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Desde que se llega a la ciudad se puede ver y oler el ambiente de
béisbol en sus pocas calles y en la infinidad de negocios
de venta y compra de souvenirs. Bates, pelotas, uniformes,
películas, fotos y una gran variedad de recuerdos muestran
la historia y los récords más impactantes de la historia
de las Grandes Ligas.
Mucha gente se pregunta ¿por qué Cooperstown? La respuesta
envuelve a una comisión, una pelota vieja, un filántropo
y una celebración centenaria.
En 1905 se conformó la comisión Mills para averiguar
el origen del béisbol. El comité se formó a
instancias de Albert G. Spalding, uno de los pioneros del juego,
luego de aparecer publicado un artículo de Henry Chadwick
implicando que el béisbol evolucionó del rounders,
un juego inglés.
Siete personas formaron la comisión: el Coronel A.G. Mills
de Nueva York, cuarto presidente de la Liga Nacional (1882-84);
Morgan Bulkeley, ex gobernador y ex senador de los Estados Unidos
en Connecticut y primer presidente de la Liga Nacional en 1876;
Arthur S. Gorman, senador de Maryland; Nicholas E. Young, de Washington
DC y quinto presidente de la Nacional (1884-1902); Alfred J. Reach,
de Filadelfia; y George Wright, de Boston.
Durante tres años estuvieron recabando información
y finalmente el 30 de diciembre de 1907 establecieron que "el
primer esquema para jugar beisbol, de acuerdo a la evidencia disponible
en el momento, fue elaborado por Abner Doubleday en Cooperstown,
N.Y. en 1839".
El descubrimiento de una vieja pelota en un polvoriento ático
27 años después, sirvió de apoyo al comité.
En una casa de granja en Fly Creek, NY, se encontraron pertenencias
de Abner Graves (el mismo testigo que ayudó a la comisión
Mills a tomar una decisión acerca del nacimiento del béisbol)
entre las cuales destacaba una pelota hecha en casa. La misma tenía
el cuero exterior abierto y permitía ver el relleno de tela
interior en lugar del hilo y lana de las pelotas actuales pero mostraba
costuras como las existentes hoy en día. La esférica
se conoció como la "pelota de Doubleday".
Luego de descubrirse la pelota, la misma fue comprada por un precio
de 500 dólares por Stephen Clark, un residente y filántropo
de Cooperstown, quien había logrado amasar una gran fortuna
a través de su asociación con la empresa de máquinas
de coser Singer. Clark concibió la idea de exhibir la pelota
y otros artículos de béisbol en un cuarto del Village
Club, donde ahora está el Salón de la Fama.
El pequeño cuarto repleto de recuerdos del béisbol
atrajo la atención de muchos y de allí surgió
la idea de crear un Museo Nacional del Béisbol. Ford Frick,
presidente de la Liga Nacional, estuvo muy animado y obtuvo el respaldo
de Kenesaw Landis (el primer Comisionado del Béisbol) y de
William Harridge (presidente de la Liga Americana). De ahí
en adelante, contribuciones y recuerdos de valor incalculable comenzaron
a llegar de diferentes lugares alrededor del país y del mundo
en general.
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Coincidencialmente, en 1935 se habían estado haciendo planes
para una celebración especial en Cooperstown para marcar
el centenario del béisbol. Ford Frick propuso la creación
de un Salón de la Fama para homenajear a los inmortales
del juego. La cooperación de la Asociación Americana
de Escritores de Béisbol fue la encargada de escoger a
los que deberían ser inducidos a dicho museo. La primera
elección se llevo a cabo en 1936 y cinco fueron los afortunados
en ese primer año: Ty Cobb, Babe Ruth, Honus Wagner, Christy
Mathewson y Walter Jonson.
El Salón Nacional de la Fama y Museo debió esperar
hasta el 12 de junio de 1939 para finalmente ser establecido como
tal. Los cuatro ejecutivos de más rango dentro del béisbol:
Landis, Frick, Harridge y Bramham se encargaron de cortar la cinta
durante la inauguración. De los 25 inmortales electos hasta
ese día, 11 asistieron a tan importante evento. Inclusive
se editó una estampilla de correos para conmemorar la fecha.
La asistencia anual de turistas a Cooperstown se acerca a las
350.000 personas. El templo del béisbol está abierto
todo el año pero es en los meses de julio y agosto cuando
las visitas diarias superan el total de la población.
Por supuesto que la época más importante es el fin
de semana de la elección (Hall of Fame Weekend) cuando
los nuevos miembros son inducidos. Muchos ejecutivos de la liga,
directivos de los equipos, miembros del museo, antiguos jugadores
y coaches participan en un programa seguido muy de cerca por miles
de fanáticos de
todo el mundo. El día siguiente a la inducción se
lleva a cabo el Juego del Salón de la Fama (Hall of Fame
Game) entre dos equipos de Grandes Ligas previamente seleccionados
en el Doubleday Field. El terreno está ubicado a una cuadra
del museo precisamente donde los pastos de Eliu Phinney estuvieron
y donde se cree se jugó el primer juego de pelota hace
más de 100 años por Doubleday y sus amigos. El terreno
fue convertido en un campo de béisbol con todas las especificaciones
de Grandes Ligas en 1939 y permite que 10.000 fanáticos
se sienten a disfrutar de los juegos.
Aunque muchas personas se han dedicado a investigar y echar por
tierra la teoría que atribuye la invención del juego
de pelota a Abner Doubleday, Cooperstown simboliza ese sentimiento
de amor por este deporte que todos los fanáticos poseen
y será por siempre la Meca del béisbol mundial.
Fotos
tomadas de:
National
Baseball Hall of Fame and Museum
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