|
No podemos negarlo, las bolsas de plástico tienen maravillosos usos que van desde el traslado de materiales y la carga del mercado de alimentos, hasta el desecho de basura. Pero esos no son los únicos empleos que pueden tener, más de uno habrá visto a esas señoras que se cubren el cabello cuando llueve para no arruinarse el secado o a motorizados que se colocan un par de bolsas en los pies para no mojar sus zapatos cuando hay mal tiempo. Tanta versatilidad y practicidad parecieran no tener nada malo, sin embargo no todo lo que brilla es oro y es que las bolsas de plástico no son cómodas para el medio ambiente, lo contaminan.
Las bolsas plásticas de polietileno comenzaron a comercializarse en Estados Unidos en la década de los 60 y representaron una verdadera revolución gracias a su facilidad de uso y resistencia, atributos que le convirtieron en un producto indispensable tanto en lo comercial como en lo doméstico. Actualmente siguen siendo un artículo masivo, así lo destaca la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, que revela que anualmente se consumen más de quinientos mil millones de bolsas plásticas en el mundo.
Las bolsas plásticas son sólo la punta del iceberg. En el mundo se producen cerca de ciento cincuenta millones de toneladas de plástico, de ellas, el 75% pasa a ser basura y de ese porcentaje sólo se recicla un 8%. Ante este panorama, pareciera que las bolsas son una pequeñez inofensiva pero la realidad dibuja un escenario completamente distinto. En 1985 se demostró que cada año los barcos transoceánicos arrojaban unos cuatro millones de kilos de plástico al mar y recientemente, estudios ambientales realizados por Clean Up The World, organismo ambientalista asociado a la Organización de Naciones Unidas (ONU), advirtió que cada año las bolsas plásticas desechadas al mar provocan la muerte de un millón de aves marinas y más de cien mil mamíferos y peces, además tardan casi doscientos años en biodegradarse.
Aciertos y errores
Muchas son las iniciativas surgidas en los últimos años para hacer frente a la problemática y para tratar de frenar la hecatombe plástica. En muchos países se ha prohibido el uso de las bolsas plásticas y hasta se penaliza el consumo de las mismas; Bangladesh, China, Irlanda, Ruanda, Israel, Canadá, Kenya, África del Sur y Tanzania son sólo algunos.
También se promueve el uso de bolsas ecológicas o biodegradables, pero hay muchas que prometen serlo aun cuando contaminan el ambiente. Para que una bolsa sea considerada como biodegradable el 90% de su masa debe descomponerse en CO2, agua y masa celular y debe desintegrarse (su masa debe romperse en un 90% en pequeñas partículas en máximo 12 semanas) para que los microorganismos la consuman sin repercusiones, así lo contempla la norma UNI13432, estándar europeo que clasifica de ecológica o no a una bolsa. Asimismo la norma UNI13432 establece que los envoltorios deben cumplir otros requisitos tales como no exceder un 50% de materiales inorgánicos en su composición.
Existen en el mercado infinidad de bolsas "biodegradables", entre las más conocidas están las oxibiodegradables a las cuales se les aplican aditivos químicos que aceleran su degradación. Sin embargo, y contrario a lo que muchos creen, para que estas bolsas se descompongan es necesario que estén en condiciones muy específicas de humedad, flora bacteriana y oxígeno, que difícilmente se encuentran en los rellenos de basura y demás ambientes donde van a parar por lo que su degradación no ocurre en los seis meses que prometen sino en muchos años.
Tampoco convence que la materia prima con la que se elaboran proceda del polietileno u otros derivados del petróleo, lo que contradice el ideal ecológico global de reducir la explotación de los recursos no renovables.
Más que papas fritas
Una alternativa al uso de las bolsas plásticas ha tomado auge en los últimos tiempos, se trata de uso de materiales orgánicos como las papas para la elaboración de las bolsas, las mismas que se consumen en los establecimientos de comida rápida.
Con el almidón de una sola papa se puede generar unas diez bolsas de bioplástico 100% degradable, renovables y libres de C02, también pueden obtenerse a partir de otros alimentos como el maíz y el trigo. Se considera que esta técnica está llamada a sustituir por completo el plástico pero -lamentablemente hay un pero- la producción masiva de estas bolsas podría competir con la demanda de estos productos lo que encarecería el precio de los alimentos.
Verdes telares
Otra solución plateada al problema de las bolsas plásticas es el uso de las bolsas de tela, 100% reutilizables, económicas y con vida útil promedio de 2 años. Son un modelo de responsabilidad ecológica que poco a poco han asumido las empresas de todo el mundo y que hoy por hoy se ven en cadenas de supermercados, farmacias y ropa de Venezuela, algunos las ofrecen gratis con la compra y otros a precio de costo. Además de ser ecológicas, las bolsas de tela son más cómodas de llevar y su tamaño reemplaza el de unas 4 bolsas plásticas ¿Una apuesta ganadora? De momento así parece y así se espera.
Enlaces
ecocausaeg.com
Greenpeace en Venezuela
Greenpeace Internacional
|