TEMAS | Sociedad | El Holocausto: Mancha imborrable en la historia
         
 

Sueños, ilusiones y millones de vidas humanas se extinguieron en la Europa de mediados del siglo XX a manos del racismo político e irracional encarnado en el Holocausto, negro periodo de la historia mundial en el que, con el auspicio del régimen nazi, se persiguió y asesinó sistemáticamente a unos once millones de personas, seis de ellos judíos.

El uso de la palabra Holocausto para etiquetar el genocidio tiene su origen en el término proveniente del griego holókauston que significa completamente quemado y que refiere a la perfección las brutales prácticas del regimen nazi, como el uso de cámaras de gas y los hornos crematorios en los que eran encerrados los prisioneros judíos, a quienes los alemanes consideraban una raza inferior culpable de todos los males de la humanidad.

Para entender el por qué del Holocausto es necesario ahondar un poco en los años que precedieron a la Segunda Guerra Mundial. Tras la sorpresiva derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial el país se hundió en una profunda crisis económica y social agravada por el Tratado de Versalles por el cual Alemania contrajo responsabilidades mercantiles en el pago de cuantiosas indemnizaciones de guerra a los países aliados.

Además del peso económico que esto significó, se sumaron otros factores como la revolución comunista que comenzaba a ganar terreno en Europa y que amenazaba el hilo pragmático del nacionalismo alemán, elementos que prepararon el cultivo perfecto de traumas nacionales y de una desgastada autoestima de país. 

Ante tal escenario no es de extrañar que surgiera una extrema derecha nacionalista enemiga del régimen al que culpaba de la situación en que se encontraban sumergidos. Ese sería el primer ingrediente para orquestar un plan cuyo fin último sería imponer el predominio Alemán-Ario. El segundo de los elementos, una vez constituidos en el poder, fue la búsqueda de un chivo Expiatorio sobre el cual recayeran todos los males. Desde 1918 la población judía, una de las más fuertes económicamente hablando, comenzó a ser objeto de una intensa propaganda donde se les etiquetaba de asesinos de Cristo, de acaparadores oportunistas que se enriquecieron en tiempos de conflicto y de responsables en la derrota alemana durante la Primera Guerra Mundial. En los años siguientes fue recrudeciendo el sentimiento antisemita y se comenzó a asociar a los judíos con los movimientos socialistas y comunistas de la época hasta la concreción de una “Una ideología o Weltanschauung (concepción del mundo) milenarista que proclamaba que el judío constituía el origen de todos los males, en especial del internacionalismo, el pacifismo, la democracia y el marxismo, y que era el responsable del surgimiento del cristianismo, la Ilustración y la masonería. Se estigmatizaba a los judíos como un fermento de descomposición, desorden, caos y degeneración racial, y se los identificaba con la fragmentación interna de la civilización urbana, el ácido disolvente del racionalismo crítico y la relajación moral” 1

Surgimiento del Partido Nazi

Aquel sentimiento nacionalista y racista cobró importancia en 1919 cuando surgió en Munich el Partido Nacional Socialista Obrero Alemán, conocido en la historia como el partido Nazi, cuya propuesta bandera era la unión de todos alemanes para formar una Gran Alemania en la que sólo los arios gozarían de derechos civiles y accederían a posiciones de poder, entre ellas el control de los medios de comunicación, quienes jugarían un rol fundamental en el adoctrinamiento nazi.

La propaganda fue la herramienta clave en la penetración de las ideas nazis. Para que fuese efectiva se realizaban fastuosos desfiles nazis y actos públicos en los que los protagonistas eran el Führer y su grandeza, se sometieron los medios impresos -tanto periódicos como libros-  a fuertes censuras, se manipuló el cine de aquel entonces para que cada película producida llevara un mensaje pronazi y se usó indiscriminadamente la radio,  lo que permitió la entrada de Hitler a cada uno de los hogares alemanes: En ellos la voz del Führer despotricaba contra los judíos y cuanto ser inferior existiera.

Sin embargo, Hitler no llegó al poder de la noche a la mañana; antes de hacerse con el control del partido Nazi, estuvo preso durante once meses luego del golpe de estado infructuoso que intentó en 1923 para derrocar a la República de Weimar. Durante el tiempo que permaneció recluido escribió su autobiografía política titulada “Mein Kampf”  (Mi lucha), libro que sería tomado como la biblia del movimiento Nazi. En “Mein Kampf”, Hitler comenta lo oportuno que hubiese sido gasear a quince mil judíos en la Primera Guerra Mundial, pues a su parecer, eran los culpables de la derrota de Alemania. Otras ideas expresadas por Hitler se apoyaban en la teoría de la supervivencia del más apto de Darwin, adaptándolas para afirmar que el más débil debía caer en beneficio del más fuerte.

