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El
Polo es un juego ecuestre que se practica entre dos equipos de cuatro
jugadores cada uno, montados a caballo, en el cual deben impulsar
una pelota con un mazo hasta introducirla en la portería
contraria.
El mazo, llamado taco, tiene la punta
de madera y un mango fino y flexible de bambú. La bola, que
en sus inicios era de madera liviana, es de plástico y pesa
entre 99 y 127,5 g.
Los caballos de Polo son criados
especialmente para este deporte. Su adiestramiento es también
un oficio amplio y comercial. Sus principales estancias y sitios
de cría se encuentran en Argentina y Gran Bretaña,
aunque oficialmente, es la importación de caballos argentinos
a Gran Bretaña la opción más común en
la actualidad.
Su práctica se rige por normas
y ciertas aristocracias, lo cual lo convierte en un pasatiempo de
gran reputación y que genera relaciones reales y sociales
entre la alta sociedad de Europa, Estados Unidos y Argentina.
Para ver los campeonatos, los amantes y jugadores de esta disciplina
viajan frecuentemente a St. Moritz, Palm Beach y otros campos, haciendo
más aún una élite en torno a este deporte.
Historia del Polo
El polo tiene su origen más lejos de lo que se pudiera pensar. El inicio de este deporte en el mundo se sitúa en Oriente, entre
Persia y China, en el año 2000 antes de Cristo. Se estima
que pueda ser uno de los deportes con orígenes más
antiguos, aunque la fecha no pueda delimitarse con exactitud.
Su nombre, con el que fue conocido
posteriormente, deriva de “pulu”, que significa “pelota”
en tibetano.
Su práctica se extendió de China y Persia a la India,
donde se asentó fuertemente. Otros documentos históricos
lo ubican en Irán, donde las tribus iraníes lo practicaron
y mencionaron en la literatura del 521 al 485 A.C., y luego lo presentaron
al país chino los iraníes inmigrantes que se asilaron en China durante las invasiones árabes.
Su práctica en Irán
es la de más larga data: en la historia iraní se hace
referencia a las fuerzas reales del Imperio practicando el Polo
como pasatiempo real.
En China, su práctica tuvo
un gran auge pero decayó
con el tiempo. En su apogeo también fue practicado
por los reyes y considerado el pasatiempo Real chino más grandioso.
Su símbolo fue forjado en las armaduras de China y formó
parte de la vida de Ming-Hung, rey amante de las actividades ecuestres.
Por muchos siglos siguió siendo
un deporte real en el que participaron reinas y familias de la alta
nobleza, aunque su práctica se vio disminuida debido al desarrollo de otras disciplinas como las marciales.
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En la India, en cambio, el Polo se extendió y se mantuvo
vigente por miles de años, tomando un amplio asentamiento. Al
cumplirse el siglo XIX, Inglaterra convierte a la India en una colonia
británica, por lo que los militares ingleses vivieron en
la región por largos períodos, en los cuales conocieron
este deporte que los hindúes practicaban con dos equipos
que competían montando en ponis Manipoor.
Manipoor, zona importante de la India,
fue el escenario de la época más importante en la
historia del polo, cuando en un sitio cercano se pudo construir
el primer club de polo de Silchar, en donde ingleses e hindúes
convinieron en establecer las primeras reglas oficiales. Un inglés,
John Watson, fue quien formuló el primer reglamento.
Hacia finales de 1860, el polo ya
había viajado por completo a Inglaterra, donde se practicaba
en algunos clubes, siendo los primeros el club de Monmouthshire
y el club de Hurlingham. En Inglaterra tomó el nombre de
Hockey a caballo.
De Inglaterra pasa a otras naciones,
principalmente a Estados Unidos, país donde se transmitió
la cultura inglesa. En Europa también se internacionalizó
hacia España, impulsado por el Rey Alfonso XIII, hasta formarse
un club en Jerez.
En el año 1900, el Polo fue nombrado deporte
olímpico, aunque no pudo ser presentado en los Juegos
Olímpicos de ese año, ni por varias décadas.
El polo debió crecer aún más, hasta que en el año
1936 hizo presencia en los Juegos Olímpicos
por primera vez, manteniéndose año tras año hasta la época actual.
Los caballos más
buscados
- Argentina
es uno de los pocos países del mundo donde se cría
el caballo árabe con planteles. Estos fueron importados
del desierto de Arabia, gracias a Hernán Ayerza y su
mujer María Moreyra, que en 1892 importaron y criaron
el pura sangre árabe en Argentina.
- Los cartujos se encargaron
de crear una de las castas de caballos más hermosa,
que aún perdura: el caballo Jerezano. Reyes, príncipes,
y grandes señores iban a Jerez, España,
a buscar caballos cartujanos. Los descendientes del caballo
cartujano heredaron características especiales que
son una señal buscada por amantes del Polo.
- El caballo criado en Colombia,
con una fuerte sangre andaluza, es uno de los caballos más
bellos del mundo. Su velocidad, fortaleza, y tamaño
son notables.
- Los caballos berberiscos
(Norte de África, Marruecos y Egipto) figuran entre
los antepasados del más prestigioso de los purasangres
actuales, el caballo de Inglaterra. |
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