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El Jet Supersónico
La ciencia ficción nos alcanza

Desde que el hombre es hombre ha soñado con traspasar los límites de lo conocido y adentrarse en lo desconocido. La necesidad de hacer las distancias más cortas y de conquistar los espacios aéreos ha hecho que maravillas de la ingeniería tales como el jet supersónico nos acerquen a un mundo que otrora fuera dibujado por los escritores de ciencia ficción.

Lo que hoy conocemos como aviones supersónicos, y que agencias espaciales mantienen en constantes ensayos, son el fruto de grandes estudios y exploraciones siderales.

De la historia a la actualidad

Durante la Segunda Guerra Mundial, algunos aviones comenzaron a tener inconvenientes al volar a grandes velocidades, pues mientras más se acercaban a la llamada “barrera del sonido”, mayor era la dificultad para mantener resistencia a las ondas del espacio.

Para que la aviación pudiera tener una participación realmente satisfactoria e histórica en su intento por explorar el espacio, era necesario aumentar la potencia de los motores, así como trabajar en un nuevo diseño y fabricación que permitiera que la nave tuviera una compresibilidad proporcionada respecto a la velocidad del aire.

En la década de los 30, expertos en aerodinámica comenzaron a realizar investigaciones para llevar a cabo el proyecto de fabricar aeronaves capaces de vencer el punto máximo de resistencia. Sin embargo, para esa época los avances fueron pocos y luego de varios experimentos y pruebas físicas, diseñadores estadounidenses y alemanes descubrieron que el verdadero problema se concentraba en la forma y material de la nave.
Intentos, bocetos, y muchas investigaciones lograron que en 1947 se hiciera la primera prueba formal que examinaría la virtud de un avión al viajar a una velocidad igual o mayor a la del viento, y así romper la barrera del sonido. El capitán estadounidense Charles Yeager llevó la nave Bell X-1 a la velocidad esperada, logrando llegar al Mach 1 o “número de Mach” que corresponde al tiempo de desplazamiento de un avión respecto al medio que lo rodea, y representa en medidas reales las condiciones exactas del vuelo.

“Supersónico” es la frase adecuada para describir el hecho de que una aeronave pueda viajar tan o más rápido que el sonido. Este término comenzó a ser famoso gracias a dos importantes compañías de aviación: Air France y British Airways, quienes materializaron la aventura de lanzar al espacio el proyecto del Jet supersónico Concorde.

El 2 de marzo de 1969, durante 29 minutos, el Concorde sobrevoló la ciudad de Toulouse en Francia; aunque fue en enero de 1976 que la nave realizó su primer vuelo con pasajeros, 70% integrado por hombres ejecutivos, y el 30% restante por personajes de la realeza y estrellas del espectáculo entre quienes figuraron la Reina de Inglaterra y sus primeros ministros James Callaghan y Margaret Thatcher; el Sha de Persia, y el fallecido Sumo Pontífice Juan Pablo II.

Todo un suceso y una revelación a nivel mundial, tanto que en el Medio y Extremo Oriente quedaron tan sorprendidos de la demostración pública de la velocidad y potencia del Concorde, que 16 compañías aéreas pidieron 74 aviones, de las cuales al final sólo se fabricaron 16 por el altísimo costo que significaba cada aeronave.



El famoso Concorde dejó de volar en el año 2003, poco tiempo después de un fatídico e inesperado accidente en las afueras de Paris, que cobró 113 vidas de turistas alemanes. El incendio de una de las turbinas de la nave Concorde de Air France produjo la catástrofe, y pocas horas después, ya la prensa internacional señalaba el fin del famoso jet como avión comercial
A pesar de la histórica resistencia de la nave, de mantener un excelente expediente de seguridad en 25 años de servicio, y de ser el único aparato capaz de realizar la travesía de ida y vuelta al Atlántico norte en tiempo récord, este único reactor supersónico comercial inició su retirada.

Nuevos records, nuevos retos

Hoy en día, los aviones supersónicos se construyen con materiales avanzados capaces de resistir el calor provocado por el rozamiento del aire a velocidades tan elevadas, y la Agencia Espacial estadounidense (NASA) realiza numerosos experimentos para batir su propio récord de velocidad y volver a lanzar al espacio un nuevo jet supersónico no tripulado.

La NASA ha lanzado naves que tienen registro en el Record Guinnes luego de haber superado cerca de siete veces la velocidad del sonido, llegando así a un rango de medida de Mach 7. El vehículo experimental X-43A volvió a entrar en el libro de los records en 2004 al demostrar que un motor alimentado por aire puede volar casi a 10 veces la velocidad del sonido.

Mientras el X-43A es considerado como un Jet Hipersónico al rango Mach 10, alcanzando una velocidad de 11.265 kilómetros por hora, la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) realiza con éxito la prueba de un prototipo de nave supersónica sin tripulantes en el desierto del sur de Australia, con la idea de construir un avión que sustituya al desaparecido Concorde en viajes comerciales supersónicos.

La futura nave trasportaría a 300 pasajeros, el triple que el Concorde, y gracias a un acuerdo entre Francia y Japón, se espera desarrollar nuevos materiales compuestos y nuevas técnicas de reducción de ruido para evitar la propagación de problemas medioambientales. Todo parece indicar que para el 2015 se podrán realizar viajes a través del océano Pacífico, de Tokio a Nueva Cork, en sólo seis horas en lugar de las 12 habituales
Parece que viajar por el universo, pasear por Marte o caminar por la Luna no es un sueño absolutamente irreal, pues sólo habrá que esperar que investigadores y científicos sigan ampliando el panorama de vida y las posibilidades de explorar un mundo que puede llegar a ser tan extraordinario como el nuestro.


Lo que hay que saber y lo curioso

Cualquier medida que se encuentre sobre la velocidad del sonido, es decir sobre 343 metros por segundo ó 1225 kilómetros por hora, tanto en el aire como a nivel del mar, es llamado supersónico. Las velocidades que superan 5 veces la velocidad del sonido son llamadas hipersónicas.
   
Un equipo liderado por Richard Noble y el conductor Andy Green se convirtieron en los primeros en romper la barrera del sonido en un vehículo terrestre llamado el Thrust SupersonicCar, el 15 de octubre de 1997, 50 años después de haber roto esta barrera desde el aire.
 
 

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