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Las
personas que han conocido a Slobodan Milosevic dicen que no tiene
amigos, que posee un sentido particular de ver la vida, que puede
matar a sangre fría y que no le tiembla el pulso para mentir.
Este hombre fue Presidente de Yugoslavia desde 1989 hasta el año
2000 y en septiembre de 2004 enfrenta un juicio en el que se le
acusa de genocidio, de cometer crímenes contra la humanidad,
de violar la Convención de Ginebra y las leyes de guerra
durante los conflictos de Kosovo, Croacia y Bosnia.
Según la versión on line del diario Chileno La Tercera,
en sus declaraciones ante el tribunal durante el litigio, el ex
presidente indica que no hay pruebas suficientes para acusarlo y
que los jueces distorsionan la historia. Otros periódicos
señalan que Milosevic responsabiliza a Estados Unidos, al
Vaticano y a Alemania de los conflictos que vivió Yugoslavia
durante los años noventa.
Su
vida
Slobodan
Milosovic nació el 29 de agosto de 1941 en la antigua Yugoslavia.
Su padre era un teólogo y su madre una maestra. Según
se puede leer en algunas de sus biografías, desde muy joven
formó parte del Partido Comunista Yugoslavo y estudió
derecho en la Universidad de Belgrado.
Desde
un punto de vista personal, la vida de este hombre fue signada por
trágicas muertes: ambos padres se suicidaron. Él,
se disparó en la sien cuando Slobodan tenía 21 años;
su madre, se ahorcó en el año 1974.
Se
casó en 1965 con una compañera de la escuela, quien
se convertiría en una de sus aliadas y asesoras políticas
más importantes en el futuro. Su nombre es Mirjana Markovic,
hija de comunistas. Mirjana fue profesora en la Universidad de Belgrado.
Antes
de llegar a ser uno de los principales líderes de Yugoslavia,
Milosevic ocupó cargos administrativos dentro de la República
de Serbia. Durante los setenta trabajó para la compañía
energética Technogas y a finales de esta década ocupó
el cargo de director general del Banco Unido de Belgrado.
La
política
En
1980 el mariscal Tito falleció y la República Federativa
Socialista de Yugoslavia comenzaba a cambiar. Milosevic dirigió
su interés hacia el área política, para ello
se sirvió de Ivan Stambolic, quien fuera presidente de Serbia
durante los años 80 y ayudó a Milosevic a formar parte
de la Liga de los Comunistas de Serbia. Su
visión iba más allá de ser el dirigente principal
del partido, asunto que logró en 1986. Milosevic quería
ser Presidente de Serbia. Antes de ostentar el poder, movió
las piezas políticas necesarias para remover a quien fuera
su mentor político.
Para
el momento, los serbios pedían protección ante lo
que denunciaban como la represión de los albaneses. Milosevic
se presentó ante un grupo de gente de Kosovo y prometió
que nadie los volvería a golpear. Desde ese momento, su discurso
se basó en convencer a los serbios de lo marginados que habían
estado durante el régimen de Tito, de lo poderosos que podían
ser económicamente y de que fuera de esa región, todos
conspiraban en su contra. Según conocedores del tema, esas
ideas, despertaron frustración en la población.
Corría
el año 1987. Durante el mes de octubre Milosevic se las ingenió
para crear un desbalance dentro del partido. Su mentor, Ivan Stambolic,
perdió el apoyo de la mayoría y en diciembre de ese
mismo año tuvo que dejar el poder. Lo sucedió Petar
Gracanin. Otros dirigentes se marcharon en la misma época.
En
sus discursos hablaba de una gran Yugoslavia, una Yugoslavia unitaria.
Así se presentaba ante la gente, con ideas nacionalistas,
comunistas e ideas racistas en contra de los albaneses y los musulmanes.
Antes de llegar a ser Presidente de la República, la Asamblea
Serbia aprobó una reforma de la constitución que reducía
la autonomía de Kosovo y Vojvodina; esta modificación
trajo como consecuencia una serie de disturbios en Kosovo que dejó
un saldo de casi 30 muertos, todos albaneses abatidos por las fuerzas
de seguridad.
El
poder
En
mayo de 1989 fue elegido Presidente de la República Socialista
de Serbia. En
junio de 1990 creó el Partido Socialista de Serbia, y se
hizo nombrar presidente de este nuevo grupo, cuyas ideas seguían
manteniéndose similares a la Liga de los Comunistas de Serbia.
En
1990, su gobierno decretó boicot económico contra
Eslovenia. A la par, en Kosovo, se daba un movimiento represivo
en contra de los albaneses. Kosovo intentó recuperar su autonomía,
Belgrado se opuso, disolvió las instituciones en esta provincia
y la puso bajo su administración.
En
septiembre del mismo año, una nueva constitución disolvía
las instituciones autónomas de las provincias y removía
la condición socialista de Serbia. Hubo elecciones. El partido
Serbio ganó 194 de 250 escaños del Congreso. Milosevic
fue ratificado como presidente con más del 60 por ciento
del apoyo popular.
