TEMAS | Arte y cultura | Le Bauhaus
 


Quizás muy pocas personas de la Inglaterra y Alemania del siglo XIX habrían sido capaz de imaginar los importantes efectos que la industrialización ejercería en la forma de pensar, vivir y actuar del hombre moderno. Un nuevo tipo de sociedad fue creada cuando comenzó a implementarse la idea de una cultura hecha por el pueblo y para el pueblo. Desde entonces, surgió un nuevo pensamiento basado en la construcción de un futuro y renovado por el valioso aporte industrial.

La cambiante y estrecha relación entre el arte, el diseño y la arquitectura, comenzó a tomar otro rumbo a finales de marzo de 1919, cuando el arquitecto berlinés Walter Gropius decidió darle vida a un nuevo movimiento a través de la creación de una escuela llamada "Bauhaus Estatal de Weimar".

Fundamentada en el trabajo conjunto entre la mano de obra industrial y el artista, esta corriente buscaba innovar el campo artístico al introducir las nociones de la construcción para transformar una imagen de uso diario en una idea estética. La idea era componer un movimiento con amplia actividad social, intelectual y simbólica. De esa forma, se fundirían dos oficios que hasta ese momento habían permanecido separados e independientes uno del otro.

Fue así como las diferencias de condición, establecidas por el arte, serían allanadas por la esencia obrera que aportaba la industria. De esta forma, se produjo un acercamiento entre el pueblo y los artistas que nunca se había visto. Las academias, escuelas y oficios superiores de arte se constituyeron en una única institución que debía funcionar según el legado casi medieval establecido por Gropius. Éste decía:

"Arquitectos, escultores, pintores, todos nosotros debemos regresar al trabajo manual [...] Establezcamos, por lo tanto, una nueva cofradía de artesanos, libres de esa arrogancia que divide a una clase de la otra y que busca erigir una barrera infranqueable entre los artesanos y los artistas. Anhelemos, concibamos y juntos construyamos el nuevo edificio del futuro, que dará cabida a todo -a la arquitectura, a la escultura y a la pintura- en una sola entidad y que se alzará al cielo desde las manos de un millón de artesanos, símbolo cristalino de una nueva fe que ya llega".

Es así como importantes y representativas figuras del arte en el mundo se apegaron a estos ideales, entre los que destacan los arquitectos Mies van der Rohe y Marcel Breuer; los artistas Laszlo Moholy-Nagy, Gyorgy Kepes y Josef Albers; reconocidos pintores como Paul Klee y Wassily Kandinsky; y la tejedora Anni Albers. También fue de importancia la figura de Margarete Schütte-Lihotzky, quien fue la diseñadora del prototipo de la cocina Frankfurt.

A partir de 1923, la escuela Bauhaus orientó su pensamiento romántico inicial - basado en la unión inofensiva del proletariado con las bellas artes - a un nuevo sentido influenciado por ideas científicas. Fue entonces cuando comenzaron a elaborarse productos funcionales y atractivos que pudieran ser adquiridos por personas pertenecientes a cualquier clase social, creando de esta manera lazos entre el diseño industrial y esta corriente artística. La demanda de más y mejores bienes impulsó y obligó a los talleres de arte y de mano de obra a convertirse en diseñadores industriales.

A partir de estas ideas, el movimiento fue tomando un carácter evidentemente experimental que abarcaba los programas de estudio de las escuelas de arte, investigaciones basadas en una amplia variedad de medios como el tejido, la fotografía, el trabajo de los metales, la pintura, la escultura, el diseño de mobiliario y la escenografía; así como también una de sus mejores especialidades: la arquitectura. Ésta sobresalió al emplear al máximo los nuevos materiales y la tecnología.

La influencia ejercida desde entonces en territorio norteamericano fue abrumadora. Las escuelas de arte se apegaron a estas ideas con el fin de ayudar a la sociedad en su conjunto. Algunas escuelas con esta tendencia fueron el Black Mountain College en Carolina del Norte, el Instituto Tecnológico de Illinois en Chicago, y el Posgrado de la Escuela de Diseño de Harvard, que estuvo bajo la dirección de Gropius de 1938 a 1952.



La empresa estadounidense conocida como "Luminaire" es un claro ejemplo de la influencia de Bauhaus en el mundo, ya que produce y vende diseños hechos entre 1920 y 1930. La clásica lámpara de mesa, hecha por Wilhem Wagenfeld, que integra el vidrio y el cristal en formas geométricas básicas, constituye uno de los primeros productos del diseño industrial y ha sido una de las propuestas más revolucionarias y polémicas de los inicios del diseño, obteniendo en 1982 el premio "Buena Forma" en Alemania.

Gracias a todas éstas iniciativas, generadas por una revolución en el arte para la sociedad, el legado de la Bauhaus queda como una institución de impacto que regeneró la enseñanza de la arquitectura y le otorgó al diseño una posición destacada como género artístico en el pasado, el presente y el futuro.

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