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En el norte de Guatemala, situado en la selva del departamento del Petén, se encuentra el Parque Nacional Tikal, un lugar único que resguarda los vestigios de los Mayas, una de las civilizaciones precolombinas más importantes en la historia de América, que en 1.500 años de existencia desarrollaron una gran riqueza de carácter urbanístico y cultural.

Por su ubicación, Tikal representaba el corazón de la cultura maya, conocida también como la "cultura del maíz", por el importante papel que cumplía el cereal en el sistema social y agrícola de la civilización. El sur de México y localidades de Honduras y El Salvador completaban la extensión del dominio maya.

Con el pasar de los siglos, la selva absorbió construcciones y estructuras y las mantuvo alejada del mundo moderno. No fue sino hasta 1848 cuando la mágica ciudad fue redescubierta.

La selva del Petén representa un inigualable tesoro arqueológico y natural de la humanidad, siendo una de las reservas naturales más importantes de Centroamérica. Por este motivo, es el único lugar declarado al unísono como Patrimonio Cultural y Natural por parte de la UNESCO. El territorio brinda albergue a la mayor cantidad de mamíferos y demás tipos de animales como reptiles y aves existentes en Guatemala, por lo cual es posible cruzarse con numerosas especies de monos, mapaches, venados de cola blanca, jaguares, pumas y serpientes de gran tamaño, comunes habitantes de la selva.

Las construcciones que pueden apreciarse en Tikal desmienten cualquier suposición sobre un escaso desarrollo de las civilizaciones prehispánicas. Más 3 mil obras se concentran en un espacio del parque nacional, siendo característicos los templos, palacios, plazas, terrazas, estrados religiosos y ceremoniales, juegos de pelo
ta, calzadas y baños de vapor. Según los arqueólogos, el desarrollo de los maya fue tal que se trata de la única cultura precolombina que creó un sistema de escritura.

REINO DEL JAGUAR

Los mayas, al igual que otras etnias indígenas de América, atribuyeron un carácter sagrado al jaguar. Los sacerdotes disponían de pieles del felino y se cubrían con ellas durante ceremonias y rituales.

El representativo Templo I de Tikal es conocido también con el nombre Templo del Gran Jaguar y como parte de su ornamenta contaba con una representación de una cabeza de jaguar, que actualmente expone el Museo Arqueológico de Ginebra a donde fue llevada por antropólogos suizos, precursores de las investigaciones en la reserva arqueológica que representa Tikal.

Las tierras del otrora reino maya son habitadas también por otros felinos como pumas y ocelotes y otros animales como monos aulladores, monos arañas, venados, ciervos y pizotes, una especie de roedor que se asemeja a la ardilla, pero la supera tres veces en tamaño.

Igualmente, el lugar es un observatorio de aves por excelencia ya que alberga más de 300 especies, entre ellas, halcones de pecho naranja, pericos, pavos, garzas, colibríes y, por supuesto, quetzales, aves sagradas de los mayas.

El RECORRIDO

Varios días toma recorrer los 576 kilómetros cuadrados de Tikal o simplemente conocer los parajes más importantes e impresionantes del lugar, parte de la Reserva de la Biosfera Maya, único en el mundo declarado al unísono patrimonio cultural y natural de la Humanidad por la UNESCO.

Se ha calculado el número de construcciones prehispánicas en más de 3.000, sumando templos, santuarios, monumentos, plazas y residencias, entre otras infraestructuras, concentradas principalmente en el centro del parque. La señalización en el lugar es buena y se recomienda seguirla sin deseos excesivos de convertirse en un destacado explorador ya que tal ímpetu puede resultar en un extravío. No representa una frustración conformarse con los caminos marcados, ya eso resulta en una espectacular aventura.
Los caminos y veredas que circundan los espacios del lugar llevan todos a las construcciones más representativas e importantes, cuya visita es obligada durante la travesía:

LA GRAN PLAZA

El corazón de la ciudad, constituye para muchos el conjunto arquitectónico más impresionante del sitio, compuesto por cuatro pisos superpuestos, alcanzando cada uno unos 10 mil metros cuadrados.

Vigila a la Gran Plaza desde el norte gran parte de la secuencia dinástica de Tikal esculpida en altares, así como la Acrópolis del Norte, mausoleo de las familias gobernantes. En contraparte, al sur se encuentran los vestigios de la Acrópolis Central, de estructuras residenciales y administrativas. Alejándose en la misma dirección se ubica la Acrópolis del Sur que se anticipa a La Gran Pirámide, llamada también Mundo Perdido, ubicada en el extremo sur. La cumbre de esta edificación, difícil de alcanzar por sus altos y escarpados escalones, es el lugar preferido por los viajeros para disfrutar de los crepúsculos.

Otro lugar inigualable para disfrutar de los atardeceres en Tikal es la cima del Templo IV, llamado Templo de la Serpiente Bicéfala, que con sus 65 metros se erige como la estructura de mayor altura del lugar. No menos difícil que La Gran Pirámide, el ascenso hasta la cúspide exige superar diversas escaleras de madera situadas en los costados de la construcción, rodeados por vegetación. El vértigo se convierte en el enemigo único del disfrute del albor de la noche desde una perspectiva mágica, sobre la copa de las ceibas y demás árboles inmensos, y supervisando desde arriba el más alto vuelo de las aves.

A los costados del epicentro de la ciudad se encuentran el Templo I, ubicado al este, también conocido como el Templo del Jaguar, y el Templo II, o de las Máscaras, hacia el oeste.