El
clima político estaba signado por la intranquilidad. Manifestaciones
nacionales eran parte del día a día. La represión
del ejército contra los ciudadanos era común.
La
guerra
Los
enfrentamientos comenzaron en el año 1991. La guerra entre
Croacia y Bosnia fue originada por la proclamación de independencia
de todas las repúblicas de Yugoslavia. A pesar de ser minoría,
el control fue tomado por los Serbios.
Milosevic
se enfrentaba a los representantes de Croacia y Eslovenia, los llamaba
los liquidadores de Yugoslavia; éstos, por su parte, catalogaban
al gobierno Serbio como intransigente y poco dispuesto a revisar
su sistema. Milosovic pretendía centralizar el poder en Serbia
y olvidar a los demás territorios.
Milosevic seguía moviendo sus hilos de tal manera que nadie
más que los suyos tuvieran acceso al poder. Por ejemplo,
en mayo de 1991 su gente impidió que el croata Stipe Mesic
se hiciera cargo de la Presidencia Colectiva Federal, de esta manera
un "enemigo" no tendría autoridad sobre el Ejército
Popular Yugoslavo. La crisis política se profundizó
en ese momento.
Eslovenia
y Croacia proclaman su independencia y envían al ejército
a proteger las fronteras. Estos hechos ahondan aún más
la lucha étnica entre los croatas, los musulmanes, los serbios
y los albaneses. Según
los expertos en materia internacional, una de las razones fundamentales
para que el presidente serbio decidiera participar en la Guerra
de Bosnia era consolidarse en el poder y llevar a la realidad su
proyecto de construir lo que llamó la Gran Serbia.
Milosevic,
a pesar de su actitud, logró formar parte de todas las conversaciones
que se llevaron a cabo para intentar, infructuosamente, de que reinara
la paz en este territorio. Su capacidad para conseguir las debilidades
de sus oponentes, su verbo y sus promesas lo fortalecieron en el
poder.
En
1992 ocurren varios hechos importantes: los habitantes albaneses
de Kosovo manifiestan su deseo de unirse a Albania; las fuerzas
serbias asesinan a bosnios musulmanes y expulsan a personas no serbias
de las zonas que están bajo su control y Ibrahim Rugova fue
electo presidente de Kosovo. |
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En
enero de ese año, se firmó en Sarajevo el alto al
fuego número quince. El clima seguía tenso y en abril
se desplegaron los llamados cascos azules de la ONU. En agosto,
la República Serbia de Bosnia-Herzegovina pasó a llamarse
simplemente República Serbia, con capital en Sarajevo.
Milosovic insistía en ese momento, tal y como lo hace en
el presente, que la guerra en Yugoslavia era una consecuencia de
un complot llevado a cabo por Alemania y el Vaticano. En todo caso,
justificaba sus acciones como una forma de defenderse ante este
ataque.
Más allá de los hechos, algunos medios de comunicación
social afectos a Milosevic, insistían en fomentar el mensaje
de las diferencias étnicas y mostraban cómo en Bosnia
se había matado a los Serbios (no enseñaban cómo
lo hicieron con los musulmanes) La historia se contaba como le era
favorable al Presidente y la sociedad todavía tenía
cierta credibilidad en él.
La
resistencia comenzó en la sociedad, al crearse grupos y movimientos
como el de estudiantes llamado Otpor, o como el de Mujeres de Negro
contra la guerra. Políticamente, la Alianza cívica
de Serbia, fue el único grupo que se atrevió a criticar
al Gobierno y a mostrar lo que consideraron hechos atroces cometidos
en Bosnia.
Sin
embargo, Milosevic fue reelecto en 1992 como presidente de su partido
y de la recién constituida República Federal de Yugoslavia.
Lo que parecía una democracia transparente, era por detrás
una serie de acuerdos, élites, intereses partidistas, intereses
personales, dinero.
Los
años siguientes fueron marcados por las transiciones económicas.
Según cifras mostradas en la página web de la Fundación
Cidob, a finales del año 1992 la inflación era del
8.700 %. No había producción ni empleo. En 1993, las
cosas empeoraron, la inflación llegó a la increíble
cifra de 300 millones %. Se creó una nueva moneda llamada
dínar, equiparada con el marco alemán, lograron así
reducir la inflación al 8,6%. No obstante, los números
no siguieron siendo favorables.
En el año 1995 la guerra volvió a Bosnia. El ejército
de Sarajevo atacó en varios frentes. Luego de algunos bombardeos
aéreos ocurridos en septiembre, hubo un alto al fuego, firmado
por los líderes de Bosnia, Croacia y Serbia. Una vez más,
Milosevic quedó ante la comunidad internacional como un pacifista
que participó en este acuerdo que garantizaba la unidad territorial
de Bosnia y dejaba a un lado el sueño de la Gran Serbia.
En 1996, Milosevic seguía en el poder. Obtuvo la mayoría
en las elecciones al congreso en el mes de noviembre. Sin embargo,
en los sufragios municipales, luego de la unión de Djindjic
y Draskovic, éstos lograron mayoría en las principales
ciudades del país. Milosevic no reconoció el resultado.
