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El 19 de mayo de 1956, la ciudad de Barcelona en el Estado Anzoátegui,
vio nacer a uno de los más versátiles beisbolistas
venezolanos: Luis Salazar, quien llegó a jugar en todas las
posiciones, tanto en la pelota rentada venezolana como en la norteamericana.
Salazar jugó los 17 años de su carrera en el béisbol
criollo, defendiendo la camiseta de los Tiburones de la Guaira,
equipo en el que conformó, junto a otros grandes jugadores,
la llamada guerrilla de la Guaira.
Durante su etapa como jugador salado, Salazar dejó un promedio
de bateo de .294, disparó 43 cuadrangulares (récord
de equipo), anotó 390 carreras y remolcó otras 370
rayitas (récord de equipo). Además, posee la marca
de más imparables conectados por un escualo en una temporada
en la liga venezolana con 84 estacazos, al igual que la de más
indiscutibles conectados de por vida con 834.
El 15 de octubre de 1980, debutó en las Mayores con los Padres
de San Diego, dando inicio a una exitosa carrera de 13 años
en la Gran Carpa. Salazar jugó siete de sus 12 campañas
en las Grandes Ligas con la camiseta del equipo californiano, novena
con la cual participaría en la Serie Mundial del 84, dejando
promedio de .333 con el madero.
En las temporadas 81, 82 y 83, Salazar fue el antesalista regular
de los Padres, al igual que en las campañas 90 y 91 con los
Cachorros de Chicago.
Durante su permanencia en las Mayores, Salazar jugó en todas
las posiciones, menos en la receptoría y acumuló un
promedio de bateo de .261, con 94 jonrones y 445 carreras impulsadas.
La temporada de 1992 fue la última de Salazar en las Grandes
Ligas, mientras que su carrera como jugador en el béisbol
venezolano finalizó en la zafra 93-94. Pero el pelotero de
lecherías no abandonaría el juego de pelota con tanta
facilidad, simplemente cambiaría de rol dentro del campo.
En la campaña 94-95 de la liga criolla, Salazar dirigió
a los Tiburones de la Guaira. Su debut en el banco no fue el mejor
y terminó con un registro negativo de 23 triunfos y 37 derrotas.
La
pelota estadounidense también era la meta de Salazar en la
nueva etapa de su carrera. En 1995 dirigió al Chandler, equipo
de la Clase Novatos de la organización de los Cerveceros.
Al año siguiente pasó a dirigir al Beloit de Clase
A, también del grupo de Milwaukee, en esta oportunidad consiguió
récord positivo de 69 triunfos y 67 derrotas y se ganó
el pase a los play off de la Liga del medio Oeste.
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Entre 1998 y 1999, probó suerte como coach de bateo en el
equipo de Louisville, sucursal AA de los Cerveceros y para el 2000
ya estaba ocupando el mismo puesto en el conjunto de Indianápolis
en triple A.
En 2001, Salazar comenzó a ver los frutos de su esfuerzo
al ser llamado por la directiva de Milwaukee para ocupar el puesto
de coach de primera con los Cerveceros, convirtiéndose en
el primer venezolano que alcanza esa instancia.
En Venezuela, Salazar volvió al banco de los Tiburones en
la zarfra 1999-2000, en donde permanece hasta el momento. Como estratega
escualo, el anzoatiguense tuvo su mejor actuación en la campaña
2000-01, cuando con marca de 30 triunfos y 32 reveses, llevó
a los salados a las semifinales por primera vez en ocho temporadas.
En la pelota norteamericana, Salazar regresó en el 2002 a
la Clase Novatos para dirigir al Vero Beach de la organización
de Los Ángeles, llevándolos al título de la
división oriental en la Gulf Coast League con récord
de 33 triunfos y 27 reveses. Derrotaron a los Piratas 8x0 para avanzar
a la final. Cayeron 7x0 y 5x3 en partidos consecutivos luego de
ganar el primer encuentro 2x1 para conformarse con el segundo lugar
detrás de los campeones, los Filis.
La etapa de estratega de uno de los mejores jugadores de la historia
de los escualos, apenas comienza y el éxito ya le sonríe
a quien pudiese convertirse en el primer manager venezolano que
dirige los destinos de un equipo de Grandes Ligas.
:|[ENLACES]|:
Sitio oficial de los Tiburones de la Guaira
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