|
Si ves a un niño que no puede estarse quieto ni un segundo,
que no logra terminar un juego y desea comenzar otro, a quien le
cuesta concentrarse a la hora de realizar una actividad académica,
puedes estar ante un infante que sufre de Déficit de Atención.
El Déficit de Atención o ADHD (Attention Deficit Hyperactivity
Disorder) es un trastorno que se da comúnmente en niños
y que se caracteriza porque quien lo padece tiene grados inapropiados
de atención, impulsividad e hiperactividad.
Según estudios realizados y publicados en la página
web del National
Institute of Mental Health, esta
dificultad afecta entre 3 y 5 por ciento de la población
infantil. De este grupo, los niños varones se ven dos o tres
veces más afectados que las hembras.
Médicamente, y según un informe publicado por Manuel
García Pérez y Ángela Magaz Lago en la página
web
http://www.tda-h.com/Modelo.html, el ADHD se manifiesta con
un desequilibrio bioquímico de neurotransmisores en determinadas
zonas del cerebro. Igualmente, se presenta un rendimiento pobre
en actividades controladas por ciertas áreas del lóbulo
frontal. Sin embargo, estas señales no son exclusivas de
este desorden.
Mediante la observación de ciertas conductas características,
se puede determinar si el niño sufre de Déficit de
Atención o no. Estos comportamientos pueden resumirse en
tres grandes grupos:
Falta de atención: las personas
que sufren de Déficit de Atención suelen tener problemas
al intentar concentrar su atención en una sola tarea. Suelen
aburrirse a los minutos de haber comenzado una actividad.
Hiperactividad: necesitan estar siempre
en movimiento, suelen hablar apresuradamente y les cuesta estarse
quietos. Suelen mover constantemente los pies o dar golpes con el
lápiz.
Impulsividad:
a veces son incapaces de controlar sus reacciones, suelen tener
dificultades para esperar por sus turnos.
Algunos
comportamientos característicos del déficit de atención
son:
Las personas se distraen fácilmente.
Presentan falta de atención en los detalles.
Les cuesta seguir instrucciones.
Suelen perder objetos.
Se sienten inquietos y les cuesta permanecer quietos.
Contestan preguntas antes de terminar de escucharlas.
Les cuesta esperar su turno.
Una de las características de niños con ADHD es la
torpeza matriz o la ausencia de control en algunos movimientos.
Estos suelen ser bruscos y rápidos, lo que puede llevar a
pensar a padres y maestros que el infante tiene específicamente
un problema en esa área. Sin embargo, si al pequeño
se le pide que se mueva con cuidado y se le coloca una tarea corta,
la puede cumplir sin inconvenientes. Si la actividad se extiende
en el tiempo, comenzarán a mostrarse los síntomas
de fatiga e inquietud. Es por ello que los especialistas recomiendan
a los padres que dividan las tareas de sus hijos en pequeñas
actividades, de tal manera que puedan desarrollarlas de principio
y fin.
|
|
Normalmente, estos síntomas se presentan antes de que el
niño cumpla los siete años de edad y para poder considerarse
como un desorden deben perdurar en el tiempo, al menos por seis
meses. Igualmente, deben afectar en dos zonas de la vida del niño,
como la escuela y el hogar, por ejemplo.
Se ha demostrado que casi la mitad de los niños que padecen
Déficit de Atención, sufren de lo que se conoce como
trastorno oposicional desafiante, lo que hace que estos pequeños
sufran de ataques de rabia, actúen impulsivamente, sean tercos.
Otras de las características que se dan en niños con
ADHD es que éstos pueden sufrir de ansiedad, grandes preocupaciones
o depresiones, lo que puede afectar su comportamiento normal.
El tratamiento médico puede incluir, en algunos casos, el
uso de psicoestimulantes que reducen el exceso de actividad de los
niños y los ayuda a incrementar su capacidad de atención.
Aunado a lo anterior, es vital que los pacientes realicen terapias
guiada por profesionales y reciban la atención y dedicación
de los padres, de manera que estos infantes puedan aprender cómo
canalizar su energía en la realización actividades
productivas que los ayuden a desarrollar sus talentos natos.
Más que curarse, las personas que tienen ADHD deben aprender
a vivir plenamente, desarrollando sus fortalezas y realizando actividades
que les permitan controlar su atención y sus emociones.
|
Cómo
mejorar el Déficit de Atención
|
|
Hacer que los niños soliciten más instrucciones
de sus maestros cuando sea necesario. Y si les das instrucciones
a un niño con ADHD, debes confirmar con él que
entendió lo que quisiste decir.
Ayuda a los más pequeños a dividir una
tarea en pequeñas actividades. Prémialos cuando
finalicen cada trabajo.
Ayuda al niño a realizar listas de lo que debe
hacer, de tal manera que pueda planificar su día.
El niño debe trabajar en sitios tranquilos y
callados. Es importante que cada cierto tiempo, tome un descanso
de por lo menos 10 minutos.
Ayuda al niño a que sea más ordenado con
sus cosas. Ayúdalo
a que guarde sus juguetes según sus tipos, por ejemplo,
que todas las películas estén en el mismo lugar.
Ayúdalo a que se cree una rutina. Que se despierte,
haga las tareas y se bañe a la misma hora, de la misma
manera, todos los días.
Fuente: Tomado de la publicación: "Cognitive
Remediation Strategies", de Weinstein, C.
|
Foto tomada de:
Dunn
Center
|
|