TEMAS | Tecnología | La música digital: Revolución del sonido
 


La historia se remonta a principios de los años 80 con la aparición del primer formato digital que permitía convertir melodías en bits, los cuales podían ser transferidos electrónicamente a un computador sin necesidad de utilizar los medios físicos tradicionales.

Más tarde, a mediados de esa década, sale al mercado el MIDI, un formato que copiaba los instrumentos musicales y los convertía en señales que podían ser escuchadas a través de la computadora.

Para 1987, el Instituto Franunhofer inventa un nuevo método para escuchar la música: un formato digital que comprimía el audio, reduciendo significativamente el tamaño de las canciones, sin perder algún tipo de calidad que pudiera ser apreciada por los oídos de los seres humanos.

Esta compresión es posible gracias a las limitaciones del oído humano. Se trata de un algoritmo capaz de reducir el peso en megabites y eliminar las frecuencias que no pueden ser escuchadas, dejando sólo las que pueden ser captadas.

Después de la aparición de estos formatos, en 1992, el Motion Picture Experts Group (MPEG), continúo con el desarrollo de esta tecnología y es cuando nace lo que hoy se conoce como MP3, un formato que codifica la música y permite comprimir sus señales de audio hasta una décima parte de su tamaño original.

En la actualidad, el MP3 se ha convertido en uno de los formatos de codificación más populares de la música obtenida a través de Internet y es utilizado comúnmente para almacenar canciones en la computadora, grabar discos y realizar diversas aplicaciones.
Después de la llegada de Internet, lo que realmente revolucionó esta nueva tendencia musical fue Napster. Éste era el primer programa vía Web, creado en 1999 por un joven de 19 años, de nombre Shawn Fannin, que además de “compartir” de manera gratuita archivos de música MP3, inició la época oscura de la industria musical, poniéndola en riesgo de quiebra y consolidó una nueva manera de escuchar las canciones, cambiando por completo la forma de concebir y distribuir los contenidos audiovisuales.
Sin mucho esfuerzo, Napster llegó a obtener 70 millones de usuarios en todo el mundo, en menos de dos años. Sin embargo, las casas discográficas empezaron varios procesos legales, aplicándole demandas por derechos de autor, lo que obligó a este servicio a salir del mercado, quedando fuera de la Web.

Los sellos discográficos denunciaban que se estaba infringiendo la ley de propiedad intelectual, pero los abogados de Fannin alegaban que se estaban intercambiando archivos con el consentimiento de ambas partes, sin caer en problemas de derechos de autor. Según ellos, prestar o cambiar archivos entre personas era totalmente legal, no importaba si se hacía de manera física o digital.

A pesar de los problemas legales con Napster, fue imposible detener la rápida proliferación a través de Internet de este tipo de softwares. Parecía que de cada crítica y demanda que se le hacía a este programa, nacía uno nuevo que ofreciera el servicio, causando gran preocupación a las empresas del ramo y a los organismos encargados de proteger de los derechos de propiedad intelectual.



El papel de la industria

Después de notar la rápida proliferación de formas y programas capaces de ofrecer música digital sin ningún tipo de control y de forma gratuita, la industria discográfica trata de reinventarse ante las masivas descargas de canciones a través de Internet.

“Si no puedes vencerlos, únete”, dicen ahora las principales empresas Web y sellos discográficos al ver que estando en contra de esta nueva tendencia no lograrán eliminarla. Por lo que en los últimos años algunas compañías como Weblisten, Amazon, Americam Online (AOL) y Yahoo han empezado a aprovechar este nuevo nicho de mercado, conectando a los usuarios con su música preferida y lanzando diversos reproductores portátiles para que la escuchen. Pagan bajos precios por los derechos de autor, y hacen un negocio totalmente rentable y legal.

El MP3 es sólo el comienzo de una nueva era, que ha hecho que la industria musical redefina el concepto de autoría. Por eso, tarde y de la peor manera, las casas productoras descubren que es imposible parar esta tendencia, donde diariamente millones de internautas descargan música y video, ¿la solución? las compañías ahora buscan hacer alianzas con los softwares de descargas audiovisuales para continuar cobrando por los derechos con “downloads” legales.

El futuro musical

Tras el éxito del MP3, ya se está hablando del MP4, de mayor calidad que su predecesor y que reduce aún más el espacio. Este nuevo formato cubre todos los procesos de archivos multimedia, es capaz de capturar, editar, codificar, distribuir, reproducir y almacenar archivos, extendiéndose hasta las aplicaciones inalámbricas y consolas de juego.

Su gran fortaleza, además de trabajar con audio y video, es que puede leer gran variedad de archivos y formatos, lo que permite escoger cada uno de éstos de acuerdo con el reproductor donde se quiera reproducir la música.

El MP4 es conocido actualmente como el nuevo estándar para crear, distribuir y reproducir archivos multimedia, ahora con la posibilidad de tener las nuevas aplicaciones interactivas.

Pese a las críticas y demandas legales realizadas en contra de este nuevo formato, la música digital llegó para quedarse y ha revolucionado la forma en que el mundo adquiere audio y video. Sea cual sea el futuro de la legalidad del mundo digital, siempre habrá internautas en la red buscando nuevas maneras para “intercambiar archivos”.


Enlaces:

MP3, la revolución digital de la música

Música digital


 
 

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