| | Mambo
es, junto con conga y bongó, un nombre bantú (propio de la cultura
bantú proveniente de África) que se le da a los instrumentos musicales
utilizados en rituales religiosos. Mambo significa la conversación con
los dioses, y en Cuba se refiere a una canción sagrada del Congos, cubanos
de origen bantú, en la que se mezclan armónicamente las lenguas
bantú, español y yoruba.
No se sabe a ciencia cierta quién
fue el creador del Mambo. Sin embargo, lo que si está claro es que nació
en Cuba a finales de la década de los 30 y que fue el pianista, contrabajista
y compositor Orestes López junto con su hermano Israel 'Cachao' López
quienes utilizaron por primera vez este término en el título de
un danzón de 1938, interpretado por la gran orquesta de charangas Las Maravillas
de Arcano, dirigida por Antonio Arcano. Ellos enriquecieron la parte final de
la canción con una variación acelerada y alegre del tradicional
danzón en la que incorporaron un estribillo o montuno sincopado, y sobre
el cual Arcano improvisó variaciones de flauta de larga duración.
Igualmente, se le agregó a la percusión una tumbadora que marcó
definitivamente el nacimiento del ritmo nuevo o danzón Mambo, cuya parte
movida fue denominada por algunos Sabrosura, por otros Diablo y por la mayoría
Mambo.
Los expertos señalan que la música popular cubana
dio el salto a la modernidad cuando en 1939 el danzón, que había
sido estrenado por Miguel Failde en 1879 y sufrido cambios gracias a los aportes
de José Urfé y Aniceto Díaz, fue recreado en dicho danzón
Mambo de los hermanos López.
Es importante destacar que además
de la orquesta de Arcano, otras agrupaciones y músicos como Arsenio Rodríguez,
quien le dio a la conga categoría de instrumento fundamental en la sonoridad
cubana, Bebo Valdés en sus arreglos para la orquesta Kubaney en el ritmo
Batanga y René Hernández arreglista de la orquesta de Julio Cuevas,
experimentaron con este nuevo ritmo en los años 30 y 40.
Además,
de la orquesta de Antonio Arcano, La Ideal de Joseíto Valdés, La
Unión y la Orquesta Melodías empezaron a incluir en su repertorio
esta cadencia.
Así comenzó una revolución en las salas
de baile que fascinó a todos sus frecuentes visitantes. En poco tiempo,
el rítmico y suave danzón fue reemplazado por los enérgicos
movimientos del Mambo.
A pesar del talento de Arcano y de la gran acogida
que recibió el Mambo en Cuba, no fue sino con el también cubano
Dámaso Pérez Prado que este ritmo se internacionalizó y popularizó.
El
Mambo de Pérez Prado Se
considera que Dámaso Pérez Prado, quien nació en Matanzas,
Cuba, el 11 de diciembre de 1916, fue el reinventor del Mambo. Tomó la
creación de Orestes e Israel López, la mezcló con un poco
de jazz y aceleró aún más el ritmo, haciéndolo más
largo, estridente y bailable. Instrumentalmente lo convirtió en una fusión
muy original de trombones, trompetas, saxofones, tambores y piano. |
| Usando
un saco largo o una guayabera, muy de moda para la época, y los zapatos
de dos tonos Pérez Prado fue quien estableció al Mambo como un género,
pues creó temas e hizo arreglos especiales.
Se inició en
el mundo de la música con estudios de piano. Más tarde se trasladó
a La Habana donde vivió en todo su esplendor la época de oro del
son cubano. Allí dio sus primeros pasos como profesional, gracias al cantante
Orlando Guerra, y pasó a formar parte en 1942 de la orquesta Casino de
la Playa, una de las más populares del momento.
A finales de la
década, y apoyado por la orquesta y algunos de sus amigos como Beny Moré
y Kilo Mendive, llegó a México. Al poco tiempo formó su propia
orquesta, la Jazz Band Latino, cuya música tenía influencia de las
bandas de jazz y la percusión afrocubana, que se plasmaron magistralmente
en el Mambo.
En 1951 lanzó al mercado Qué rico Mambo, el
primer tema de Mambo como género ya establecido. El éxito fue inmediato,
en poco tiempo Pérez Prado se convirtió en un artista de fama mundial. El
furor por el este ritmo en toda América, incluido Estados Unidos, fue tal
que en 1955 la Asociación de Críticos Norteamericanos declaró
la orquesta de Pérez Prado la más popular del año y la RCA
Víctor le otorgó el Disco de Oro por el tema Cerezo rosa, que fue
llevado al cine. Se
dice que su característico grito "Ahhh uuhhh" surgió durante
una grabación de uno de los temas. Inicialmente, no fue bien acogido pues
los músicos lo consideraban un sonido desagradable y fuera de lugar. María
Antonieta Pons, Ninón Sevilla y Tongolele fueron algunas de las famosísimas
bailarinas del momento que danzaron al compás del original ritmo. Algunos
de los temas que más éxito tuvieron entonces y hoy son parte de
la historia de la música latinoamericana son: Cerezo rosa, Qué rico
mambo, Mambo número 5, Mambo número 8, Patricia y Lupita.
Pérez
Prado, recordado actualmente como el rey del mambo, adquirió la nacionalidad
mexicana en 1980 y pasó los últimos años de su vida en la
tierra que lo vio alcanzar la fama. Falleció en 1989.
A más
de 50 años de su nacimiento el mambo continúa vigente y constituye
uno de los géneros de música latinoamericana más reconocidos
y memorables del mundo.
ENLACES: Dámaso
Pérez Prado
El
Mambo
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