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El tango se originó en la costa rioplatense producto de la mezcla entre la cultura criolla argentina y las influencias de la inmigración europea. En los bajos fondos bonaerenses nació y encontró refugio este nostálgico y apasionado género, surgido de la base musical de milongas, valses, polcas y habaneras.

A finales del siglo XIX, los barrios marginales u "orilleros" hicieron que el tango se convirtiera en víctima de un complot que buscaba silenciarlo en otros estratos sociales, viéndose obligado a permanecer oculto en esa especie de subcultura que lo vio nacer.

Desde 1880 hasta los inicios del siglo XX el tango vive su etapa precursora, en la que las composiciones surgían de las improvisaciones de músicos "de oído" que carecían de formación académica, por lo que las canciones nunca fueron llevadas al pentagrama. De 1900 a 1920 trascurrió la llamada Guardia Vieja, en la que comienza a consolidarse este género y a ser conocido en el mundo entero. En esta fase destacaron grandes músicos y compositores como Ángel Villoldo, Rosendo Mendizábal, Eduardo Arolas "el tigre del bandoneón" y Vicente Greco.

Cuando la Guardia Vieja llegaba a su fin, el tango vivió una etapa de transición en la que brillaron el violinista Francisco "Pirincho" Canaro, de estilo rápido, influenciado por la milonga; y el pianista Roberto Firpo, de ritmo lento y fácil de bailar.

Terminada la transición es la hora de la Guardia Nueva (1920-1940), cuando el tango es refrescado con ideas renovadoras de los jóvenes recién salidos de la academia, profesionales que le dieron al género un aire evolucionista. En esta etapa destacaron artistas como Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Julio De Caro, Miguel Caló y Ángel D’Agostino.

De Caro propició un tango más lento que dio inicio a la Escuela Decareana, mientras que Osvaldo Fresedo se inclinaba por una corriente más conservadora en lo instrumental. Influenciado por el jazz, "El pibe de la Paternal", como se le conocía a Fresedo, introdujo nuevos instrumentos a la orquesta tanguera, como el arpa, el vibráfono y la batería.

Anibal "Pichuco" Troilo, fue el símbolo del tango de los años 40, Edad de Oro de este género argentino. Troilo fue un auténtico evolucionista y entre sus composiciones se cuentan grandes clásicos como Sur, Garúa, Barrio de Tango y Responso. Este inolvidable músico se valió de los mejores poetas de la época para dar letra a sus canciones, de las más reconocidas voces (Roberto Goyeneche, Edmundo Rivero, Fracisco Fiorentino, Roberto Rufino, etc.) y de los más virtuosos músicos para interpretarlas (Astor Piazzola y Héctor Stamponi entre otros).

Carlos Gardel

"El Morocho del Abasto", como se le conocía a Gardel, interpretó magistralmente en 1917 "Mi noche triste" dando pie al nacimiento del Tango Canción, estilo que impulsó este género argentino a la palestra mundial.

 

 
Fue entonces cuando Gardel sumó más tangos a su repertorio, que inicialmente estaba compuesto de canciones criollas en su mayoría. "El Morocho del Abasto" destacó no sólo con su voz, sino también como actor y como compositor, creando música para tangos como "Mi Buenos Aires querido", "Mano a mano", "Volvió la noche" y "Sus ojos se cerraron". "El Zorzal Criollo", como también era conocido Gardel, trabajó en cine, revistas y radio.

De la mano de "Carlitos" el tango se popularizó, no sólo en Argentina, sino en el resto del mundo, pero en una de sus giras por Latinoamérica, un accidente aéreo puso fin a su vida en 1935, dando inicio al mito de Gardel.

El Bandoneón

En 1935 Heinrich Band inventó en Alemania un instrumento de viento compuesto por un fuelle con caja de madera y un teclado de cuarenta y cuatro botones, que primeramente fue llamado Band-Union, nombre que derivó del apellido de su creador y una especie de cooperativa que se encargaba de su fabricación, y que hoy en día se conoce como bandoneón.

Algunos aseguran que el primero en tocar el bandoneón en Argentina, fue un soldado de Mitre, llamado José Santa Cruz, quien lo habría obtenido a través de un trueque con el tripulante de un carguero alemán.

En Argentina, el bandoneón se hizo portavoz de las nostalgias de los inmigrantes europeos y de las tristezas de los criollos argentinos de los barrios marginales, convirtiéndose en el protagonista principal del tango, aunque no fue así desde el principio. Inicialmente los conjuntos tangueros interpretaban este género musical con flauta, guitarra y violín. Fue Domingo Santa Cruz (hijo de José Santa Cruz), quien incorporó el bandoneón.

El Lunfardo

El lunfardo es una jerga conformada por términos traídos a Argentina por los inmigrantes europeos y otros usados por los criollos de los bajos fondos bonaerenses y que es utilizado en la composición del tango.

Cuando este género abandonó los barrios "orilleros" no dejó atrás al lunfardo, que siguió siendo utilizado para la creación de los versos del tango.

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