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Desde
su firma al profesional, el 2 de julio de 1997, José Castillo
ha dado mucho de que hablar. Estuvo una temporada en la Academia
de Venezuela en Montalbán, en 1998, sin cometer errores en
55 juegos. Luego fue enviado a los Estados Unidos y durante cinco
temporadas consecutivas pasó por los equipos Bradenton, Hickory,
Lynchburg (2001-2002) y Altoona antes de ser llamado a las mayores
para iniciar la temporada 2003 con el equipo grande.
Su mejor año en las menores fue el 2002 cuando repitió
en Lynchburg bateando .300 con 16 jonrones, 82 carreras anotadas,
81 empujadas y 27 bases robadas. Estuvo considerado el quinto mejor
prospecto de la organización antes de su temporada 2002,
el cuarto mejor antes de la 2003 y como el mejor infielder defensivo
de Pittsburgh por la publicación Baseball America, después
de concluida esa campaña.
Le preguntamos al coach de infielders de Pittsburgh, el también
venezolano Alvaro Espinoza, acerca del camarero y nos dice: “Castillo
dice que soy su papá pero a todos los jugadores los trato
igual. Debo dejarlos listos para el momento en el que el manager
los necesite. La combinación de jugadas de dos out (dobleplays)
con Jack Wilson se está dejando conocer en las Grandes Ligas.
Cada día se conocen más y pueden llegar a ser los
mejores con el respeto que merece la dupla del venezolano Alex González
y el dominicano Luis Castillo, en los Marlins. Cuado termine de
madurar como pelotero será uno de los mejores en la Liga.
Todavía no conoce a ciencia cierta su potencial”.
Le preguntamos a Castillo acerca de la diferencia entre el 2004
y el 2005: “He madurado y ahora soy más consistente
en el campo con el guante y con el bate. La ayuda de Alvaro ha sido
clave en el proceso. Otra cosa que me ha ayudado es la confianza
que han depositado en mí los Piratas y ahora sólo
quiero retribuirles eso estableciéndome en las mayores”.
“Nos
hemos ganado el respeto de los demás”
Una jugada de Castillo y Wilson llamó la atención
de los conocedores, luego de ser seleccionada como la mejor de la
semana y por algunas personas como una de las mejores del año.
En la misma, el campocorto se lanzó hacia su izquierda para
atrapar un batazo, la pelota entró en su guante y en el mismo
movimiento fue a manos del camarero.
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Castillo la agarró, giró 360 grados y luego hizo el
out en la inicial. “Son jugadas que uno no espera, pero reaccioné
por instinto y pudimos concretar el out. No pensé que la
atraparía ni que yo pudiera completarla pero lo hicimos.
Ya
tenemos dos años jugando juntos y aprendemos día a
día a conocernos. Aunque solamente hablamos de béisbol
en el terreno durante las prácticas y en el juego. En el
avión, él se sienta atrás y yo adelante. Pero
siempre queremos dar lo mejor de nosotros y ahora la gente viene
a vernos hacer esas jugadas”, comenta el segunda base de 24
años de edad, al tiempo que se enorgullece al haber “ganado
el respeto de los demás”.
Cuando
se lo interroga acerca de su juego en Venezuela, responde rápidamente:
“Claro que jugaré con los Leones pero no sé
cuándo empezaré. Queremos ser campeones y representar
al país en la Serie del Caribe en Maracay y Valencia.”.
Todos tenemos metas y Castillo cuenta las suyas: “La mía
es terminar bien la temporada para demostrarles a los Piratas que
sí pertenezco a las mayores y que pienso quedarme por estos
lados por muchos años. Sé que puedo batear más
de 300 con 15 jonrones y es lo que quiero lograr”.
Su poder ocasional, su contacto con el madero, su velocidad, un
potente brazo y una excelente defensiva, unidos al conocimiento
del juego, lo hacen destacar entre los mejores prospectos. El año
que viene el Juego de Estrellas será en Pittsburgh y Castillo
desearía estar presente. Tiene las herramientas para ser
seleccionado.
Por Boris Mizrahi
José
Castillo destacándose |

Fuente:
Major League Baseball |
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