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Desde
el año 1994 cumple pena en una cárcel francesa de
máxima seguridad el venezolano Ilich Ramírez Sánchez,
conocido como Carlos "El Chacal", considerado en las décadas
de los 70 y 80 como el enemigo número uno del sistema occidental,
el más buscado por la INTERPOL, en torno a quien se construyó
una figura de temible y especializado terrorista que, con el pasar
de los años historiadores e investigadores han pretendido
desmitificar haciendo público sus errores y supuesta impericia.
Relacionado
a los más importantes movimientos armados; Ira en Irlanda,
Ejército Rojo de Japón, el español Eta y grupos
alemanes, su fama se multiplicó a nivel mundial cuando en
1975 asesinó a dos agentes del servicio secreto francés.
Durante las investigaciones del hecho, en el marco de las pesquisas
se halló en el lugar un ejemplar de la obra "El día
del Chacal", de Frederick Forsyth; los medios de comunicación
se encargaron del resto, nació el mito y su apodo. Sus detractores
señalan que el libro no era propiedad de Ilich, conocido
en su juventud por su fama de mal estudiante, indisciplinado y copión
(persona que hace trampa en los exámenes)
Numerosas
fuentes insisten que durante distintos ataques adjudicados a Carlos,
éste estaba en cualquier otro lugar, fumando habanos y viviendo
de una fama ajena de asesino sanguinario.
Recientemente,
en vísperas de las elecciones presidenciales estadounidenses,
en entrevista ofrecida a un medio venezolano, Carlos señaló
que de producirse un ataque terrorista importante en suelo norteamericano
el presidente George W. Bush aseguraría su reelección
en los comicios pautados para el 2 de noviembre de 2004. Así
mismo, indicó que de resultar electo el candidato demócrata
John Kerry, no existirían cambios en la política exterior
de la potencia americana, enraizada actualmente en el conflicto
bélico iraquí y su polémica participación
en el mismo.
"El
integrismo islámico se manifiesta por su actuación
armada internacional. La causa actual del terrorismo es la voluntad
hegemónica yanqui, que históricamente la ha utilizado
de manera masiva en sus guerras de agresión con su tecnología
militar y su estrategia de aniquilación territorial,"
señaló Carlos, reiterando su apoyo a la Yihad; guerra
santa árabe. El terrorista venezolano no desaprovechó
la oportunidad para referirse a "una indiscutible continuidad
histórica" entre las acciones del emblemático
líder árabe, Osama bin Laden, y las suyas.
La
historia
El
12 de octubre de 1949 José Altagracia Ramírez Sánchez,
un acaudalado venezolano de ideas comunistas, ve nacer a su primer
hijo a quien llama Ilich, el segundo nombre de una de las personas
a quien más admiraba: Vladimir Ilich Ulianov, mejor conocido
como Lenin, fundador del Partido Comunista de la Unión Soviética
y del Estado soviético, sobre bases marxistas y engelianas.
A sus hijos siguientes el millonario venezolano los llamo Vladimir
y Lenin. Por su parte, la madre de los pequeños, Elba María
Sánchez, no comulgaba con el ateísmo de su esposo
y sus afinidades de carácter marxista. La mujer bautizó
a los niños a escondidas de su padre, aunque respetando los
nombres elegidos por éste, y en algunas oportunidades los
llevaba a la Iglesia.
Desecho
el matrimonio Ramírez Sánchez, en 1958 Ilich es enviado
por su padre a Caracas para que cumpla estudios en el Liceo Fermín
Toro, institución considerada en ese momento como la principal
formadora de activistas de izquierda.
Hacia
el año de 1964 Ilich se inscribe en el Partido Comunista
de Venezuela. Según informaciones inciertas, viaja junto
a un grupo de personas a Cuba para entrenarse en la guerra de guerrillas,
seguido de cerca por Fidel Castro y la KGB, servicios secretos rusos.
La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos, CIA por sus
siglas en inglés, avaló la veracidad de esta información,
sin embargo, aceptaría luego que no disponía de pruebas.
En
su lucha por alejar a sus hijos de ideales izquierdistas, Elba María
Sánchez logra el traslado de los jóvenes a Londres,
en el año de 1966. Ilich es seducido por la vida de la alta
sociedad y se convierte en todo un playboy, con admirada inclinación
por el buen vestir.
Durante
su estadía en la capital británica, Ilich participó
en reuniones de comunistas que permanecían en el exilio.
Aunque se acreditó la creación del grupo de los expatriados,
los miembros del mismo señalarían luego que el venezolano
sólo asistió un par de veces en carácter de
oyente.
En
el ámbito académico resultó un fracaso, lo
que se convirtió en la excusa perfecta para que su padre
retomara su tutoría. En 1968, con el apoyo del Partido Comunista
venezolano, José Altagracia Ramírez consigue un cupo
para su hijo en la Universidad Patrice Lumumba de Moscú.
Ilich se traslada a la capital rusa donde no tarda en invertir su
tiempo en lo aprendido en Londres: mujeres y alcohol, despilfarrando
la dadivosa manutención que recibía periódicamente
desde Caracas.
