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¿Quién no desea conocer Los
Roques? ¿Quién
no desea regresar una vez que lo ha visitado? La razón
es simple: este archipiélago se parece a la gloria. La naturaleza
fue dadivosa con esta hermosa isla que se encuentra a sólo
30 minutos de Caracas en avión.
Sus cielos perfectos, el mar verde y azul, las arenas blancas, el
sol brillante, las gaviotas que revolotean la playa y la gran variedad
de peces y animales marinos parecen elementos extraídos de
un cuadro pintado por un experto en belleza y color. Los Roques
es un edén.
Las avionetas, comerciales y privadas, aterrizan en la pequeña
pista del Gran Roque, isla principal y suerte de centro capital
de este conglomerado de islas. Es allí donde se encuentran
los restaurantes, las tiendas y casi todas las posadas.
Aunque Los Roques haya crecido con el paso del tiempo, (hace 10
años solamente había unas 7 posadas y actualmente
hay más de 65) la magia de las pocas calles de arena sigue
intacta. Hay un solo vehículo de motor y es el camión
que recoge la basura, y para transportar la maleta desde el "aeropuerto"
a la posada se usan carretillas. Los niños caminan descalzos
y todos los habitantes muestran la piel tostada.
Visitar este paraíso es siempre una aventura, bien sea en
los famosos Day tour, alojándose en algunas de las posadas,
durmiendo en un velero o acampando por cuenta propia.
El día debe empezar muy temprano para el turista. Mirar el
amanecer en la terraza de alguna de las posadas o desde el muelle
es todo un espectáculo, que tiene como fondo el sonido de
los primeros aviones que arriban a la isla.
El desayuno suele servirse entre las 8 y las 8:30 de la mañana
y, dependiendo del plan escogido, puede ser al estilo italiano o
venezolano. El primero será un tanto ligero, sólo
estará conformado por tostadas, mermelada y fruta; mientras
que el segundo será más completo, pues la arepa
rellena será fundamental, generalmente acompañada
de fruta, jugo y café.
Para los que deseen ir por su cuenta, existen varios quioscos que
venden empanadas rellenas de carne, queso, cazón y de langosta
en su temporada.
Las nueve de la mañana es la hora ideal para tomar el peñero
hacia la playa. Si el destino se encuentra alejado del Gran Roque,
se debe subir a la lancha más temprano. Los precios de los
viajes varían según la distancia. Muy cerca de la
pista de aterrizaje se encuentra el quiosco de madera llamado Angel
& Oscar Shop, donde se solicitan los traslados.
La
tarde es el momento perfecto para conocer el pueblo. Existen dos
puntos en el Gran Roque muy populares para ver el atardecer: el
muelle y el faro. Desde ambos el silencio arropa mientras que la
naturaleza se encarga de hacer el resto. Es el momento cuando los
lancheros están culminando su faena, los pelícanos
pican el agua en búsqueda del alimento y el reloj, por instantes,
pareciera detenerse.
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La noche llega al Gran Roque con su cielo repleto de estrellas.
Luego de la cena y del paseo nocturno por el pueblo, llega el momento
de la fiesta, excusa perfecta para la reunión de los turistas
y los nativos del pueblo. Generalmente se celebran en la plaza Bolívar
o en los alrededores de la cancha deportiva. En los tiempos de auge
turístico, se contrata a una miniteca de La Guaira para que
anime el baile. El broche de oro lo ponen los tambores y los cuerpos
sudorosos que siguen la cadencia.
Así acaba un día más en el archipiélago
con las playas más bellas de Venezuela. Lugar de ensueño
y maravilla que siempre tendrá una sorpresa para sus visitantes.
Los Roques es y seguirá siendo mucho más que arena,
playa y sol.
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Historia y mar ::
El Parque Nacional Los Roques se encuentra a 176 kilómetros
al norte de la ciudad de Caracas y constituye uno de los reservorios
naturales más grandes del Caribe. Con 42 islotes, es considerado
el parque marino más grande de América Latina.
La historia de este lugar se remonta a finales del siglo XVI.
El virrey del Perú hizo mención de Los Roques, debido
a la gran cantidad de galeones procedentes de España que
venían cargados de oro y encallaban allí. También
dice la leyenda que fue usado como refugio de piratas, y que pobladores
de las Antillas Holandesas iban al archipiélago buscando
la cal de los corales y el fosfato y el guano de los manglares
roqueños para utilizarlos como abonos químicos.
Sin embargo, en el libro de la caseta del guardaparques se puede
leer que fue Gabriela Estrada, esposa de un agente de resguardo
marítimo, quien fundó en 1906 el primer poblado
en el Gran Roque; pero no fue hasta el 09 de agosto de 1972 que
este archipiélago fue decretado Parque Nacional por el
Gobierno venezolano, gracias a presiones de grupos conservacionistas.
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