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Alrededor del mundo existen aproximadamente 27 órdenes de
aves, pero ninguna puede identificarse tan fácilmente como
la de los loros. El pico curvado, robusto y redondeado; la orientación
de sus cuatro dedos (dos orientados hacia atrás y dos orientados
hacia delante) y el plumaje lleno de color permiten realizar esta
tarea sin dificultad.
Loro es el nombre común que se aplica a unas 330 especies
de aves que pertenecen al orden de los Psitaciformes. Las cacatúas,
los loritos, pericos y los guacamayos forman parte de este grupo.
El tamaño de estas aves es muy variable, puede ir desde los
10 cm., como es el caso del lorito pigmeo cabeza azul de Nueva Guinea,
hasta el guacamayo jacinto de Sudamérica que mide 1 m. de
largo.
Actualmente, pueden hallarse loros en todas las regiones tropicales
del mundo e incluso algunas especies habitan en zonas templadas
de los hemisferios norte y sur. Las áreas de mayor diversidad
son la Cuenca Amazónica, Centro América, Australia,
Nueva Guinea y las Islas adyacentes. En África y el interior
de Asia viven relativamente pocos ejemplares.
Entre las especies más notables de América Latina
se destaca el choroy, exclusivo de Chile, que construye sus nidos
en los árboles y busca su alimento en el suelo. Además,
se cuentan el loro cabeza negra, el de los palos, el de cara roja
y el de frente amarilla que vive en el territorio que va desde Venezuela
hasta Argentina. Por otra parte, están el loro real, el guaro,
el loro de penacho, el loro choclero y el del casquete blanco propios
de México y Centroamérica. También son comunes
los pericos, como el perico cordillerano o catita serrana, los guacamayos
o guacamayas y las cotorras, representadas por el tovi, la cotorra
austral del sur de Chile y la cotorra de Puerto Rico que presenta
una raya roja frente a los ojos.
Lamentablemente, el número de estas especies ha disminuido
notablemente a causa de la importación y exportación
legal e ilegal de aves silvestres, por la reducción de su
hábitat y la destrucción de los bosques. Hoy en día,
los loros son considerados como una especie amenazada según
el Convenio sobre Comercio Internacional de Especies Amenazadas
de Fauna y Flora Silvestre (CITES), por lo que ahora más
que nunca es necesario cuidar a estos preciosos animales.
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||[Tips]||
Jaulas: deben de ser totalmente metálicas debido al instinto
mordisqueador y los poderosos picos con que cuentan muchas especies
de loros. Es necesario que las puertas cierren firmemente para que
éstos ágiles animales no puedan abrirlas con sus picos.
Se recomienda que la longitud mínima de las jaulas para las
especies pequeñas sea de 1 m., y no menos de 1.5 m. para
las de mayor tamaño.
Hábitat natural:
por la salud de estos pájaros es fundamental permitirles
volar todos los días en el interior de una habitación.
También conviene instalar ramas sin descortezar para que
las roan con sus picos, y troncos por los que puedan trepar. Además,
sería una buena idea construir una pequeña repisa
en donde los animales puedan tomar baños de sol y gozar de
la lluvia, aspecto de vital importancia ya que los loros no se bañan.
Aseo: tanto el animal
como la jaula y el área de vuelo deben estar limpias. Igualmente,
se le tiene que proporcionar agua fresca todos los días y
vigilar la aparición de parásitos, en especial la
del ácaro rojo. El pico tiende a crecerle por lo que requerirá
ser cortado para evitar que el ave se haga daño.
Nutrición y alimentación:
la dieta de estas aves debe ser variada y balanceada. El elemento
principal de su comida son las semillas que contienen hidratos de
carbono, tales como el mijo, el alpiste, la avena, y una diversidad
de semillas herbáceas. Las especies de mayor tamaño
aprecian las frutas de cáscara dura, como nueces, avellanas
y maníes. Además, son esenciales las verduras frescas
y las frutas.
Afecto y atención:
resulta básico que los dueños les demuestren a sus
loros cariño y les presten atención. Compartir diariamente
un rato junto al ave hará muy feliz a éste, e influirá
de manera positiva en su salud.
Aprender las lecciones:
a los loros se les puede enseñar a hablar, cantar o silbar
tonadas musicales. Para enseñar a hablar a una de estas aves
es necesario repetirle en forma clara y frecuentemente lo que se
desea que aprenda. La capacidad de hablar de algunos loros depende
de la familia o especie a la que pertenezcan, los amazónicos,
los cenagales y los de la especie ara poseen mayor talento. En general,
todos estos animales poseen una excelente capacidad de observación
y asociación, lo cual les permite encontrar la palabra correcta
y utilizarla en la situación adecuada.
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