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¿Jazz? ¡Por supuesto! Hum… Excelente. Las orquestas,
los salones, sus artistas, ‘Lúis Amstron’, ‘Duc
Élinton’, la inconfundible ‘Ela’ …incomparables.
¡Ah! Y la mafia, también la mafia, lo ilícito
de por medio por supuesto… ¡Sinatra! Sin duda la propia
libertad convertida en música. Estas
palabras podríamos escucharlas una y otra vez si consultáramos
a cualquier mortal sobre el género musical conocido con el
nombre de Jazz. Si buscáramos culpables de esta concepción,
algo “reduccionista” y apresurada, probablemente debamos
apuntar al auge del jazz, o mejor dicho, a la difusión del
término, durante la década de los años 20 en
tierras de Estados Unidos, un período donde proliferó
el baile de salón, la buena vida al margen de la ley seca,
los locales de la mafia para el tráfico de alcohol, el protagonismo
de las orquestas y el swing y la aparición de inigualables
solistas que terminarían convirtiéndose en íconos
del todavía joven género musical que más allá
de verse como fórmulas de composición, estilos o ritmos
podía ya apreciarse más bien como una posición
filosófica ante la interpretación musical.
Sobre
los inicios del jazz se ha escrito mucho y hacia numerosas direcciones;
sin embargo, si se trata de definir una locación para hablar
de su nacimiento todas las opiniones confluyen en un mismo lugar:
Nueva Orleans, en el estado de Louisiana, en Estados Unidos. El
origen se atribuye a la fusión de las culturas africana y
europea, a partir de las manifestaciones musicales del momento,
desde las canciones de trabajo de los esclavos negros, las marchas
militares europeas, hasta la música de cámara, pasando
por el gospel, blues y ragtime.
Desde
el siglo XIX los esclavos africanos iniciaron su aporte al folclore
musical del sureste norteamericano. Tras adoptar la religión
católica, los sumisos habitantes encontraron una vía
para desahogar las penas de la dominación a la que eran sometidos:
los cantos que interpretaban durante la celebración de actos
litúrgicos. Así nace el estilo que posteriormente
sería definido con el nombre de Gospel.
Pero
la iglesia no fue el lugar exclusivo para que los esclavos africanos
expresaran sus penas. Fuera de los templos, en las plantaciones,
también se cantaba el sufrimiento. Así, con la incorporación
de instrumentos populares; comprados en oportunidades a las bandas
militares, los esclavos alimentan sus interpretaciones dando lugar
a otro estilo: el Blues.
A
su vez, en Sant Louis, en el estado de Missouri, el piano se hace
un espacio en estas manifestaciones de la mano de obra negra. Una
nueva forma de tocar el piano, dinámica y sincopada, se suma
a las reuniones y celebraciones para acompañar las parodias
que esclavos hacían de sus amos. Otro género: Ragtime.
No está definido el momento preciso en el que se produce
ni quién promueve la combinación de estos géneros
y su consolidación en un solo término: Jazz. Entre
los pioneros del naciente género se encontró Jerry
Roll Morton, oriundo de Nueva Orleans, quien se autoproclamó
“el inventor del jazz”. Durante la primera década
del siglo XX se populariza el estilo musical y surgen destacados
músicos como Buddy Bolden. Las bandas de jazz proliferan
e inician una migración a distintos lugares del país
norteamericano siendo Nueva York y Chicago los destinos principales.
Durante
los inicios de los años 20 el estilo incorpora variaciones
y se patenta el swing, estilo con el que llega la Creole Jazz Band
del trompetista King Oliver, en la que cumplía el rol de
segunda trompeta Louis Armstrong, quien se convertiría en
uno de los personajes más importantes y emblemáticos
del género. Se multiplican los solistas así como las
orquestas, el nuevo estilo deja entrever su potencial y reina en
aquellos locales ilegales mantenidos por los traficantes de alcohol.
Cuenta con éxito rotundo la formación de Paul Witheman,
la de Fletcher Henderson; que contaban entre sus filas con el trompetista
Rex Stewart y Coleman Hawkins en el saxo tenor, y por supuesto la
inigualable orquesta de Duke Ellington. |
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Disfrutando
su efervescencia el Jazz, llega el crac económico del
29 y algunos músicos parten en busca de estabilidad,
lo que permite la difusión del género a otras
latitudes del mundo. Mientras tanto, en Estados Unidos la gente
pide y las orquestas continuaron brindando sus ejecuciones sorteando
los obstáculos de la depresión del país.
Durante este período pudo disfrutarse de la orquesta
de Count Basie, una de las más excepcionales formaciones
que el género haya brindado a lo largo de toda su historia.
Los pianistas Art Tatum y Fats Waller son otros nombres destacados
del momento.
Interpretado
el género del swing hasta ser estrujado, los intérpretes
se vieron repitiendo una y otra vez los logros de los grandes
solistas. En el norte del barrio de Harlem, en Nueva York, luego
de culminar sus presentaciones formales, algunos músicos
dejaban de lado sus trajes y se reunían en un local llamado
Minton's Playhouse a improvisar en lo que hoy día se
conoce en la jerga musical como “jam sessions”.
Estos encuentros dieron lugar a un nuevo estilo del Jazz bautizado
con el nombre de Bebop y que reinaría durante la década
de los 40. Charlie Parker, Dizzy Gillespie y Thelonius Monk,
entre muchos más, impulsaron la nueva tendencia que replanteaba
el swing con bruscas síncopas y disonancias melódicas
consolidando nuevo estilo como un pilar fundamental de lo que
sería el jazz de la modernidad.
Durante
los años 50 el jazz continuó con su evolución
sufriendo una división de costa a costa en territorio
norteamericano. Tras el éxito del Bebop un grupo de músicos,
principalmente de raza blanca, algo no característico
de las estrellas del jazz, se propone remozar al género
planteando una estética musical más culta. Lennie
Tristano, Lee Konitz y Dave Brubeck encabezan el movimiento,
nacido en la costa oeste de Estados Unidos, conocido con el
nombre de Cool. En contraparte, respondiendo al amaneramiento
del estilo, en la costa este emerge el Hardbop, heredero del
Bebop impulsado por el baterista Art Blakey, Horace Silver y
los Jazz Messengers.
La evolución del género no se detuvo. El joven
Ornette Coleman graba un par de discos con el apoyo del productor
Lester Koening en los que revoluciona armonía rítmica
y melodía. El estilo de Coleman genera un rechazo inmediato
entre puristas quienes lo acusan de asesinar el jazz. “Free
Jazz”, título de un álbum de Coleman sería
utilizado para definir la nueva variante del género.
Revolucionados los estilos derivados del Jazz, Miles Davis irrumpe
en el escenario e incorpora nuevas propuestas eléctricas
que suman aún más dinamismo. Otra de las figuras
del momento, de talento inigualable es John Coltrane, quien
participaría en las formaciones lideradas por Davis.
Con la llegada de los 70, el jazz abre sus puertas al rock y
aparecen agrupaciones como Mahavishnu Orchestra y Weather Report,
esta última liderada por Joe Zawinul y que contaría
con la participación del más importante intérprete
de bajo eléctrico en el jazz: Jaco Pastorius. El jazzrock,
también conocido con el nombre de fusión, contó
con numerosos representantes, muchos de ellos aún en
el ruedo, entre los que destacan el John Mc Laughlin, Chick
Corea, Herbie Hancock, Michael y Randy Brecker, Pat Metheny,
Mike Stern y David Fiuczynski, por sólo nombrar unos
pocos.
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