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Según la Dra. Lilia Negrón, el autismo es un trastorno
neurobiológico complejo que dificulta severamente la habilidad
del individuo para procesar o integrar la información del
ambiente, lo cual impacta cada aspecto de su vida y su conexión
con el mundo que lo rodea.
Aunque muchos médicos consideran que no es una enfermedad,
sino un desorden de las funciones del cerebro; el autismo ocupa
el tercer lugar entre los trastornos del desarrollo. Es más
frecuente que el síndrome de down y sin embargo es muy poco
conocido por el público en general y, debido a su desconocimiento,
es difícil de diagnosticar y de tratar adecuadamente.
Como trastorno, el autismo, se presenta desde el nacimiento de la
persona; sin embargo, por la naturaleza de la disfunción
su diagnóstico puede demorarse meses incluso años.
Esto se debe a que las señales y síntomas son vagos
y difusos. Los padres pueden percibir que sus hijos actúan
en forma diferente a los otros chiquillos de su edad, pero en sí
no saben determinar dónde está la diferencia.
El diagnóstico del autismo raramente se da antes de los dos
años. Hoy en día la incidencia de este desorden ha
venido aumentando progresivamente en los últimos catorce
años, pero muchos investigadores atribuyen esto a mejores
diagnósticos.
Para 1987, en Venezuela el 45,6% de los casos era diagnosticado
entre los 4 años y edades posteriores; ya para 1999 se logró
que al menos el 67,25% de los casos se diagnosticara antes de los
4 años.
En un punto en el que coinciden todos los expertos en la materia
es que un diagnóstico temprano es vital para que el niño
pueda alcanzar todo su potencial. Una intervención anticipada
puede ayudar a mejorar las habilidades comunicativas y reducir los
comportamientos descontrolados. Igualmente, una detección
a tiempo puede ayudar a los padres a prepararse mejor y a buscar
ayuda para ajustarse a las demandas y dificultades de su hijo.
Mi
hijo no me mira fijamente a los ojos
La causa de este trastorno aún permanece desconocida. Ciertos
doctores consideran que el autismo no tiene una sola causa, por
ejemplo hay quienes opinan que la predisposición genética
del individuo junto con factores ambientales puede contribuir al
desorden. Es por ello que actualmente se habla que el autismo es
multifactorial: ya que puede derivarse de causas genéticas,
inmunológicas y ambientales.
El rasgo más notable del autismo es la interacción
social limitada. "Los niños con autismo suelen no responder
a sus nombres y a menudo evitan mirar a otras personas.
Generalmente, tienen dificultad interpretando el tono de la voz
y las expresiones de la voz y no responden a las emociones de otras
personas. Parecen estar ajenos a los sentimientos de los otros hacia
ellos y del impacto negativo de su comportamiento en terceras personas".
Según estudios realizados por el Dr. Gillberg en el Reino
Unido, es posible reconocer el autismo en la primera infancia. He
aquí algunos de los principales síntomas:
Mirada
fija:
La evasión del contacto ocular suele ser una de las principales
características del autismo. En los bebés con autismo
la mirada tiende a ser corta y de "reojo".
Audición:
Gran mayoría de pequeños con desorden cerebral relacionado
con el autismo, han sido tomados por sordos en los primeros años
de sus vidas. Esto se puede deber a la falta de interés del
autista por lo que le circunda y a anormalidades en la percepción.
Desarrollo social y juego:
Generalmente, en esta área de desarrollo del niño
es donde sus padres empiezan a notar que hay algo de diferentes
en sus hijos. En los infantes, el juego y la actividad social están
estrechamente relacionados y es precisamente en estas actividades,
que el niño autista puede mostrar indiferencia mientras otros
bebés de su misma edad la disfrutan al máximo.
Remisión:
El diagnóstico temprano es la única garantía
de andarle rápido al trastorno. Gracias a que hoy en día
los niños entran a edades tempranas a guarderías y
jardines de infancia, muchos educadores infantiles y padres tienen
la posibilidad de detectar señales relacionadas al autismo.
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Valoración:
Cuando los padres sospechen que su hijo puede tener autismo deben
realizar un repaso familiar que incluya el historial familiar, el
embarazo, el comportamiento del niño y los progresos de su
desarrollo. Pero no es sino un examen médico lo que puede
determinar cualquier condición subyacente.
La valoración en este caso incluye las habilidades de motricidad
fina y gruesa, lenguaje, percepción sensorial, desarrollo
social y emocional, habilidad y relación lúdica. Para
realizar las valoraciones lo más importante es observar al
niño en sus ambientes naturales: casa u guardería.
Una
luz al final del túnel
Científicamente el autismo no tiene cura comprobable. Los
síntomas en muchos niños pueden mejorar con el tiempo
y vivir una vida casi normal. Sin embargo, la gran mayoría
de los investigadores afirman que un niño autista siempre
será un adulto con autismo.
No obstante, recientes investigaciones han abierto una brecha que
pudiera ser el inicio de la solución al problema.
El Dr. Bernard Rimland, director del "Autism Research Institute"
encontró en los años 70, hallazgos positivos
en el uso de altas dosis de vitaminas del complejo B. A esto se
le conoce como megavitaminoterapia. Esta modalidad de tratamiento
está ligada a una dieta baja en trigo y leche, pues se descubrió
que los niños con autismo mejoraban, cuando estos alimentos
eran eliminados de sus regímenes alimenticios.
En la década de los noventa aparecieron dos nuevos tratamientos
que abren la posibilidad de encontrar una cura para este trastorno
cerebral: el "Entrenamiento de Integración Auditiva"
y el uso de una sustancia conocida el nombre de la Secretina. Para
el año 2000, el 70% de un universo de 3.000 personas, a quienes
se le suministró Secretina endovenosa, mostraron una mejoría
notable y considerable.
¿Será esta la cura? Todavía no lo sabemos,
pero de lo que sí podemos estar seguros es que los investigadores
han encontrado evidencias comprobables de los cambios que esta sustancia
produce en el sistema nervioso central. Ante la perspectiva nihilista
acerca de la cura del autismo, la secretina puede llegar a ser la
luz al final del túnel.
Estar
atentos a las señales que nos puedan dar nuestros hijos
es una de las medidas que nos puede ayudar a lidiar con el autismo,
he aquí las catorce principales:
1.) Dificultad para mezclarse con otros
2.) Actúa como sordo
3.) Se resiste al aprendizaje
4.) No evita peligros
5.) Resistente a los cambios de rutina
6.) Se comunica por señas
7.) Risas inapropiadas
8.) No se abraza
9.) Actividad física exagerada
10.) No tienen contacto visual
11.) Apego exagerado a los objetos
12.) Les gusta girar objetos
13.) Juegos inapropiados
14.) Aislamiento |
Fuentes
bibliográficas:
Autismo
La
cultura del autismo
Sovenia
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Fundación
Autismo Venezuela
Trastornos
profundos del desarrollo
Fundación
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