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La vida de Vincent Van Gogh estuvo llena de
sucesos peculiares que le acompañaron desde el día
de su nacimiento el 30 de marzo de 1853, exactamente un año
después de que su madre diera a luz a un hijo muerto cuyo
nombre era Vincent.
De su infancia se sabe muy poco: estudió en un internado
y tras dos años de secundaria deja sus estudios permanentemente.
Decide empezar a trabajar y consigue empleo en una compañía
de vendedores de arte, donde permaneció por más de
siete años entre su Holanda natal, Inglaterra y París.
En 1876, vuelve a Inglaterra por dos años en los que disfruta
del buen arte y la literatura del país. Paralelamente, se
interesa por estudiar la Biblia de manera profunda. Este último
hecho le lleva a decidir su deseo por servir a Dios.
Tras ser rechazado en la escuela de teología, solicita iniciar
un período de predicación en Bélgica, donde
conoce a los mineros, sus familias y la miseria en que viven. Se
vuelca por entero a ayudarles pero sus intenciones no fueron muy
bien vistas por las autoridades de la iglesia y lo remueven de su
cargo tras unos pocos meses. Vincent se niega a abandonar a sus
nuevos amigos y vive por más de un año en la pobreza
extrema. Fue en este momento cuando eligió su última
carrera: la de artista.
Decide volver a estudiar arte en Bruselas, gracias a la ayuda financiera
de su hermano Theo, con quien siempre mantuvo una profunda relación
a través de una fluida correspondencia, pero finalmente aboga
por la autodidáctica.
En 1881, Van Gogh conoce las penas del amor no correspondido de
su prima hacia él, quien ante la negativa de visitarla, quema
su mano en una lámpara. Este acontecimiento lo entristeció
hasta que a fines de 1882 conoce a Clasina Maria Hoornik, con quien
vivió año y medio y a quien pintó en varias
ocasiones junto a sus hijos. Estos trabajos eran muy distintos a
los de los mineros, pues poseían trazos más delicados
y finos.
En 1883, triste por su separación de Clasina, pasa seis semanas
viviendo como nómada y pintando paisajes y sus habitantes.
También por esta época empieza a experimentar con
óleo. A finales de ese año, vuelve a casa de sus padres
para seguir realizando "estudios" y refinando su estilo.
Finalmente, en 1885, tras la muerte de su padre, crea su primera
gran obra: Los comedores de papas.
El resultado lo alentó y así comenzó una nueva
etapa de su vida profesional. Se inscribió durante un breve
tiempo en la Academia de Amberes a principios de 1886, pero la dejó
cuatro semanas después debido a los métodos rígidos
y limitados de sus instructores. Decidió entonces ampliar
sus horizontes en París junto a los impresionistas.
Vincent disfrutó pintar el ambiente de París durante
todo 1886. Su paleta comenzó a moverse fuera de los colores
tradicionales de su Holanda natal para incorporar los tonos más
vibrantes de los impresionistas. Además, se interesó
en el arte japonés, tras la apertura cultural a los extranjeros.
En 1887 decide alejarse de la bulliciosa y fría Ciudad Luz
hacia Arles para cumplir su sueño de establecer una comuna
de artistas. Fue aquí donde Vincent comenzó a pintar
algunos de los trabajos más preciados de su carrera.
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A
principios de mayo alquiló su famosa "Casa Amarilla"
como estudio, lugar de almacenamiento y sede de su futuro "Estudio
del Sur". Paralelamente, comenzó una campaña para
alentar a Paul Gauguin quien se unió con él en octubre.
Inicialmente se llevaron bien juntos, pintando los bordes de Arles,
discutiendo su arte y diferenciando técnicas, pero a medida
que las semanas pasaban, el clima y el ánimo de la pareja se
deterioraban.
El 23 de diciembre, en un acto de locura irracional, mutiló
la porción inferior de su oreja izquierda, la envolvió
en un paño y la llevó a un burdel, presentándosela
a una de las mujeres del lugar. Luego, fue descubierto por la policía
en la Casa Amarilla y llevado al hospital. Luego de enviar un telegrama
a Theo, Gauguin partió a París y nunca se volverían
a encontrar en persona.
Vincent fue bastante productivo en términos de su arte por
todo enero y principios de febrero de 1888. Durante estos meses pintó
La Berceuse y Girasoles. Sin embargo, luego de otro ataque en el que
se imaginó a sí mismo siendo envenenado, la comunidad
expresó su preocupación por el artista y se ordenó
su reclusión en el hospital, donde permaneció seis semanas,
con autorización para salir en excursiones supervisadas para
pintar y poner sus posesiones a resguardo.
Aunque estaba produciendo algunos de sus mejores trabajos, Vincent
se dio cuenta de lo precaria de su posición y luego de discutirlo
con Theo, acordó confinarse voluntariamente en un asilo de
Saint-Rémy-de-Provence. A mediados de junio produjo su trabajo
más conocido: Noche Estrellada.
El 23 de diciembre de 1889, exactamente un año después
del incidente de la oreja, Vincent sufrió otro ataque serio
que duró cerca de una semana. Volvió a pintar, pero
su confinamiento y el frío clima no le permitieron sino hacer
copias de otros artistas.
Sufrió más ataques durante los primeros meses de 1890
que lo dejaron más incapacitado que nunca. Irónicamente,
durante este tiempo, sus trabajos comenzaron a recibir aplausos de
la crítica. Theo sintió que lo mejor sería que
Vincent abandonara el lugar y él estuvo de acuerdo: empacó
sus cosas, dejó el asilo y tomó un tren nocturno a París.
Su estadía en Auvers-sur-Oise era placentera: tenía
la libertad que le fue negada en Saint-Rémy y en esta zona
hallaba amplias temáticas para sus pinturas y dibujos. Finalmente,
Van Gogh había establecido una rutina estable y productiva,
o al menos lo parecía.
Así fue hasta el 27 de julio de 1890. En la noche de ese domingo,
Van Gogh se dirigió con su atril y sus pinturas al campo. Allí
tomó un revólver y se disparó en el pecho. Se
las arregló para volver a su posada donde colapsó en
una cama. Vincent y Theo permanecieron juntos las últimas horas
de su vida. Murió a la 1:30 am. el 29 de julio de 1890.
Sólo alguien con una vida tan peculiar desde el mismo día
de su nacimiento era capaz de desarrollar tales niveles de sensibilidad
y retrospección. Aunque no lo sabía, ése era
el símbolo de su genialidad.
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