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La música, sea académica, popular
o de otro origen, cuenta en el piano con un aliado que puede enriquecer
cualquier composición con un amplio abanico de matices sonoros.
En su definición técnica más simple, este instrumento,
perteneciente a la familia de las cuerdas, consiste en un teclado
que al ser accionado impulsa una especie de martillos forrados en
fieltro que golpean cuerdas metálicas, produciendo así
el sonido.
Los antecesores inmediatos del piano son el Clavicordio y el Harpiscordio,
instrumentos mecánicos cuyos orígenes se remontan
a los siglos XII y XIII. Ambos, ya menajaban la idea de estimular
las cuerdas a través de algún dispositivo que se antepusiera
entre éstas y los dedos del intérprete. Esa así
como el Clavicordio, a través de un teclado, "enganchaba"
e inmediatamente soltaba la cuerda mediante un clavo o aguja, logrando
así su excitación. En el caso del Harpiscordio, las
cuerdas vibraban, estimuladas por un plectro (especie de palillo)
o la nervadura de plumas de aves. Años y siglos atrás
se encontraban "familiares" lejanos, instrumentos cuyas
cuerdas se tocaban generalmente con los dedos, como es el caso del
dulcémele, el salterio, el monocordio; usado por el filósofo
griego Pitágoras para sus estudios sobre los intervalos musicales,
y, el más antiguo de todos, la cítara, cuyo origen
remonta al año 3.000 antes de Cristo, en África y
el sureste de Asia, durante la Edad de Bronce.
Cómo se llega al Piano Forte
La creación del primer piano se le atribuye a un constructor
de clavicordios italiano, originario de Padua, de nombre Bartolomeo
Cristofori. Hacia finales del siglo XVII, Cristofori, quien trabajaba
a la orden del duque de Toscana, inició el diseño
de un nuevo instrumento similar al Clavicordio y al Harpiscordio,
sin embargo, la novedosa propuesta incluía un mecanismo que
permitía variar la intensidad con la que se producía
el sonido, variando su tono y volumen, según la fuerza aplicada
a la cada tecla del instrumento. La revolución que iniciaba
Cristofori era clara, el Clavicordio y el Harpiscordio sólo
podían producir un sonido estridente, siempre con el mismo
volumen, mientras que el nuevo instrumento ofrecía nuevos
matices y una amplia capacidad expresiva.
Haciendo referencia a su capacidad de producir sonidos de diferentes
intensidades, Cristofori bautizó su creación como
Piano Forte, que en español se traduce en "Suave Fuerte".
Con el pasar del tiempo la palabra Piano se impuso y el
nombre se simplificó.
Se estima que la aparición formal del Piano Forte de Cristofori
ocurre durante el primer decenio del siglo XVIII. Posteriormente,
el creador italiano construiría tan sólo dos pianos.
Del trío de instrumentos uno se conserva en el Museo Metropolitano
de Arte de New York.
Cumplido el primer cuarto de siglo del XVIII se multiplica el interés
por la construcción de pianos. Gottfried Silbermann, un fabricante
de orgános de Freiberg, en Sajonia, sigue los pasos de Cristofori.
Tras algunas solicitudes del compositor Johan Sebastián Bach,
Silbermann suma algunas modificaciones al instrumento ideado por
Cristofori. Po su parte, Johann Andreas Stein, discípulo
de Silbermann, añade nuevas mejoras al instrumento e impulsa
lo que se conocería como la escuela vienesa de piano, que
posteriormente sería ampliamente reconocida por Wolfgang
Amadeus Mozart.
Demás discípulos de Silbermann tomaron otros rumbos,
llegando a Londres, donde tras aplicar notorias modificaciones al
modelo de Cristofori terminaron diseñando lo que se convertiría
en el "Mecanismo inglés".
A su vez, en geografía francesa, Sébastien Érard
fundó otra escuela para la construcción de pianos,
ya hacia finales del siglo XVIII. Mientras tanto, cruzando el Atlántico,
se construía el primer piano americano, en la ciudad de Filadelfia.
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Culminando
el XVIII e iniciando el XIX se amplía enormemente la producción
y aparecen numerosas modificaciones que se mantienen hasta nuestro
días. En 1795, William Stodart construye en Londres el primer
piano vertical. Durante las tres primeras décadas del XIX,
Érard continúa su trabajo en Francia, donde patenta
sus mecanismos de repetición simple, de pedales y de doble
repetición.
Hacia 1830 se crean, una en Austria y otra
en Estados Unidos, dos de las más grandes fábricas,
que se encuentran actualmente entre las más reconocidas.
Ignaz Bösendorfer funda su fábrica en el país
europeo, mientras que el alemán Heinrich Steinweg da vida
en Nueva York a Steinway and Sons. También destacan, en Alemania,
las factorías de Carl Bechstein, asentada en Berlín,
y la de Julius Blüthner, en Leipzig.
Steinway diseña y construye a mediados del siglo XIX el piano
vertical moderno y años después perfecciona el pedal
Sostenuto. Paralelamente, Blüthner patenta un sistema que incrementa
la resonancia del instrumento sumando una cuarta cuerda a cada grupo
de éstas.
Desde el Piano Forte de Cristofori hasta los pianos modernos se
han ideado numerosas modificaciones y mejoras, sin embargo, siempre
manteniéndose el principio del italiano, que permite producir
sonidos de distinta intensidad, tanto suaves como fuertes.
La actividad artística
En 1732, tras poco años de aparecer el Piano Forte, se
dan a conocer las 12 Sonatas de Giustini, las primeras composiciones
específicas para el entonces novedoso instrumento.
En 1762, Henry Walsh ofrece en Dublin el primer concierto de piano
que se conoce a lo largo de la historia.
Las capacidades expresivas del piano abren infinitas posibilidades
y recursos a los creadores. Lo demuestran obras como las sonatas
para piano Opus 2 de Muzio Clementi, presentadas en 1773.
Las grandes composiciones no tardan. Inevitablemente se asocia al
instrumento a un necesario virtuosismo. Compositores crearon e interpretaron,
deleitando durante el XVIII y XIX Wolfgang Amadeus Mozart, Ludwing
van Beethoven, Frédéric Chopin y Franz Liszt. Robert
Schumann tenía en su esposa, la alemana Clara Schumann, a
su mejor intérprete. El ruso Anton Grigórievich Rubinstein
dominó y cerró la escena del XIX. El polaco Ignacy
Jan Paderewski, los polaco-estadounidenses Josef Hofmann y Arthur
Rubinstein y la venezolana María Teresa Carreño ofrecieron
su talento a lo largo del mundo durante el inicio del siglo XX.
Posteriormente ha sido un numeroso grupo de compositores e intérpretes,
entre ellos el ruso Serguéi Rajmáninov, el austríaco
Artur Schnabel, el alemán Walter Gieseking, el español
Ricardo Viñes, la brasileña Guiomar Novaes, los soviéticos
Emil Gilels y Sviatoslav Richter, el chileno Claudio Arrau, el checo
Rudolf Serkin, el soviético Vladimir Horowitz, la española
Alicia de Larrocha, el controversial anglo-austríaco Alfred
Brendel, el canadiense Glenn Gould, los estadounidenses Van Cliburn
y Murray Perahia y el soviético Vladimir Ashkenazy.
[ | ENLACES | ]
Steinway
& Sons
Bösendorfer
Fotografías
tomadas de:
http://www.baldwinpiano.com
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