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Se
cree que las primeras especies de manglares se originaron en la
India y Malasia, teoría que los biólogos marinos afirman
ya que esta región es la que mayor cantidad de especies tiene,
con un total de 700 variedades. Cada una de éstas a lo largo
del tiempo se ha extendido por el resto del mundo gracias a las
corrientes del océano y se han situado en regiones tropicales
y subtropicales.
Los
manglares son formaciones boscosas típicas de los ambientes
costeros del trópico que suelen encontrarse en los bordes
de las islas; sus árboles pueden alcanzar 30 metros de altura
y sus arbustos superan los dos metros. Pueden subsistir en los suelos
bajos y blandos saturados de agua, donde la marea llega ocasionalmente.
Sus
extensas y gruesas raíces crean matorrales que eventualmente
se les puede observar cuando baja la marea. Sus grandes tallos están
provistos de pneumatóforos, órganos respiratorios
que emergen del agua para obtener el oxígeno que requieren.
Son
plantas vivíparas, mecanismo que les permite adaptarse de
gran manera y sobrevivir a climas severos y salinos. Así
mismo, pueden germinar estando aún unidas al mangle, donde
su fruto puede crecer en el arbusto hasta convertirse en una planta
joven y finalmente caer al agua, donde flota sin problemas hasta
que sus raíces se arraiguen en el lugar más adecuado.
Además,
pueden tolerar altos niveles de salinidad y son capaces de situarse
en terrenos blandos gracias a sus raíces aéreas.
Tienen
gran capacidad de reproducción, razón por la que son
considerados uno de los ecosistemas más productivos de la
tierra, con potencial para proporcionar más de tres kilos
de materia orgánica por metro cuadrado.
En
el pasado llegaron a ocupar el 60 por ciento de las costas tropicales
de la tierra, pero en la actualidad, la tala y la explotación
de los bosques han generado su desaparición en un 50 por
ciento en todo el mundo. Sin embargo, su gran importancia ha provocado
que instituciones que cuidan el medio ambiente tomen medidas a nivel
mundial para frenar su destrucción.
Sus
grandes formaciones boscosas protegen y ayudan a los ecosistemas
donde se encuentran ubicados, pues previenen la erosión,
protegen las tormentas y sirven de criaderos y hábitat para
distintas especies de aves, peces y mariscos. Así mismo,
sus matorrales sirven como filtros de los bosques y protegen a los
arrecifes de coral y a los terrenos de erosiones. Además,
funcionan como pulmones del medio ambiente y producen grandes cantidades
de oxígeno. También son utilizados para hacer deportes
acuáticos y actividades turísticas.
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Tipos
de manglares
El
mangle rojo se encuentra principalmente en los cayos de
pura arena, cerca del mar. Sus árboles superan los 10 metros
de altura y sus arbustos los dos metros, sus raíces son marrones-rojizas
y pueden permanecer temporal o permanentemente bajo el agua. Originalmente
esta especie de mangle se empleó para extraer madera y elaborar
carbón, por lo que hoy en día escasea.
Por
su parte, el mangle negro suele hallarse detrás
del mangle rojo o en los bordes de las lagunas interiores. Es la
especie más alta y llega a medir 15 metros. Sus raíces
son curiosas pues salen del suelo y cubren con pequeñas varillas
toda el área ocupada por dicho mangle.
Es
importante señalar que tanto el mangle rojo como el negro
son los predilectos por los pelícanos y las bocas de cola
blanca para construir sus nidos.
El
de menor densidad en las costas venezolanas, dadas las extremas
condiciones del ambiente y que es muy atacado por los insectos,
es el mangle blanco, el cual generalmente se mezcla
con el rojo en los cayos. Se desarrolla más como arbusto
que como árbol.
El
mangle de botoncillo debe su nombre a la forma de piña
redondeada de su fruto que se despliega en racimos, se desarrolla
como arbusto y cuenta con unas raíces capaces de ingresar
más profundamente en el suelo en búsqueda de agua
con menos salinidad. Es igual de sensible que el mangle blanco a
las condiciones extremas, por lo que se encuentra en menor cantidad
y sólo en las partes altas de los costas, islas y cayos donde
el agua de mar no llega o no se estanca.
Cuentan
con raíces respiratorias y producen semillas vivíparas,
es decir, que sus frutos nacen estando aún unidas a los árboles.
Sus raíces sirven de sustrato para algas, bivalvos, gasterópodos
y esponjas, entre otros, ayudan a la formación de los suelos
y protegen a las costas e islas de la erosión.
Enlaces:
Mangrove
Garden
Los Mangles
Fotos
tomadas de:
Treknature
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