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En 1955, el conocido científico y médico
Humberto Fernández-Morán, decidió crear un
espacio para la capacitación científica venezolana.
Fue así como se fundó el Instituto Venezolano de Neurología
e Investigaciones Cerebrales (IVNIC), donde gracias a la participación
de investigadores extranjeros especializados en biomédica,
se instaló el primer reactor nuclear del país.
Sin embargo, la vida de esta iniciativa fue corta pues luego de
la caída del General Marcos Pérez Jiménez,
el gobierno provisional nombró una comisión para su
reestructuración, la cual recomendó la creación
de otra institución sobre la base de lo que era el IVNIC.
Así, el 9 de febrero de 1959 se crea el Instituto Venezolano
de Investigaciones Científicas (IVIC). A diferencia de su
predecesor, este instituto fue desde sus inicios de naturaleza multidisciplinaria.
Se inauguraron secciones de biología, medicina, física,
química y matemáticas con el fin de dirigir las investigaciones
al servicio de mejoras en la nación.
Al mismo tiempo, se establecieron planes de crecimientos hacia nuevas
áreas con la presencia de investigadores de alta excelencia
académica y se siguió una política de seleccionar
jóvenes venezolanos con inclinaciones hacia la ciencia, quienes
fueron becados para realizar estudios en el exterior.
Tras la puesta en marcha del reactor, empezó la era nuclear
en Venezuela: se formaron importantes grupos de trabajo en tecnología
nuclear y radiofísica sanitaria que hoy dan servicio a hospitales,
industrias y forman recursos humanos especializados.
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Los años setenta fueron una época de cambios para
el IVIC. Algunos grupos y científicos se separaron con el
fin de crear otro tipo de institutos más especializados.
Sin embargo, fue en estos años cuando se decretó la
creación de estudios formales, formándose el Centro
de Estudios Avanzados que organiza maestrías y doctorados
en diversas áreas y acreditados en el CNU casi en su totalidad.
En los laboratorios se realizan tesis de licenciatura y de postgrado
de estudiantes de universidades nacionales y extranjeras.
A pesar de los cambios del país, que han mermado la capacidad
de adquisición del instituto, el IVIC es todavía una
institución de excelencia en lo que se refiere a publicaciones,
calidad del postgrado, preparación de su personal científico
y recursos bibliográficos a través de la Biblioteca
Marcel Roche, una de las más importantes de Latinoamérica.
Con el fin de aumentar el nivel productivo y los ingresos, se creó
en 1989 "Quimbiotec", empresa cuyo objetivo inicial era
producir medicamentos derivados del plasma sanguíneo humano.
La fase de producción de albúmina comenzó en
1998 y de gammaglobulinas en 1999. Se espera que en el futuro desarrolle
otros proyectos tecnológicos en el área productiva.
En la actualidad, el IVIC se desarrolla en biofísica, bioquímica,
microbiología, biología celular, medicina experimental,
química, ecología, antropología, matemáticas,
física, biología estructural, estudio de la ciencia,
fotografía científica y diseño gráfico.
Gracias a laboratorios donados por la UNESCO y el mantenimiento
de los propios, se mantiene en pie para seguir generando y procesando
conocimientos para el gobierno nacional y el bienestar de los venezolanos.
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