TEMAS | Sociedad | El traje de baño: Del pudor al atrevimiento
 


A pesar de que existen evidencias de que en una antigua villa siciliana se encontraron mosaicos del año 1600 a.C., decorados con dibujos de mujeres que visten trajes de baño de dos piezas; se desconoce por qué esta práctica desapareció con el paso de los años, sin dejar rastros muy claros de cuál era su concepción.

Lo cierto es que a partir del siglo XIX es cuando los médicos descubren las bondades curativas del mar y empiezan a recomendar baños en las playas como cura para algunas enfermedades. La meningitis y las depresiones causadas por los males del corazón llevarían a los pioneros en esta nueva aventura, que se fue masificando de la mano de algunos miembros de la realeza atraídos por esta nueva modalidad de baño en público. Uno de éstos fue el rey Jorge III, quien solía frecuentar la playa de Weymouth en Inglaterra.

Ante esta inusitada tendencia de la población, se hacía inminente la creación de una pieza que permitiera el desarrollo de esta actividad. Pero seguramente esa primera aproximación a las playas y al atuendo no implicaba toda la comodidad que ameritaba la situación. El traje estaba diseñado con un vestido de baño de franela, de corpiño ajustado y cuello alto; con mangas hasta el codo, y una faldilla hasta las rodillas. Debajo se utilizaban los pantalones bombachos, medias negras y hasta zapatillas de lona.

Más adelante, Francia daría un paso más en la moda al utilizar un calzón de lana y una blusa de color negro que iba hasta más abajo de la rodilla, y se sostenía con un cinturón de cuero. Los hombres, por su parte, llevaban una especie de traje de marinero listado. El danés Jantzen tomó este modelo, y creó para las mujeres un nuevo diseño de una sola pieza del mismo largo del anterior.

Los avances se daban al tiempo que se generaban más controversias en torno a lo adecuado o no de mostrar algunas partes del cuerpo. Sin embargo, el punto más álgido de esta revolución en la moda se daría cuando el francés Louis Réard, en 1946,



presenta la propuesta más atrevida para la época: el biquini. El nombre vendría dado por una sugerencia de la persona que modeló el traje: la bailarina del casino de Paris, Micheline Bernardini, quien recordó las noticias que colmaban los periódicos de la época, referentes a las pruebas y explosiones nucleares de las islas Bikini, en el Océano Pacífico y acotó la frase que catapultaría el invento con ese nombre:"Señor Réard, su bañador va a ser más explosivo que la bomba de Bikini". Bernardini fue la valiente que sustituyó a las modelos de la época, que se rehusaron a utilizar una prenda tan atrevida.

El uso del biquini se popularizó y hasta las participantes del Miss Universo en 1951 lo exhibieron, lo que generó controversias tan fuertes que hicieron que se decidiera prohibir su uso para los concursos venideros. Para el momento fue tildado como una prenda de mal gusto y sería Brigitte Bardot, tras su aparición en público durante sus vacaciones en Saint Tropez y Cannes, quien le devolvería el esplendor al atuendo.

Así llegamos hasta 1960, cuando una fibra textil, que puede ser tensada y estirada hasta seis veces su longitud natural, daría paso al traje de baño elástico hecho a base de lycra. Y es de Brasil de donde surge en 1974 la tanga.

Una evolución de más de un siglo convierte hoy en día al traje de baño en una pieza cómoda y usual entre los asiduos visitantes a las playas. La escasez de tela dejó de asombrar al público, y ahora lo novedoso se concentra en el estampado, bordado o decorado de lo poco que quedó en esta prenda de vestir.



Enlaces:

webs.sinectis.com.ar

funversion.universia.es

www.familia.cl

 
 

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