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La pasión por la mecánica ferrocarril que caracterizó durante toda su vida a Walter Percy Chrysler fue la fuente de inspiración para que su habilidad en motores se consolidara con la creación de una de las grandes compañías automovilísticas, Chrysler Corporation.

Los años 20 fungieron como escenario para que el sueño de este mecánico autodidacta fuera tangible, por eso en 1924 y luego de obtener una enorme experiencia en la industria automotriz gracias a su destacado trabajo en la General Motors y Buick, Chrysler decidió inmortalizar su apellido presentando el primer modelo exclusivo de Chrysler Corporation.
 
El debut del Chrysler Six o Chrysler B-70 en el auto show de Nueva York, generó un gran revuelo en representantes de la prensa y magnates que se dieron cita en el Gran Salón del hotel Commodore para apreciar detalles del nuevo automóvil y comenzar a hacer sus pedidos. El éxito fue contundente, rompiendo récord con 32.000 unidades vendidas, cifra nunca antes lograda por ningún otro automóvil durante su primer año de producción.
 
El minucioso trabajo de Walter P. Chrysler en el diseño de sus automóviles hizo que cada uno de sus modelos representara una nueva experiencia para los estadounidenses. Motivado por esta condición, Chrysler decidió adquirir la empresa Dodge Brothers para así ampliar su capacidad de creación y fortalecerse con 3.800 concesionarios en los Estados Unidos, obteniendo una ganancia de 17 millones de dólares en un mismo año.
 
Décadas de invención
 
Luego del fortalecimiento de Chrysler Corporation como reconocida empresa del diseño automotriz, en 1930 Estados Unidos atravesaba una época de dura crisis y depresión que obligó a muchos empresarios a cerrar sus negocios, sin embargo, aferrado al sueño de seguir creando vehículos de impacto que lo llevaran al éxito, Chrysler creó el Airflow, automóvil que anticipó avances y tendencias. A pesar de su gran innovación al inspirar el modelo en una gota de agua, el aerodinámico Chrysler Airflow de 1934 no recibió la misma acogida que el primer diseño, por ser catalogado como un avance demasiado radical para la época.
 
Dado el fracaso del Airflow, Chrysler Corporation decidió hacer cambios en sus diseños comenzando por transformar el Chrysler Six en Chrysler Airstream, con el fin de recuperar el gusto de los clientes por su diseño. Esta época fue muy dura para la empresa debido a que los nuevos modelos pecaron de poco elegantes, desprestigiándose por su reducido tamaño.
 
Los diseñadores de la importante casa automotriz, plantearon varios modelos nuevos como los convertibles Chrysler Thunderbolt y Chrysler Newport que tenían techos y carrocería de metal y un aspecto más tradicional y atenuado.

Los años 40 tuvieron momentos antagónicos para Chrysler, por un lado se celebraba el éxito del Chrysler Town & Country con paneles de madera en la carrocería, y por otro se lamentaba el fallecimiento del fundador de la Corporación Walter P. Chrysler tras una larga enfermedad que lo mantuvo en cama por más de 2 años.



En ese mismo tiempo, gracias a la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Chrysler suministró a las fuerzas aliadas de 500.000 tanques de guerra de 25 y 28 toneladas a la vez que seguía produciendo vehículos para los consumidores americanos. Superado el letargo bélico, ya para 1950 junto a la publicidad, llegó más color, más potencia, más confort y más tamaño en los modelos Chrysler, creando con los nuevos elementos, el estilo ideal del coche americano que cubrió las expectativas de quienes anhelaban el vehículo perfecto. 

Frenos enfriados por aire, mayor capacidad para maniobra y nuevos avances en ingeniería hicieron que el Chrysler C-300 con 300 caballos de fuerza, fuera el auto más potente del mundo, ganando 20 de las 40 carreras realizadas en 1955 en el circuito de Nascar.  De allí en adelante, el equipo de diseñadores de Chrysler Corporation se afanó en innovar y explotar al máximo la década del movimiento atrevido con motores de turbina tan poderosos que servirían para enviar el hombre a la luna.  Años más tarde, la crisis del petróleo obligó a los diseñadores a retomar el concepto de los automóviles pequeños, demostrando que la Corporación podía ofrecer un elevado nivel de lujo y eficacia en coches de dimensiones contenidas.
 
Los 80 y los 90, un salto al éxito
 
Superadas las pruebas y los fracasos, los años 80 y 90 representaron épocas de grandes avances para Chrysler Corporation, ya que a comienzos de los ochenta, con la introducción del convertible Le Baron, y con el lanzamiento del también convertible Dodge 400, Chrysler ya se encontraba en camino de transformarse nuevamente en la empresa que había sido. En 1985, Chrysler y Mitsubishi constituyen la compañía Diamond Star Motors especializada en la construcción de coches pequeños y en 1987 adquiere la American Motors Corporation por 800 millones de dólares.
 
La década final del siglo XX marca un salto adelante en la historia de los vehículos Chrysler, imponiéndose en el mercado con modelos elegantes, deportivos, cómodos y funcionales que con alta tecnología diversifican la armonía entre pasado y futuro ofreciendo una visión más universal del automóvil.
  
El icono Chrysler
 
Walter Percy Chrysler no sólo es honrado en los miles de automóviles Chrysler que copan las calles del mundo, en la ciudad de Nueva York, al este de Manhattan, se encuentra lo que fue la sede de Chrysler Corporation en los años 50, el edificio Chrysler diseñado por William Van Alen, que mide 319 metros, tiene 77 pisos y para la época de 1930 fue declarado el edificio más alto del mundo y una joya arquitectónica cumbre del Art Deco de los Estados Unidos.


Enlace oficial:

www.chrysler.com
 
 

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