Una vez libre en 1933, Hitler fue llamado por los sectores conservadores para ser el Canciller de Alemania y ya en el cargo decretó nuevas elecciones bajo una fuerte propagada que le ayudó a ganar la mayoría del Parlamento, lo que le permitió aprobar una ley habilitante, instrumento que le daba libertad para ejecutar todo tipo de actos, aún cuando fuesen anticonstitucionales. Se daba inicio al Tercer Reich y al recrudecimiento del problema judío.

Cercamiento social, cultural y humano

El odio hacia todo lo judío alcanzaba crudos niveles, existían en Alemania más de cuatrocientas asociaciones antisemitas y unas setecientas publicaciones en las que se referían a los judíos como peligro para las mujeres jóvenes alemanas y cómo podían ultrajarlas y violarlas, lo que amenazaba la pureza racial alemana. Por su parte, los medios más serios de la época criticaban su cultura modernista, la que calificaban de permisiva y depravada.

No se hicieron esperar las manifestaciones antisemitas del gobierno nazi, el 1 de abril de 1933 se oficializó el boicot económico a los negocios de judíos y se proclamaron leyes que les excluían del ejercicio profesional  en variadas profesiones y del acceso a las instituciones académicas. Muchos judíos tuvieron que emigrar de Alemania, entre ellos Albert Einstein. Decretos oficiales como la Ley de Nuremberg les despojaron de los derechos ciudadanos.

Todos los elementos se fusionaban en lo que sería un plan para expulsar a las poblaciones judías de Alemania, pero el problema se haría insostenible cuando Hitler comenzó a invadir territorios en los que estaban asentados miles de judíos.  En 1938, cuando Alemania penetró en Austria se comenzó a definir el problema como la cuestión judía y se comenzaron a concretar las acciones para erradicar este mal. Tuvieron lugar campañas violentas en las que las expropiaciones y los saqueos tejieron las pesadillas diarias de los judíos, seguidas de las detenciones y deportaciones de miles de ellos a los guetos.

La primera deportación masiva tuvo lugar en 1938, cuando 16 mil judíos polacos fueron devueltos a su país. El hijo de una de las familias judías cobró venganza por los malos tratos a los que les sometieron, asesinando en Francia al tercer secretario de la embajada alemana en París. Los nazis interpretaron el hecho como una declaración de guerra a la que respondieron con lo que se conoce en la historia como La noche de los cristales rotos, revuelta en la que se quemaron más de cuatrocientas sinagogas, se saquearon alrededor de siete mil quinientos negocios judíos, se asesinó a unos cien y se deportó a unos treinta mil a los campos de concentración donde sufrirían vejaciones indescriptibles.

Solución final o genocidio sin precedentes

A medida que Alemania iba anexando territorios era más difícil asimilar a las poblaciones judías y mantenerlas por lo que los guetos y campos de concentración fueron el escenario perfecto para lo que finalmente sería la solución final a la cuestión judía, término que se empleó para referirse al exterminio de los judíos.


Algunos afirman que en realidad se trataba del envío de estas poblaciones a otros territorios a fin de formar un estado judío fuera de la Alemania Nazi, las opciones: la isla de Madagascar o el este de Europa. La teoría se basa en los documentos y comunicaciones que se han conseguido tras finalizar la Segunda Guerra Mundial donde se menciona dicho traslado, sin embargo los expertos aseguran que se trataba de claves para cubrir las intenciones genocidas.

Una aprueba contundente es el informe nazi del mismo nombre: Solución al problema judío, en el que se recogen conclusiones sobre qué medidas tomar. En principio se concentrarían a las poblaciones judías para ser explotadas, sacar provecho de ellos y luego desecharlos. Los que no pudiesen trabajar serían eliminados y las mujeres serían esterilizadas para que no engendraran bastardos judíos, incluso se recomendaba la idea del genocidio en fase embrionaria para acabar con las próximas generaciones.

Hans Frank, alto funcionario Nazi pronunció al respecto en 1942:

"Debemos destruir a los judíos dondequiera que los encontremos y siempre que se ofrezca la oportunidad, con el fin de poder sostener toda la estructura del Reich en este lugar... Los judíos viven a costa de nosotros hasta un extremo excepcionalmente perjudicial. De forma aproximada, tenemos en el Gobierno General unos 2,5 millones de individuos, y quizá un total de 3,5 millones que tienen algo que ver con los judíos. No podemos fusilar a esos 3,5 millones de judíos, ni podemos envenenarlos, pero podemos adoptar medidas que, de uno u otro modo, conduzcan al exterminio, en combinación con las actuaciones de mayor alcance que se están estudiando en el Reich"

Auschwitz o infierno en la tierra

El complejo de campos de concentración de Auschwitz, en Polonia, fue el más grande de todos y constaba de tres campos principales en los que los prisioneros eran obligados a realizar trabajos forzosos. Uno de los campos sirvió además como campo de exterminio de aquellos presos que no podían trabajar.

