVM" diseñada para correr en procesadores de bajo
poder; también hace posible visualizar imágenes, así
como disfrutar de audio y video y transferir archivos.
La posibilidad de desarrollar aplicaciones basadas en JAVA permite
acceder, a través de los dispositivos móviles 3-G, al
protocolo SSL (Secure Sockets Layer) que permite incrementar la seguridad
de las transacciones en Internet.
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Como si fueran pocas las ventajas de la velocidad de transmisión,
las empresas fabricantes de teléfonos móviles han
desarrollado dispositivos multifuncionales que integran agendas,
reproductores de MP3 y cámaras digitales entre otras, además
de ofrecer total compatibilidad con PCs y PDAs para intercambio
de datos o la posibilidad de usarlos como un módem para computadoras
portátiles.
Desde
el año 2001 Japón disfruta de estos servicios gracias
a la instalación de la primera red de tercera generación
en el mundo desarrollada por la compañía local NTT
DoCoMo. Por su parte, Europa y otros continentes empezaron a unirse
al sistema 3-G desde principios del año 2002.
La expansión de esta tecnología no será explosiva
como lo fue su predecesora debido a las grandes inversiones que
realizaron las compañías de telecomunicaciones para
instalar redes digitales tras el desarrollo de la segunda generación
de teléfonos celulares, pero las grandes ventajas que presenta
impulsarán a usuarios y proveedores a migrar a un sistema
que ha dado un enorme paso hacia la universalización de
los servicios de telefonía móvil celular.
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TERCERA GENERACIÓN
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