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Dicen
que la primera vez que se escucha ópera determina al oyente:
puede quedarse fascinado, lo que marcará el inicio de una duradera
historia de amor con este género, o, por el contrario, si lo
rechaza, podrá llegar a apreciarlo, pero nunca a vivirlo.
De
lo hablado a lo cantado
Ya desde tiempos antiguos aparecían
en las representaciones teatrales los llamados intermedios
musicales, los cuales se presentaban entre
los distintos actos de las tragedias y comedias. Pese a que rápidamente
se difundió por todas partes, el embrión que fue la
ópera primitiva arrastró una existencia precaria durante
los primeros treinta años de su vida. Hoy en día,
se da por sentado que la ópera es una forma musical, pero
en los primeros tiempos y hasta el siglo XVII era considerada fundamentalmente
una forma literaria. Aunque el genero dramático nace en el
renacimiento, la ópera llega a su máxima expresión
en el Barroco, lo que marca su entrada en el mundo moderno.
Del
Renacimiento al Barroco
En la Italia del Barroco, el afamado compositor Claudio Verdi fue
el primero en querer darle protagonismo a la música por encima
del texto; además, introduce el papel de la orquesta, lo
que hace que quede atrás el estilo cantado-hablado dando
paso a un estilo más lírico.
El
primer fruto de este híbrido fue la representación
de Dafne, una adaptación de la obra literaria de Ovidio y
considerada generalmente como la primera ópera. El mundo
mágico e idílico de los dioses y los semidioses siguió
atrayendo a libretistas y compositores durante la temprana historia
de la ópera.
De
Italia al mundo
Al expandirse por Europa, la ópera
comenzó a causar sensación en las cortes reales, únicos
sitios donde se representaban en principio. Pero fue en Francia
donde tuvo un mayor auge con la creación de la tragedia lírica
en respuesta al estilo italiano. El país galo se esforzó
mucho en darle su toque propio incorporando danza a las escenas.
En este período destaca la figura del maestro Jean-Baptiste
Lully, autor de Perseo.
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Otra
suerte corrió Inglaterra al adoptar tardíamente la ópera,
tomando como suyo el estilo italiano sin agregarle más que
el uso excesivo del drama como factor principal. Así mismo,
en Alemania el estilo italiano choca fuertemente con el ideal protestante,
lo cual derivó en un estilo completamente diferente, siendo
Richard Wagner su mayor representante.
Otra región importante donde se desarrolló la ópera
fue España, donde se adoptó el estilo francés,
que además de drama, teatralidad y música, incluye danzas
y efectos escénicos que derivan en la Zarzuela, género
que toma su nombre del lugar de la residencia campestre del rey Felipe
IV.
Del realismo al naturalismo
Es normal que un género tan versátil y prometedor cuajara
en otros países, incluyendo Suramérica, donde inclusive
se le agregaron toques autóctonos propios del Folklore de cada
región dando paso a nuevas expresiones musicales.
Fue Carmen de Georges Bizet la que señaló el cambio
hacia el Realismo en 1875, una señal que tuvo eco en todas
partes y fue aplaudida por el existencialista Friedrich Nietzsche.
Es una ópera cómica, con diálogos, que tiene
una forma expresiva esencial y lacónica en sus melodías,
lo que le da un cierto sabor español a sus danzas y conjuntos.
El Realismo es sumamente importante, ya que marca la diferencia de
una época a otra, viéndose reflejada en los temas y
en cómo los trata. Esta corriente, trata los temas de una manera
idílica, los disfraza y sobrepone la fantasía a la realidad;
mientras que el Naturalismo presenta las cosas tal cual son sin importar
cuán crudas puedan ser.
Aún hoy en día, esta forma musical es capaz de levantar
pasiones, tanto en los amantes del canto y de la música de
orquesta como también entre en los seguidores del teatro. Esto
hace que se sigan llenando los teatros y que cada vez más personas
se deleiten al presenciarla.
ENLACES
http://www.operaactual.com/
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