TEMAS | Arte y cultura | El Futurismo: Dinamismo violento y radical
           
    Durante los inicios del siglo XX, mientras el Cubismo se hacía un espacio en el arte exportando al mundo sus preceptos y obras desde Francia, surge en Italia una corriente que rechaza la obra humana hasta entonces realizada y sugiere una revolución mundial con las máquinas como protagonistas, considerando a éstas como las principales representaciones del progreso humano.

Es en el año 1909 cuando la nueva propuesta se formaliza, con un manifiesto de fundación publicado en el diario parisino Le Figaro, firmado por el poeta italiano Filippo Tommaso Marinetti. Así nace el Futurismo.

En poco tiempo Marinetti cuenta con aliados. Trabajan con el poeta italiano los artistas Luigi Russolo, Carlo Carrá, Humberto Boccioni y Giacomo Balla, quienes firman en 1910 el Primer y Segundo Manifiesto de la Pintura Futurista. En el ámbito de la música hace lo propio Francesco Pratella; dos años más tarde Boccioni sella el manifiesto futurista para la escultura y por último, en 1915, Marinetti estampa su rubrica junto a Enrico Settimelli para las pautas del teatro futurista sintético, al tiempo que Enrico Prampolini establece las de la escenografía.

En la Literatura
Fue precisamente Marinetti el principal representante de la literatura futurista. En 1912, el poeta italiano publica el manifiesto técnico de esta corriente, en el que señala las “palabras en libertad” como el medio de expresión capaz de transmitir el ímpetu de la vida moderna. Esto incluía la eliminación de la sintaxis, adjetivos y adverbios, uso de verbos en infinitivo, sustitución de la puntuación por signos musicales y matemáticos, entre otras premisas. Destacaron junto a Marinetti: Aldo Palazzeschi, Corrado Govoni y Ardengo Soffici.

En la Música
En 1913, un año después de formalizar el Manifiesto de los músicos futuristas, el compositor Francesco Balilla Pratella ofrece los primeros conciertos del movimiento. Luego de escuchar un performance de Pratella en el Teatro Costanzi de Roma, en marzo de 1913, Luigi Russolo escribe LÁrte dei rumori (El arte de los ruidos), un tratado que incorporaba a la música los sonidos derivados de la sociedad tecnológica: ruidos de motores, locomotoras, tranvías.

Para cumplir los requerimientos de la nueva propuesta musical nace la “orquesta futurista”, conformada por instrumentos especiales. Cajones de madera guardaban motores que producían diversos ruidos al ser manipulados mediante manivelas. Armado con su aparataje, Russolo ofreció en Italia y Gran Bretaña conciertos de sus obras “Despertar de capital”, “Cita de autos y aeroplanos” y “Escaramuzas en un oasis”.

En la Pintura
Luego de la fundación del Futurismo en 1909, el pintor y escultor Humberto Boccioni junto a su colega Luigi Russolo inician la redacción del Manifiesto de los pintores futuristas que finalmente suscribirían en 1910, junto a Aroldo Bonzagni, Romulo Romani, Gino Severini y Giacomo Balla. Las premisas se repetían para cada disciplina.

La pintura se reveló contra el culto al pasado y alabó los símbolos de la vida moderna, convirtiéndose en tema principal lo urbano, la industria, las máquinas, además de la violencia. Para formalizar aún más la corriente, los artistas publican La pintura futurista: manifiesto técnico.

Tras un primer período neoimpresionista, los pintores futuristas plantean un cubismo dinámico al que llaman “cubofuturismo”. Finalmente, la búsqueda de movimiento y dinamismo dan como resultado un arte sintético y abstracto.

En la Escultura
El Futurismo no contó en la Escultura con el mismo auge alcanzado en la literatura, la pintura, la música o la arquitectura. Sólo fue el propio Humberto Boccioni quien diseñó unas doce obras de las cuales sólo se conservan cinco. El pintor italiano intentó llevar a las tres dimensiones sus experimentaciones sobre el lienzo.

El trabajo de Boccioni se vio interrumpido por el estallido de la I Guerra Mundial. Convencido del carácter renovador de una guerra, el italiano se alista a las filas castrenses y muere durante el desarrollo del conflicto.

En la Arquitectura
Durante una exposición celebrada en mayo y junio de 1914, los arquitectos Antonio Sant’ Elia y Mario Chiattone presentaron unos novedosos dibujos sobre una ciudad moderna. Tan sólo un mes después, Sant’ Elia publica el manifiesto La Arquitectura Futurista, cuya principal inquietud es la incursión del movimiento en la arquitectura.

Las investigaciones de Sant’ Elia resultaron ser las más importantes para el movimiento futurista; sin embargo, contrariamente a lo sucedido en otras disciplinas, los ideales del movimiento, en el caso de la arquitectura, sólo pudieron ser plasmados en bocetos y proyectos que no alcanzaron más que un grado utópico. Al igual que Boccioni, Sant’ Elia murió durante la I Guerra Mundial.

La creación de una casa futurista “desde los cimientos”, construida haciendo uso de todos los recursos de la ciencia y la técnica, con el fin único de satisfacer a cabalidad los hábitos humanos de la vida moderna fue la premisa de Sant’ Elia, rechazando cualquier tipo de “continuidad histórica”.

Característicamente, los futuristas se afanaron a una idea triunfalista proyectada a la consecución del futuro ideal que profesaban; sin embargo, sus numerosos mandamientos terminan convirtiendo la corriente en un movimiento más hipotético que de facto, resumiéndose sus triunfos en los escándalos y la polémica.


Algunos puntos del Manifiesto Técnico
de la Literatura Futurista

 

Es menester destruir la sintaxis disponiendo los sustantivos al azar, tal como nacen.


Los verbos deben usarse en infinitivo, para que se adapten elásticamente al sustantivo y no queden sometidos al yo del escritor que observa o imagina. El infinitivo del verbo puede dar el sentido de la continuidad de la vida y la elasticidad de la intuición que percibe.


Se debe abolir el adjetivo, para que el sustantivo desnudo guarde su color esencial. El adjetivo teniendo en sí mismo el carácter alusivo, es incompatible con nuestra visión dinámica, puesto que presupone una pausa y una meditación.


Abolir también la puntuación. Al haberse suprimido los adjetivos, los adverbios y las conjunciones, la puntuación queda anulada, en la continuidad variada de un estilo vivo que se crea por sí mismo, sin las pausas absurdas de los puntos y las comas. Para acentuar ciertos movimientos e indicar sus direcciones se emplearán signos matemáticos: + > < - : =, y signos musicales.


Fotos tomadas de:

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