| | Joaquín
Cortés es considerado, hoy en día, el máximo embajador del
flamenco en el mundo. Su propuesta coreográfica es ecléctica pues
mezcla el flamenco, el ballet, el jazz y cualquier otro elemento artístico
moderno que le permita expresar la pasión de la cultura gitana desde sus
entrañas. Por ser diferente ha sido duramente criticado, pero a estas alturas
ya no hace caso a lo que digan de él. Joaquín
Pedraja Reyes, mejor conocido como Joaquín Cortés, nació
en Córdoba, España en el año 1969. Muy joven se mudó
a Madrid en donde dio sus primeros pasos dentro del mundo de la danza. Su gusto
por el mundo del baile le vino heredado de su tío Cristóbal Reyes,
coreógrafo y bailaor de flamenco. Joaquín veía a su tío
como un héroe, quien regresaba a casa después de las giras lleno
de regalos y anécdotas para compartir. Indiscutiblemente, él quería
ser como él, vivir en carne propia esa experiencia. A
la corta edad de 12 años entró en el Ballet Nacional de España,
en donde comenzó sus estudios de ballet clásico. A los quince ya
iba de gira por todo el mundo y se convirtió en solista de la compañía.
Con ellos, se presentó en teatros de la talla del Metropolitan Opera House,
el Palacio de Congresos del Kremlin de Moscú, entre otros. Como
experimentan la mayoría de los bailarines, en un momento dado de su carrera,
Joaquín soñaba con montar su propia compañía, sin
embargo para un chico de clase media que vivía del arte, eso más
que un sueño era una utopía. Un
golpe de suerte y una apuesta riesgosa "Joaquín
Cortés Ballet Flamenco" nació del deseo de un hombre que da
la vida por la danza y por tomar riesgos en el momento oportuno. Después
de retirarse de la compañía del Ballet Nacional de España,
Cortés estuvo bailando de forma independiente, aceptando invitaciones de
compañías internacionales para participar en montajes de grandes
Ballets clásicos o montajes de coreografía original. En París,
en una de esas participaciones en el que compartió honores con estrellas
como Julio Bocca y Maya Plitseskaya, el director del Teatro Champs Elysees le
preguntó si tenía una compañía y espectáculo
propio y le ofreció el teatro por una semana. Cortés, sin tener
nada, tomó el riesgo: montó un espectáculo en dos semanas,
reunió a un grupo de músicos y bailarines amigos y se presentaron
en París sin presupuesto, ni nada constituido. Afortunadamente, la coreografía
fue un éxito y el sueño de formar su propia compañía
se hizo realidad. Después
de esa experiencia, trabajó en el proyecto de consolidar su compañía
y mejorar ese improvisado espectáculo al que tituló "Cibayí".
Un trabajo con grandes influencias de jazz, rumba y música pop. Desde ese
momento, Cortés revolucionó el baile y la música flamenca,
con sugestivas coreografías y una excéntrica puesta en escena; dejando
entrever lo que sería su sello personal: la fusión artístico-cultural
de los distintos estilos de danza con el flamenco. Un
espíritu de rebeldía inunda al mundo Desde
"Cibayí" hasta "El amor y el odio", su última
puesta en escena estrenada en marzo de 2004, Joaquín Cortés ha llenado
los más multitudinarios escenarios de Francia, Italia, Japón, Latinoamérica,
Estados Unidos y Australia. |
| Entre
sus espectáculos más difundidos se encuentran: "Pasión
Gitana" (1995), "Soul" (1999), "Live" (2001), entre otros. Pasión
Gitana, su segundo espectáculo, es el resultado de una deslumbrante descarga
musical y baile flamenco. Este trabajo es considerado por el mismo Cortés
un homenaje a la raza y la cultura gitana. Desde
"Pasión Gitana", Cortés ha confiado al afamado diseñador
de modas Giorgio Armani el diseño del vestuario de la mayoría de
sus obras. En una entrevista realizada a Cortés por el medio electrónico
Mujer, éste señaló siente cierta preferencia por los diseños
de Armani, porque son muy minimalistas, lo cual va en consonancia con la simplicidad
y pureza de su danza, música y espectáculo. "Para la danza,
cuanto más limpias sean las líneas, mejor. El cuerpo es el que tiene
que hablar". Aunque
él insiste en decir que sus puestas en escenas, danzas y música
son puras, sus detractores no se casan de acusarlo de degenerar el estilo puro
del flamenco. Para Joaquín, el mestizaje, la fusión, la mezcla,
no es algo que sea de temer, pues está seguro de quién es y de dónde
viene. Él es un gitano, y la esencia gitana no se pierde por arriesgarse
a experimentar otras corrientes. Su
esencia gitana, tal y como pregona queda completamente evidenciada en el trabajo
que le sucedió a "Pasión Gitana": "Soul". "Soul",
es el reflejo de la personalidad de Cortés, la cual incluye sus 23 años
como bailarín y sus 12 años como coreógrafo. En ella, se
mezcla un poco de todo. En la parte musical, se hacen pequeños homenajes
a diferentes culturas: al gospel, al flamenco, a la música clásica,
al son cubano y a la España profunda. No es casual que el nombre del espectáculo
sea alma, porque es el eco de cómo él ve la danza y la música. Aunque
prometió colgar las botas cuando cumpliera 33, ya tiene 35 y su baile sigue
deleitando a miles fanáticos en todo el mundo. Se puede augurar que su
retiro será progresivo, pues aunque no siga bailando, seguirá creado
coreografías y seguirá incursionando en otras manifestaciones artísticas
como el cine, la música, el modelaje y la publicidad. De hecho, en la pantalla
grande ya ha aparecido bajo la dirección de grandes maestros del cine español
como Pedro Almodóvar, Carlos Saura y Manuel Palacios. Es
probable que Joaquín Cortés, el irreverente, siga siendo modelo
y ejemplo para muchos que quieren arriesgarse a ser ellos mismos y vivir de sus
sueños. ENLACES:
Joaquín
Cortés
Joaquín
Cortés: "Necesito una mujer que me quiera"
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