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El chigüire es un mamífero americano perteneciente a
la familia de los roedores y específicamente al grupo de
los caviomorfos. Habita en las sabanas inundables y está
distribuido por toda Suramérica desde Panamá, hasta
Uruguay y el noreste de Argentina, pasando por Colombia, Venezuela
y Brasil.
Estos roedores son vegetarianos y se alimentan principalmente de
pastos, principalmente de especies vegetales acuáticas o
semi-acuáticas por lo que viven cerca de esteros o lagunas.
Además de alimentarse en el agua, los capibaras también
buscan en ella refugio y regulan su temperatura corporal.
Los chigüires viven en comunidades muy estables. Los grupos
están conformados en su mayoría por hembras, en una
proporción de dos por cada macho. En el sistema social de
estos enormes roedores destaca la estricta jerarquía de dominancia
entre los machos. Para mantener su status, un macho dominante recurre
a persecuciones simples en las que el subordinado huye describiendo
un semicírculo para no abandonar el grupo. Otro caso curioso
de la vida social del capibara es que los machos subordinados son
miembros permanentes del grupo.
Entre las hembras no se ha detectado ningún tipo de agresión
por lo que es muy difícil determinar si existe algún
tipo de estructura jerárquica.
Los intrusos de otros grupos son expulsados del territorio por cualquiera
de los miembros sin distinción de sexo.
La comunicación entre los chigüires está basada,
mayoritariamente, en señales químicas producidas por
dos glándulas especializadas. Una de ellas es conocida con
el nombre de "morrillo" y está presente sólo
en los machos ubicada en una protuberancia ovalada sobre el hocico.
Probablemente, esta glándula sea utilizada para indicar el
estatus social, ya que se ha observado que el macho dominante marca
con ella con mayor frecuencia que los subordinados y por lo tanto
la tiene más desarrollada. La segunda glándula está
ubicada en el ano y se encuentra en machos y hembras por igual,
por lo que se piensa podría se utilizada para reconocer a
los miembros de un grupo.
Los machos dominantes tienen la mayoría de los apareamientos
pero no la exclusividad, ya que los subordinados también
participan del proceso reproductivo aunque con menos oportunidades.
Las hembras capibaras tienen un promedio de cuatro crías
por camada y suelen tener un solo parto al año, aunque en
algunos casos pueden llegar a tener dos. El período de gestación
es de 150 días.
Cómo parte de su característica social, las hembras
toleran crías ajenas durante el amamantamiento, proceso que
tiende a ser muy corto debido a la precocidad de los pequeños
chigüires que se alimentan de pasto casi al nacer.
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El cuidado de las crías es también tarea grupal. Los
capibaras permanecen en el grupo hasta el primer año de edad
cuando ocurre el proceso de dispersión, generalmente a finales
de la temporada de lluvia. En este momento, un macho subordinado
abandona el grupo acompañado de varios jóvenes chigüires.
Un dato curioso, poco común en otros mamíferos, es
que las hembras tienden a dispersarse igual que los machos.
El Chigüire en Venezuela
El capibara se encuentra en Venezuela distribuido a lo largo de
toda la cuenca del Orinoco, incluyendo el área de los llanos,
la región de Guayana y el Delta del rio. También se
le puede encontrar en la región de Barlovento en el Estado
Miranda y en la cuenca del lago de Valencia. El área en la
que se encuentra su mayor densidad poblacional es la región
de los llanos centro occidentales. Cabe destacar que en la cuenca
del Lago de Maracaibo habita una variedad de este roedor que se
conoce localmente como piropiro.
Actualmente, las poblaciones de chigüire de los llanos orientales
se han visto severamente mermadas, mientras que las que se ubican
en el delta del Orinoco y en la región de Guayana se mantienen
estables y las de los llanos inundables centro occidentales son
abundantes, especialmente en las haciendas privadas donde se prohíbe
su caza.
En Venezuela, el chigüire es uno de los tres animales protegidos
mediante el Plan de aprovechamiento comercial de poblaciones naturales
implementado por el Ministerio del Ambiente a través de la
Dirección de Fauna Silvestre.
Este plan beneficia también a las babas, especie de cocodrilo,
y a los psitácidos (loro guaro, real guacamayas azul-amarilla
y barriga roja), pero el capibara fue el pionero, siendo aplicado
sobre esta especie desde 1968.
La costumbre venezolana de comer su carne en las festividades religiosas
de Semana Santa ha convertido al chigüire en un animal de valor
comercial, por lo que el interés de los hacendados en su
conservación se ha visto incrementado, permitiendo la exitosa
aplicación de este programa.
Gracias el esfuerzo e interés mutuo de hacendados y entes
conservacionistas del estado, se ha visto facilitado el estudio
del comportamiento de esta especie. Las poblaciones de chigüire
en los llanos centro occidentales venezolanos se recuperan satisfactoriamente
a pesar de la constante amenaza de la caza ilegal indiscriminada.
Ojalá que iniciativas como ésta alcancen a otras especies
animales que hoy en día corren el grave peligro de desaparecer
para siempre de la faz de la tierra.
Fotos tomada de:
Windows
to the Universe
Images
of small hervivores
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