TEMAS | Arte y cultura | Fauvismo
     
  Hacia el ocaso del siglo XIX la pintura impresionista ya cumplía un par de décadas de mengua e importantes artistas del momento planteaban una revolución en la temática y las técnicas que daría lugar al Neo-Impresionismo, un movimiento que reacciona ante el mermado escenario pictórico impulsando nuevas vías de investigación que a su vez fundamentarían diversos movimientos, entre ellos, el Puntillismo, el Simbolismo, el Expresionismo y el Fauvismo, éste último, una propuesta que prometía un uso "salvaje" del color anteponiéndolo a la línea y el dibujo.

En el año de 1905, el Salón de Otoño de París reservó una de sus salas a las obras de un grupo de artistas encabezado por los franceses Henri Matisse, André Derain, Georges Rouault, y el holandés Maurice de Vlaminck quienes expusieron lienzos de un cromatismo agresivo que semejaban una explosión de luz y color. Tras asistir a la exposición, el crítico Louis Vauxcelles publica el artículo "Donatello entre las fieras", en el que haciendo referencia al manejo que hacen estos artistas del color los define de manera despectiva como unas verdaderas "fieras", en francés fauves, dando origen y nombre a un nuevo movimiento: Fauvismo.

Agrupados en una nueva corriente los fauvistas no siguieron el común denominador de todo movimiento o propuesta artística; no redactaron un manifiesto, no establecieron reglas ni pautas que debieran de seguirse de manera celosa. La libertad era una premisa importante, sin directrices que la mermaran o condicionaran. Por ello, comparten el título de fauvistas artistas con propuestas de origen y caracteres tan disímiles. Mientras franceses como Matisse y Derain representan en sus obras una tranquila cotidianidad, la obra de su compatriota Rouault muestra un contenido ampliamente expresionista, lleno de drama, con un alto grado de cristiandad.

Sin embargo, la ausencia de directrices en común más allá del amor por el color condenó al Fauvismo a una existencia efímera que no alcanzó mucho más que un par de años de vida, tomando los artistas rumbos hacia diversas propuestas y en algunos casos nuevas vanguardias, como fue el caso del francés Georges Braque, quien sentaría las bases del Cubismo junto al español Pablo Picasso.

Las obras fauvistas dejan de lado la representación de la realidad y dan paso a formas planas, sin perspectiva, que buscan transmitir la carga emotiva del autor exclusivamente mediante un uso del color, siendo los temas principales inocentes paisajes, vistas campestres y retratos. Claro ejemplo de esto son las obras de Matisse, principal representante de la corriente, cuyos cuadros llegan a semejarse a pinturas infantiles. Las obras del francés alcanza en plenitud el carácter decorativo atribuido al Fauvismo. "Me gustaría que el individuo cansado, agobiado, quebrado, encontrara paz y quietud en mis cuadros", señaló alguna vez Matisse, quien consideraba que la pintura debía despertar una experiencia sensorial placentera con la sola percepción del color, los cuales contaban con una belleza propia.

 

Además de "La raya verde", del pintor galo son reconocidas las obras "La ventana abierta", "Estudio rojo", "La dama azul" y un retrato de su esposa llamado "Mujer con sombrero", donde retrata a su esposa, son algunas de sus obras más significativas.

Por su parte, Raoul Dufy popularizó una técnica muy seguida por las demás "fieras" del color que consistía en invertir el orden tradicional en la ejecución pictórica. En un primer término, Dufy aplicaba el color al lienzo y luego se dedicaba a recrear las figuras que deseaba. Este método, que divorciaba el elemento color del objeto representado, pretendía conservar toda la fuerza expresiva del artista.

El holandés Maurice de Vlaminck aportó al movimiento dramáticos paisajes inspirados en las obtras de Van Gogh. Sus obras, de temática paisajista exclusivamente, se caracterizaron por espesas pinceladas que recreaban obligados contrastes. Comúnmente, la obra de Vlaminck mostraba un camino o carretera en el centro de la composición, que, rompiendo la conducta de los fauvistas, respetaba los principios de perspectiva. Al igual que Matisse, Maurice Vlaminck se interesa por elementos del arte africano, tomando en cuenta que las manifestaciones primitivas no parten de la imitación.

Hacia 1908 el Fauvismo se disuelve, desapareciendo súbitamente del escenario artístico y tomando sus autores caminos en distintas direcciones, principalmente hacia el Expresionismo, que a pesar de no contar con un carácter ampliamente racionalista, como es el caso del Cubismo, devolvía a las formas una amplia importancia, contrariamente a los principios fauvistas.

OBRAS
       
    André Derain:
"El puerto de Londres"
     
    Henri Matisse:
"La raya verde"
     
    Raoul Dufy:
"La regata"
     
    Georges Rouault:
"Tres payasos"
       
 
 

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