Se
señala que en este período, Ilich toma contacto con
estudiantes palestinos cercanos a la lucha armada. En 1970, tras
participar en una manifestación a favor de los países
árabes, es expulsado de la universidad. Se piensa que para
entonces ya mantiene relaciones con la KGB y algunas fuentes consideran
la expulsión de la universidad como una coartada para despistar
acerca de la vinculación del venezolano con los servicios
de inteligencia, sin embargo, no existen pruebas que confirmen la
pertenencia del venezolano al staff de la agencia rusa.
Iniciando
la nueva década, Ilich viaja a Jordania, participa en un
campamento del Frente Popular de Liberación de Palestina
y cumple actividades en la guerrilla del Rey Hussein. Ilich comienza
a ser llamado Carlos. Anecdóticamente, el uso de este nombre
se deriva de la relación de su padre con el presidente de
Venezuela en el momento, Carlos Andrés Pérez.
Ante
el fortalecimiento político y militar de los palestinos el
Rey Hussein se sintió amenazado, deteriorándose las
relaciones de una manera insostenible. Finalmente, tras violentos
enfrentamientos, los palestinos son expulsados de Jordania. Carlos
regresa a Londres, se reencuentra con su madre e ingresa a la Universidad
de Londres para estudiar economía y ruso.
En
1972, el Frente Popular para la Liberación de Palestina concreta
exitosamente diversos ataques: secuestro de un avión de la
aerolínea alemana Lufthansa en Londres, ataque mortal al
aeropuerto de Tel Aviv y asesinato de atletas judíos en el
marco de los Juegos Olímpicos de Munich. Por error, los medios
de comunicación atribuyeron a Carlos la responsabilidad de
los hechos, sin embargo, esto sería desmentido. Hasta tanto,
el venezolano contaba con atentados fallidos en Londres, entre otros,
uno contra un comerciante de origen judío y otro contra un
banco del mismo origen, en el que lanza una granada que se desvía
dejando no más que vidrios rotos.
El auge de la lucha armada árabe atrae a Carlos al cumplimiento
de un papel más importante en pro de la causa. El 28 de junio
de 1973, el líder del FPLP Mohamed Boudia es asesinado por
paramilitares israelíes. Michel Moukharbal lo sucede y Carlos
es designado su asistente. La unión sólo da como resultado
infructuosos ataques.
Radicado
en París, se le atribuyen estallidos de coches bombas en
las sedes de algunos diarios. En 1974, miembros del Ejército
Rojo de Japón toman la Embajada de Francia en La Haya, en
Holanda. Carlos, colaborador del plagio, queda fuera del lugar por
descoordinación.
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Paralelamente,
los medios de comunicación continuaban alimentando el mito
de Carlos y lo encaminaban a convertirse en el enemigo número
uno de la cultura occidental.
En
enero de 1975, pretende estallar un avión comercial israelí
en el aeropuerto francés de la ciudad de Orly, haciendo uso
de una bazuca. En el primer intento hace blanco en una aeronave
yugoslava, luego Carlos y sus cómplices se ven obligados
a tomar un grupo de rehenes y escapan a Bagdad. Al conocerse años
después los detalles de su desatino se desvanece más
aún la fama de especialista de Carlos.
En
una operación internacional, Moukharbal es arrestado y brinda
información sobre Carlos a los cuerpos de seguridad franceses.
En junio, agentes de los servicios secretos galos, Dirección
de la Vigilancia del Territorio, DST por sus siglas en francés,
acompañados por el líder capturado, visitan en el
número 9 de Rue Toullier un domicilio de una compañera
de Carlos, durante una reunión que el terrorista celebra
junto a estudiantes venezolanos. Al ser interrogado en el lugar,
Moukharbal identifica al buscado "Chacal", quien en un
ataque de ira dispara contra la humanidad de su delator asesinándolo.
Dos agentes resultan muertos y un tercero herido.
Carlos
escapa a Beirut donde es recibido con orgullo por la FPLP, que poco
tiempo antes descubrió operaciones de Moukharbal como un
doble agente.
Sumergido
en el reconocimiento, es invitado a un ambicioso plan rebelde: el
secuestro de los ministros de los países Organización
de Países Exportadores de Petróleo, OPEP, reunidos
en una cumbre anual en Viena, Austria. El golpe se cumple el domingo
21 de diciembre de 1975 de manera espectacular. Un equipo compuesto
por Carlos, tres alemanes, dos palestinos y un libanés entra
a la sede del organismo internacional y somete a los presentes.
Rápidas negociaciones dieron a los captores un avión
en el que viajaron hacia Oriente Medio, aterrizando finalmente en
Argelia.
El
FPLP ordenó la ejecución de los funcionarios de Arabia
Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Irán y Qatar, considerándoles
traicioneros a la causa palestina. Incumpliendo las órdenes,
Carlos perdona la vida a los ministros y los libera. La falta le
vale la expulsión del frente rebelde. Algunas fuentes señalan
que Carlos accedió a la liberación de los cautivos
tras recibir unos 50 millones de dólares. El terrorista rechaza
la información.
