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Las
estadísticas no mienten. Una de cada 700 personas nace con
él. Quizás la cifra no sea alarmante, pero en el ámbito
mundial más de cinco millones de personas padecen de deficiencia
mental. Según un artículo de la cadena informativa BBC
Mundo, una investigación realizada por científicos en
Atlanta determinó que sólo entre 1983 y 1997 murieron
casi 18.000 personas con Síndrome de Down.
Para
entender cómo aparece el síndrome es necesario conocer
la estructura del cromosoma humano. El conjunto de genes y ADN que
en forma de hilo se encuentran en el núcleo de una célula
y contiene toda la información genética, recibe el
nombre de cromosoma. El organismo humano posee 46 cromosomas: 44
autosomas y 2 cromosomas sexuales. Cualquier niño posee la
mitad de los cromosomas de su padre y la mitad de su madre.
En el caso
de las personas que nacen con el Síndrome de Down, la composición
genética varía. Según, la Federación
Española del Síndrome de Down (FEISD), esta enfermedad
es la primera de todas las deficiencias genéticas que se
asocia con la discapacidad mental: “se concreta en un cromosoma
extra en el par 21 (o parte esencial de él) como responsable
de las alteraciones, de tipo morfológico, bioquímico
y funcional que se producen en diversos órganos especialmente
en el cerebro, durante distintas etapas de la vida”.
Normalmente,
cuando ocurre una trisomía en alguno de los pares de cromosomas,
no se culmina el desarrollo embrionario del feto. Sin embargo, cuando
ocurre una trisomía en el cromosoma 21 el feto logra formarse
a plenitud y, sorprendentemente, no muestra síntomas de anomalías
visiblemente reconocidas al nacer. Este excedente se conoce como
Trisomía 21, mejor conocido como Síndrome de Down
e implica que la información que contiene este trío
de cromosomas es excesiva porque la capacidad de almacenamiento
es por pares.
El organismo
debe mantener una armonía en toda su estructura. El ser humano
es un sistema abierto, por tanto, la alteración de algunas
de sus partes influye en su equilibrio. Tres copias de cromosomas
reflejarán tres genes exactos, lo cual supone que se sintetizará
una mayor cantidad de proteína.
Esta
enfermedad recibe su nombre gracias a Jhon Langdon Down, un reconocido
médico londinense que en 1862 descubrió el primer
indicativo de característica de retardos similares en un
grupo específico de pacientes. Casi cien años más
tarde, el Dr. Jerome Lejeune, demostró que el retardo provenía,
en 95% de los casos, a que las células poseían 47
cromosomas en lugar de 46 que usualmente tiene el ser humano. No
fue sino hasta 1965 cuando se reconocieron los estudios de Langdon
y Lejeune por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Para
que nazca un niño con Síndrome de Down el óvulo
femenino o el espermatozoide proporciona 24 cromosomas en lugar
de 23 que unido a la otra célula embrionaria, suman 47. El
valor de un cromosoma radica en los genes que contienen. De tal
forma, que quienes posean este cromosoma extra presentarán
alteraciones en el organismo, lo que se denomina síndrome.
Según
Down21, un portal de referencia sobre el Síndrome de Down,
el termino síndrome se adjudica a “la existencia de
un conjunto de síntomas que definen o caracterizan a una
determinada condición patológica”.
El organismo
de la persona con Síndrome de Down presenta variaciones.
Entre las más comunes están la cardiopatía
congénita, problemas auditivos y visuales, anomalías
intestinales, leucemia, deficiencia en el sistema inmunitario y,
en la cuarta década de vida, podría presentarse la
enfermedad de Alzheimer, que es la pérdida progresiva de
la memoria a largo plazo.
Tipos
de Síndrome de Down
Trisomía
libre o simple
Es la más frecuente de las trisomías y está
determinada por la presencia de un tercer cromosoma en la pareja
21. También conocida como “no-disyunción”
o “no-separación”, la célula resultante
es una fusión porque el par 21 no se separa y se une con
otra célula para sumar 47 y no 46, que debe ser el contenido
de una célula embrionaria.
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Translocación
Es una trisomía inusual y peculiar. Ocurre cuando los dos
cromosomas del par 21 se unen con un trozo, de mediano tamaño,
de un tercer cromosoma. Sólo
3,5 % de las personas con Síndrome de Down presentan esta
anomalía. Las consecuencias son similares a la trisomía
simple, pero alguno de los padres del niño presenta esta
variación en sus genes y es posible que lo transmita a otros
hijos y, así de generación en generación.
Mosaicismo
Sólo aparece en 1,5 % de quienes viven con el síndrome.
En este caso, el óvulo y el espermatozoide presentan 23 cromosomas
normales, pero a medida que ocurren las divisiones de la célula
sucede el mismo fenómeno de la no-disyunción de la
pareja 21 y la célula resultante tendrá 47 cromosomas.
El
Síndrome de Down no puede apartarse a un lado. Probablemente
los padres consideren que tienen un grado de culpa por la situación.
Los últimos estudios, según Down21, señala
que en 10 a 15 % de los casos, el cromosoma 21 lo proporciona el
espermatozoide y en 85 a 90 % lo aporta el óvulo. Sin embargo,
es necesario recordar que nada de lo que hagan los padres, antes
ni durante el embarazo, influyen para que nazca un niño con
el síndrome.
En
niño con Síndrome de Down es capaz de llevar una vida
feliz y sana. Actualmente, existe la inclusión de ellos en
diversas ramas de la sociedad, como la educación y el trabajo.
Los padres de niños con el síndrome son una valiosa
fuente de apoyo y deben tener presente que sus hijos poseen actitudes
y dotes que serán desarrollados a su ritmo. Quizás
el progreso evolutivo sea más lento que el resto de las personas,
pero finalmente lograrán superar muchos de ellos.
La
Fundación Jhon Langdon Down afirma que quienes padecen esta
alteración presentan características físicas
específicas:
•
Boca: En los recién nacidos, la boca usualmente es pequeña
y el paladar posee poca profundidad.
•
Nariz: El rostro del niño es un poco más ancha que
el resto y su puente nasal más aplanado. Asimismo, la nariz
suele tener un tamaño más pequeño que provoca
mayores congestiones nasales.
•
Dientes: En algunos casos, los dientes tardan en aparecer y su tamaño
es más pequeño de lo normal.
•
Orejas: Puede ocurrir que las orejas de los niños tengan
un tamaño reducido y un poco dobladas hacia abajo, lo que
ocasiona que tienda a obstruirse y, en casos más severos,
producen perdidas auditivas.
•
Cabeza: La parte posterior es aplanada y con una proporción
menor a lo usual. También el cuello parecer corto.
•
Manos y pies: Con frecuencia sus dedos son más cortos que
los de otros niños. La palma de la mano esta atravesada por
un pliegue y el dedo meñique posee sólo una articulación.
•
Estatura: Los niños con Síndrome de Down nacen con
talla y peso promedio, pero a medida que crecen, este paralelismo
con los niños normales se pierde.
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Enlaces
•
Federación Españolas de Síndrome de Down
(FEISD).
•
Fundación
Jhon Langdon Down.
•
National
Institute of child health & human
development.
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