TEMAS | Alimentos y bebidas | La alcachofa
           
   

La alcachofa proviene de la familia de las Compositae y pertenece a la especie Cynara scolymus, L. Se trata de una planta que puede alcanzar hasta los dos metros de altura, cuyos tallos suelen ser erguidos gruesos y acanalados longitudinalmente. Cuenta con unas largas hojas de casi un metro, que son de color verde en la parte superior y algodonosas abajo. Sus partes comestibles están constituidas por el corazón de la alcachofa y las hojas carnosas y protectoras que la rodean.

Existen diversos tipos de esta hortaliza, que toman su nombre de su lugar de origen: Blanca de Tudela, Madrileña, Violeta de Provenza, Camus de Bretaña, Romanesco, Espinoso Sardo y Californiana, entre otros. Las diferencias se centran en su forma que puede ser oval o esférica, en su tamaño y en su color que puede ser violeta o verde.

El clima ideal para su producción es el que oscila de 24º C en el día a 13º C durante la noche. Las temperaturas muy bajas afectan la parte más externa de las hojas del fruto, proporcionándole un aspecto blanquecino en la hoja que luego se vuelve marrón parduzco, sin embargo son daños superficiales que no perjudican la calidad de la alcachofa. Por su parte, los climas secos y cálidos hacen que las hojas del fruto se abran muy pronto, lo cual da como resultado una alcachofa amarga y de apariencia nada atractiva.

Desde la antigüedad se le ha considerado como una gran fuente de salud, pero es importante hacer una diferencia entre el receptáculo carnoso que envuelve la flor, el cual es empleado como alimento, y las hojas que convierten a la alcachofa en una planta medicinal.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, actualmente Italia, España y Argentina son los mayores productores de esta hortaliza en el mundo, abarcando el 90% de la producción.

Usos y beneficios
Los principales componentes de la alcachofa son los ácidos cafeoilquínico y dicafeoilquínico, cafeico, linoleico, oleico y pantoténico; vitaminas como niacina, ribofamina y tamina; pigmentos del calibre del flavonoide; mucílago; inulina y minerales entre los que se cuentan hierro, magnesio, fósforo y potasio.

Ofrece grandes beneficios tanto para quienes la consumen en su dieta regular como para aquellos que sufren de algún trastorno y han sido recetados con medicinas cuya base es esta planta.

Los expertos señalan que se usa comúnmente en las convalecencias, y que se recomienda para las personas que tienen anemias, debilidad general y raquitismo. Inclusive es importante que los niños la consuman por su alto valor nutricional. No sólo debe comerse la hortaliza, sino emplear el agua en la que fue cocida para preparar diversas sopas, con el fin de aprovechar al máximo sus propiedades.

Tiene efectos anti-inflamatorios y regula el funcionamiento de la vesícula biliar, controlando la secreción de la bilis y evitando la formación de cálculos biliares.

Igualmente, ejerce un efecto muy benéfico sobre la célula hepática, protegiéndola y regenerando sus tejidos, especialmente en pacientes que sufren de cirrosis.


Además, la hoja de alcachofa es hipocolesterolemiante, es decir, disminuye los niveles de colesterol en la sangre y la presión arterial, además del riesgo de sufrir arteriosclerosis y cualquier otra enfermedad vascular. Cabe destacar que, también, contribuye a la recuperación de pacientes que hayan padecido una dolencia de este tipo.

Por si fuera poco, estimula el funcionamiento de los intestinos, lo cual es ideal en caso de estreñimiento; rebaja el nivel de azúcar en la sangre, lo que ayuda a combatir y prevenir la aparición de la diabetes; y sirve como diurético, favoreciendo a las personas que sufren de obesidad, enfermedades circulatorias, hepáticas, gota y artritis, entre otras.

También da buenos resultados en quienes sufren de uremia, arenillas en la vejiga y los riñones, cansancio, reumatismo y para prevenir la aparición o mejorar la condición de individuos con cáncer.


Si de gastronomía se trata

Una alcachofa está fresca si es la más pesada con relación a su tamaño, si tiene sus hojas bien apretadas y si su color es verde claro brillante, sin manchas negras. Se recomienda guardarlas hasta un máximo de tres días en el refrigerador, siempre y cuando tengan los tallos. No obstante, deben consumirse poco después de su cocción porque su sabor se altera con facilidad y tienden a desarrollar toxinas. Cabe mencionar que las madres lactantes no deben ingerir este alimento, ya que sus principios amargos son eliminados a través de la leche por lo que ésta adquiere un sabor desagradable, que hace que el bebé acabe por rechazarla.

Al momento de hervirlas hay que evitar hacerlo en ollas de hierro o aluminio, pues generalmente tornan a las alcachofas oscuras y alteran sus propiedades.
Las alcachofas pueden comerse en ensalada, lo cual permite aprovechar todas sus propiedades. En la mayoría de los casos se hierven, caso en el que se pueden desaprovechar sus valores si no se toma el agua en la cual fueron cocidas. Una deliciosa forma de prepararlas es al horno, bañándolas en aceite de oliva. Además, pueden hacerse fritas, rebozadas, rellenas, guisadas, con arroz y a la plancha o a la brasa, todo es cuestión de tener imaginación.

Receta: Alcachofas rellenas (Para 4 personas)
Ingredientes:
• 4 alcachofas de un tamaño grande
• 1 limón
• 1 cucharada de aceite de oliva
• 1 cebolla
• 1 diente de ajo
• 400 gr de tomates enteros pelados
• 10 hojas de albahaca fresca
• Sal y pimienta
Pasos:
Paso 1: Quitar los tallos y las puntas de las hojas de las alcachofas. Dejar las alcachofas con una buena base. Tratar con un limón para evitar que se ennegrezcan. Ponerlas a hervir unos 30 minutos; escurrirlas. Dejar las alcachofas "huecas", extrayendo las hojas interiores.
Paso 2: Preparar el relleno para cada alcachofa. Se calienta el aceite y sofríe el ajo. Se agregan los tomates con su jugo y se reducen durante un cuarto de hora. Añadir la albahaca y la sal.
Paso 3: Colocar el relleno en las alcachofas, ponerlas en una fuente que resista el horno, tapar con papel de aluminio.
Paso 3: En un horno a 180º meterlas unos 20 minutos.
Paso 4: Servir.
 
Fuente: http://www.euroresidentes.com
 
 

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