Tras
el plagio de Viena, se esconde y pasa a una vida de bajo perfil,
radicándose en Hungría y probablemente en Rumania,
según informes de seguridad. Durante este período
Carlos se convierte en un mercenario a sueldo y lleva a cabo ataques
a solicitud del mejor postor, sin ideales ni bandera.
Como
parte del mito que nos habla de un temible terrorista, se le adjudica
el secuestro de un avión de Air France en 1976. El plagio
fue efectuado en realidad por un grupo palestino que conduce la
aeronave hasta Uganda. También es responsabilizado erróneamente
por la toma de la Embajada de Estados Unidos en Teherán,
Irán, llevada a cabo por militantes islámicos en 1979.
Al año siguiente, en Asunción, capital paraguaya,
es asesinado el ex dictador de Nicaragua Anastasio Somoza, sin prueba
alguna vinculan a Carlos.
Autoridades
de Francia detienen en París, en 1982, a la alemana Magdalena
Kopp, compañera de Carlos, acusada de tráfico de armas.
Exigiendo la libertad de Kopp, Carlos lleva a cabo sangrientos ataques
en la red ferroviaria del país galo, dos de ellos de manera
paralela, el 31 de diciembre de 1983, a la línea de alta
velocidad París-Marsella y en la estación de Saint-Charles.
El
4 de mayo de 1985 Kopp es liberada por la justicia francesa por
buena conducta. La pareja viaja a Medio Oriente en busca de refugio,
tarea difícil en vista de las dañadas relaciones entre
Carlos y el frente armado árabe. Finalmente, Siria recibe
al terrorista exigiéndole que mantenga una vida de bajo perfil.
Llegada
la Guerra del Golfo a principios de los 90, la CIA comienza a manejar
el nombre Carlos como el cabecilla de posibles ataques terroristas
contra intereses estadounidenses. Siria, aliada al país norteamericano
en el conflicto bélico, decide expulsar al venezolano. Tras
ser rechazado en Libia, llega a Sudán.
Carlos
se separa de Kopp y se casa con la jordana Abdel Salam Adhman Jarrar
Lana, se aproxima al Islam y colabora con la policía del
país africano, sin embargo, no puede evitar sucumbir ante
los placeres que desde joven lo conquistaron: mujeres, alcohol y
una vida de playboy que irritó al gobierno musulmán
sudanés.
Mientras
tanto, Francia seguía la pista del rebelde. Con intentos
fallidos de extraditar a Carlos, e incluso, tras haberle ofrecido
a Sudán la condonación de la deuda externa a cambio
de información, en 1994 finalmente los servicios secretos
del país galo consiguen la autorización para actuar
en la nación africana. El sábado 13 de agosto, en
la ciudad de Jartún, Carlos ingresa a un hospital para someterse
a una intervención quirúrgica. Finalizada la operación
y aún bajo los efectos de la anestesia, es trasladado al
pueblo de Taif bajo engaño de un posible atentado en su contra.
Durante la madrugada el sueño de Carlos fue interrumpido
por un grupo comando que le inyectó un narcótico,
lo guardó en un saco y lo trasladó a Francia en un
jet privado.
Carlos
fue imputado y procesado por algunos atentados y por el asesinato
de los dos oficiales franceses ocurrido en 1975 en Rue Toullier.
Encarcelado en la prisión de máximo seguridad de La
Sante, en las afueras de París, el 27 de diciembre de 1997
es condenado a dos cadenas perpetuas por los homicidios de los agentes
y por un triple asesinato, esperando además, otros sumarios
encausados en su contra por distintos atentados cometidos en Francia
o contra sus intereses en el extranjero. Países como Libia
y Austria también reclaman al terrorista. En el año
de 2001, cautivo contrae matrimonio con la francesa Isabelle Coutant-Peyre,
quien se desempeña como su abogada.
Hasta
hoy, a lo largo de su prisión en Francia, Carlos ha hecho
de las suyas emitiendo numerosas declaraciones en contra de importantes
figuras públicas y siendo, ocasionalmente, el centro de atención
de los medios de comunicación y de la opinión pública
mundial.
El
actual presidente de Venezuela, Hugo Chávez Frías,
quien protagonizó un golpe militar en 1992 y durante su mandato
se ha acercado a líderes como Fidel Castro, el derrocado
Saddam Hussein y el libio Gadafi, envío una carta a Carlos
con elogios revolucionarios y citas literarias calificadas por medios
franceses conservadores como "surrealistas, desconcertantes
y enigmáticas'".
Terrorismo
Pop

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Como
parte del mito de "El Chacal" han visto luz
numerosas publicaciones, trabajos e incluso películas.
Uno de los libros, "Carlos: The Secret Networks of
International Terrorism" (Carlos: Las redes secretas
del terrorismo internacional) generó un litigio
legal que inició el propio por Carlos rechazando
acusaciones de asesinatos, secuestros y atentados hechas
por el autor, el periodista francés Bernard Violet.
Entre las películas se encuentran The Jackal (El
Chacal), del director Michael Caton-Jones y The Assignment
(La asignación), de Christian Duguay.
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