TEMPLO I

De 45 metros de altura también es conocido como el Templo del Gran Jaguar, el animal emblemático de la cultura de los "hombres del maíz". Su construcción, ordenada por el gobernante de nombre Ah Cacao, se estima para el año 700 d.C. y cumple con las estructuras características de un templo Maya: figura piramidal con la presencia de terrazas, una escalera que cumbre la construcción desde la base hasta la cumbre. En este templo fue hallada la tumba del líder Ah Cacao.


Aledaña al Templo, la Plaza Este muestra al visitante los restos del que fuera el mercado y uno de los juegos de pelota, un ritual en el que se enfrentaban distintos equipos en una práctica similar al fútbol pero en la que utilizaban las manos en lugar de los pies.

TEMPLO II


Se enfrenta al Templo del Gran Jaguar desde el extremo oeste de Tikal. Cuenta con 38 metros de altura y al igual que su rival frontal la fecha de su construcción es estimada hacia el año 700 d.C. también a solicitud del Ah Cacao.

MUSEO DE TIKAL


Un espacio en el que los visitantes podrán apreciar una amplia colección de objetos de barro, hueso, piedra, jade y otros materiales tallados y fabricados por los mayas.


PARA EMPRENDER EL VIAJE
CÓMO LLEGAR
  Alrededor de 12 horas en carro, unas 14 en autobús, toma recorrer los 548 kilómetros que separan Tikal de Guatemala capital. Cubierta la mitad del trayecto, a la altura de Cobán, la vía se convierte en una peligrosa y deteriorada carretera hasta llegar a la ciudad de Flores, en el departamento de El Petén.

El acceso más fácil y recomendado para quienes disfrutan la comodidad es vía aérea desde Guatemala capital hasta El Petén, un viaje que toma sólo 30 minutos. Desde Belice y Chetumal, ubicada en la localidad mexicana de Yucatán, también se originan vuelos con destino al norteño departamento. El aeropuerto que recibe a los viajeros se encuentra a 65 kilómetros de Tikal, distancia que puede recorrerse a lo largo de una carretera bastante transitable, resguardada por diversos pueblos que ocupan sus cercanías. A medida que se completa la ruta el visitante puede apreciar el aumento de la temperatura y la humedad.

Para los más osados y aventureros, es posible arribar al corazón de la cultura Maya a través de ríos tropicales, partiendo desde las ruinas de Palenque, en el estado mexicano de Chiapas y con la disposición de cumplir tres días de camino.
DÓNDE DORMIR
  Con relación al alojamiento, la visita a Tikal ofrece a los viajeros muchas más opciones que las disponibles para acceder al lugar.

En el propio Parque Nacional Tikal existen tres hoteles: El Pan American, que oferta acogedoras habitaciones en un ambiente fiel al espíritu y las tradiciones guatemaltecas poniendo atención en todo tipo de detalles, el Jungle Lodge, que comprende 44 habitaciones organizadas en bungalós, y Tikal Inn, que completa la oferta con 24 habitaciones, sencillas y acogedoras.

Igualmente, en la ciudad de Flores existen más de diez hoteles para escoger, entre ellos el Hotel Petén y La Mesa de los Mayas. A tan sólo un kilómetro, en Santa Elena, se encuentran además Patio Tikal y el Maya Internacional.

Como última opción, se puede acampar en los terrenos de Tikal, tomando las previsiones que ello implica.
  QUÉ LLEVAR
  Antes de emprender una visita a Tikal se debe tomar en cuenta que se trata de una selva tropical, por ende deben tomarse ciertas previsiones al momento de prepara el equipaje: ropa fresca y clara para superar el intenso calor y alta humedad, incluir sombrero, repelente de insectos, protector solar y zapatos altos y cerrados para evitar inconvenientes con serpientes u otros reptiles que habiten el lugar. Por último, no es nada despreciable llevar hasta Tikal algo de agua y alimentos, en vista que en allí no existen comercios.
  ALIMENTACIÓN
  En Tikal contará con un restaurante ubicado cerca del museo y un comedor a la entrada del parque nacional, una vez en las entrañas del lugar sólo se cruzará con vendedores ambulantes de refrescos, por lo que es recomendable cargar algo de alimento para las visitas.

MAÍZ, MUCHA FRUTA Y CAFÉ DE PRIMERA
  La mesa de Guatemala gira en torno al maíz, cuyos numerosos sembradíos se reparten a lo largo de todo el país. Guardando gran similitud con la cocina mexicana, son típicas las tortillas, tamales, frijoles y la constante presencia del aguacate. Entre las hierbas y especias preferidas para la sazón se encuentran el ajonjolí, el chile, el chocolate, el gengibre, la nuez moscada, el clavo, el anís, el cilantro y el epazote, también conocido como apazote.

En carnes el pollo es protagonista, además del lomo; carne asada servida habitualmente con frijoles y guacamole, y el fiambre y la hilacha; carne acompañada de verduras. Típico también es el pepián: pollo o pavo cocinado en salsa de ajonjolí.

Enriquecen la gastronomía guatemalteca una amplia oferta de frutas. Las más comunes: mango, piña, melón y patilla, llamada por los locales sandía.

Con relación a las bebidas, la cerveza goza de preferencia, junto a las bebidas gaseosas, "colas", que resultan más económicos que el agua embotellada. Como broche de oro para una buena comida típica del lugar no puede faltar una taza de café guatemalteco, considerado como uno de los mejores del mundo.

ENLACES:

Guatemala

Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales

El mundo maya

 
 


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