Auschwitz cumplía con los tres objetivos asignados a los campos de concentración: encarcelar a los enemigos del régimen nazi, suministrar mano de obra para actividades tales como producción de armamento, construcción y falsificación, entre otros, además de  constituir un espacio físico donde poder usar cámaras de gas y crematorios para eliminar a los presos que no pudieran ser aprovechados.

De igual forma, el campo de concentración sirvió para realizar experimentos médicos y científicos llevados a cabo por la SS (organización  militar nazi responsable de los campos). En ellos se practicaron esterilizaciones forzosas, castraciones y experimentos de hipotermia en adultos.

La población infantil no corrió con mejor suerte. Los niños pequeños eran asesinados en lo que llegaban a los campos. Si en el momento de escoger a los niños que iban a ser exterminados, la madre llevaba al pequeño entre sus brazos era considerada como no apta para el trabajo y en consecuencia, asesinada. Las mujeres embarazadas eran enviadas directamente a las cámaras de gas y en caso de llevar a término un embarazo secreto morían de septicemia y los recién nacidos eran también asesinados, en ocasiones ahogados en cubos de agua.

Los adultos ingresaban con un peso promedio de 70 kilos y llegaban al punto crítico de pesar unos 30 kilos. Adultos y niños estaban en los huesos,  “la piel fina se desollaba en todas partes sobre los huesos duros del esqueleto, inflamándose y convirtiéndose en heridas ulcerosas. La sarna cubría por completo sus cuerpos desnutridos, extrayéndoles toda su energía. Las bocas estaban carcomidas por profundas úlceras de noma, que ahuecaban las mandíbulas y perforaban las mejillas como un cáncer. En muchos casos y debido al hambre, el organismo, que se iba descomponiendo, se llenaba de agua. Se hinchaban hasta convertirse en una masa deforme, que no podía ni moverse. La diarrea, sufrida durante semanas, corrompía sus cuerpos indefensos, hasta que al final, debido a la pérdida continua de sustancia, no quedaba nada de ellos…” 2

“También las actividades mentales y las emociones sufrían un retroceso radical. El preso perdía la memoria y su capacidad de concentración. Todo su ser se concentraba en una sola meta -su alimentación. Los que no morían en manos de los nazis lo hacían por inanición o enfermedades...” 3

En total, aproximadamente 1,1 millones de judíos fueron deportados a Auschwitz, de ellos, alrededor de unos 960 mil fueron asesinados dentro de sus instalaciones.

Holocausto de varias razas

No se tiene certeza de cuántas fueron las víctimas que perecieron en el holocausto pero oficialmente se manejan las siguientes cifras:

  • De 5.600.000 a 6.100.000 judíos, de los que del 49 al 63 % eran polacos
  • De 3.500.000 a 6.000.000 civiles eslavos
  • De 2.500.000 a 4.000.000 prisioneros de guerra soviéticos
  • De 2.500.000 a 3.500.000 polacos no judíos
  • De 1.000.000 a 1.500.000 disidentes políticos
  • De 200.000 a 800.000 gitanos
  • De 200.000 a 300.000 discapacitados
  • De 10.000 a 250.000 homosexuales

Películas que abordan el tema

  • El gran dictador (1940). Dir.: Charles Chaplin
  • Noche y Niebla (1955) Dir. Alain Resnais
  • Shoah. Documental (1985). Dir.: Claude Lanzmann
  • Escape de Sobibor (1987). Dir.: Jack Gold
  • Adiós, muchachos (1987). Dir.: Louis Malle
  • Europa, Europa (1990). Dir.: Agnieszka Holland
  • La lista de Schindler (1993). Dir.: Steven Spielberg
  • La vida es bella (1998). Dir.: Roberto Benigni
  • El diario de Ana Frank (2001). Dir.: Robert Dornhelm
  • La zona gris (2001). Dir.: Tim Blake Nelson
  • Amén (2002). Dir.: Constantin Costa-Gavras
  • El pianista (2002). Dir.: Roman Polanski
  • El noveno día (2004). Dir: Volker Schlöndorff
  • Campos de esperanza (2005). Dir.: Lajos Koltai
  • Der Untergang (La Caída)(2005). Dir: Oliver Hirschbiegel
  • The Black Book (El Libro negro) (2006). Dir: Paul Verhoeven
  • Guetto (2006).Dir: Audrius Juzenas
  • El último tren a Auschwitz (2006). Dir.: Dana Vavrova
  • Los falsificadores (2007). Dir: Stefan Ruzowitzky
  • El niño con el pijama de rayas (2008). Dir: Mark Herman

Enlaces:

Citas:

1 Cf. Robert S. Wistrich, Hitler y el holocausto págs. 18-19.
2 Corazones.org

 


 
 
 
   
 
 
 


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