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Con matrimonio canónico
en La Habana se han casado
la bandera de Juan Bimba
y el pendón del campeonato.
Liborio, que fue el padrino,
llevó la novia del brazo;
de un lado, Narciso López,
maceo del otro lado
y la sombra de Martí
con las arras en las manos;
junto a la estrella de Cuba,
siete estrellas caminaron,
lanzaban "estráis" de espuma
las olas de Marianao;
La Habana "bateaba" rumbas,
Caracas "hiteaba" cantos
y cruzaban "fláis" azules
Santa Clara y Maracaibo
vienen Bimbas y Liborios
rematando el festival;
tiran las gorras al "vento"
sacuden el "limonar"
hasta que se caen los "ramos"
por la fuerza de "Tarzán";
va corriendo ratón "Pérez",
pues lleva un "gatico" atrás;
mientras se chupa un "mosquito"
la nariz de magriñá,
un "pollo" pica y repica
y no acaba de picar
y cuando "El Pollo" Malpica
se siente el Catire "Maal"
mientras va el polo picando
granitos de "petit puá".
¡"Conrado" se ve "Chirinos",
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"Fernández" que orondo va,
cómo se siente "Fonseca"
"goajiro" del goarijal!
Mesándose la "Barboza"
"Bracho" se pone a gritar,
porque con tanto bullicio
las gentes van a tumbar
la mesa, la "Casa-nova"
la caña y el "limonar";
y al fin, vibrando en "redondo",
que es lo "Finol" del final
se mete por Varadero
la balandra fraternal,
suelta un "buzo" que va al fondo
y surge para ofrendar
dos perlas de igual oriente,
dos perlas de brillo igual,
una a Liborio supremo,
otra a Juan Bimba inmortal.
Con Santa Clara y con Cuba Libre
termina el ceremonial,
hay un gran adiós azul,
porque empiezan a agitar
Caracas su azul de cielo,
La Habana su azul de mar;
se tienden puentes de vivas
litoral y litoral
y en la embriaguez de la justa
se saludan sin cesar,
Juan Bimba, vuelto "natilla"
y Liborio agar-agar.
Y así terminó la boda
nombrando la Catedral
nada menos que a un chinito,
Canónigo Magistral.
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