Comenzaron movilizaciones en la calle y tras tres meses de manifestaciones,
Djindjic se convirtió en el primer alcalde de Belgrado no
comunista desde 1945.
Su
segundo período estaba por vencerse y Milosevic no podía
ser candidato para un tercer gobierno. Encontró una manera
de continuar en el poder: ser el presidente federal, cuyas funciones
se limitaban a la jefatura de las Fuerzas Armadas; sin embargo,
él pretendía controlar a las demás instituciones
desde este cargo.
En
julio de 1997 ganó las elecciones y tomó el cargo
de Presidente Federal de Yugoslavia. Para la Presidencia de Serbia,
colocó a Milan Milutinovic, el cual ganó, a pesar
de las acusaciones de un supuesto fraude. A
la par, Estados Unidos y la Unión Europea le exigieron a
Milosevic que negociara con la población albanesa de Kosovo.
Los años anteriores fueron signados por la ausencia de acuerdos,
por las promesas sin cumplir, la necesidad de los albaneses de autoabastecerse
en diferentes áreas.
Milosevic
envía tropas a Kosovo en febrero de 1998. Se denuncian más
de 30 muertes, especialmente de mujeres, niños y ancianos.
Los conflictos continuaron. En septiembre de ese mismo año,
la OTAN da un ultimátum a Milosevic y lo amenaza con ataques
aéreos; a pesar de ello, las fuerzas serbias atacan el centro
de Kosovo. La ONU pide un cese inmediato al fuego. En octubre, las
fuerzas serbias se retiran.
El
presidente de Yugoslavia seguía en el poder en el año
1999, pero no sabía cómo hacer para transformar los
hechos a su favor. Los ataques a Kosovo prosiguieron, paradójicamente,
también los intentos de paz.
El
comienzo del fin La
verdadera noticia fue anunciada el 27 de mayo de 1999, cuando el
Tribunal Penal Internacional, creado por la ONU para procesar los
crímenes de guerra en la ex Yugoslavia señaló
la incriminación de Milosevic en tres causas por crímenes
contra la humanidad y una causa por crímenes de guerra, todos
cometidos en Kosovo. Éste, se convirtió así
en el primer mandatario en activo procesado extraterritorialmente
por una corte internacional sobre Derechos Humanos.
La
comunidad salió a las calles. En diferentes manifestaciones,
le exigían a Milosovic explicaciones por lo ocurrido y denunciando
el fin de su régimen. Los países cercanos apoyaron
la moción y llamaron a que Milosevic abandonara el poder.
Milosevic
se arriesgó a seguir en el poder. En vez de instaurar una
dictadura decidió medirse con votos. Las elecciones federales
fueron convocadas para el 24 de septiembre. Previo a esto, se realizó
un cambio en la constitución que aumentaba los poderes del
presidente.
Milosevic
perdió, pero no estaba dispuesto a aceptarlo. Se llamó
a la movilización en las calles, se convocó a una
huelga general y a la desobediencia civil en Serbia hasta que reconociera
su derrota.
En
octubre, el Tribunal Constitucional invalidó las elecciones
del 24 de septiembre y llamó a un desempate el 8 de octubre
de ese año. La gente salió a la calle, ocuparon el
edificio del Parlamento, los medios de comunicación y otros
sitios de poder. Luego
de estos hechos, el Tribunal Constitucional confirmó la victoria
de Kostunica en la primera vuelta con el 50,2% de los votos frente
al 37,2% obtenido por Milosevic. Este último pidió
garantías para él y su familia para poder reconocer
su derrota. Habló por televisión y dijo que volvería
al escenario político. Su destino, para ese momento era incierto.
A principios
del 2001, a pesar de indicar en una entrevista que tenía
su conciencia tranquila, no se sabía qué sucedería
con Milosevic. Para el presidente Kostunica, el arresto no figuraba
en sus prioridades. A pesar de ello, en febrero de ese año
su residencia comenzó a ser vigilada a fin de evitar cualquier
intento de escape.
El
1° de abril de 2001, tras horas de persecución y confusión,
Milosevic acepta lo que se conoce como una "rendición
pactada" y es llevado a prisión. Fue llevado a una cárcel
en Belgrado y se le imputaron los siguientes cargos: malversación
de fondos, corrupción, abuso de poder y resistencia a la
autoridad.
En
julio de 2001, según un especial elaborado por el Mundo de
España, Milosevic dice que el tribunal de La Haya es un órgano
falso e ilegal, por lo que compareció ante el TPI sin abogados.
Así lo ha hecho en las siguientes oportunidades. Milosevic
rechaza los cargos que se le imputan.
El
juicio apenas comienza. Aún falta mucho por declarar y decir.
El tiempo tendrá la última palabra. Lo cierto es que
Milosevic ya no está en el poder, ahora está en la
cárcel y desde allí debe rendir cuentas al mundo de
sus actos. |
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