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Luis
Gallego y Guillermo Morales, psicólogos especializados en
hipnosis y profesores de esta especialidad en la Universidad Complutense
de Madrid, definen a la hipnosis como “un procedimiento durante
el cual un profesional de la salud o un investigador sugiere a un
cliente o paciente cambios en las sensaciones, pensamientos, sentimientos
y conducta”.
La
hipnosis no es una terapia sino una técnica empleada en diversas
terapias, como el psicoanálisis, para mejorar los resultados
del tratamiento. Inclusive, es común que el médico
tratante entrene a su paciente para que pueda auto hipnotizarse.
Es indispensable que sea aplicada por profesionales, pues al igual
que cualquier otra técnica similar requiere de su aplicación
adecuada para que dé los resultados esperados.
Cabe destacar que no deben someterse a hipnosis sujetos que padezcan
de epilepsia o esquizofrenia. En el primer caso, puede ocurrir que
al individuo le sobrevenga un ataque de epilepsia mientras está
en trance. Por su parte, en el caso de los esquizofrénicos
es más delicado aún ya que éstos son muy difíciles
de hipnotizar y podrían ver empeorada su condición.
El hipnotizador acude a diversos estímulos para que el individuo
alcance el estado de trance como por ejemplo, sonidos, música,
aromas, drogas, lectura, imágenes y palabras.
La hipnosis puede hacerse en varios grados de profundidad, que van
desde un trance superficial que lleva a que la persona relaje la
musculatura de su cuerpo quedando en estado letárgico; pasando
por el trance medio o estado cataléptico en el que el individuo
relaja su cuerpo hasta tal punto que éste alcanza una rigidez
total, permitiendo poner a la persona entre dos puntos de apoyo,
como si fuera una tabla; finalmente se puede llegar hasta al trance
más profundo o estado sonambúlico en el que el individuo
es capaz de abrir los ojos estando hipnotizado y aceptar alguna
de las sugestiones de su hipnotizador.
Utilidad
de la técnica
En
términos generales, la hipnosis sirve para mejorar y superar
eventos o situaciones y como ayuda terapeutica.
Empleada en el primer caso puede, por ejemplo, aumentar el rendimiento
de los deportistas, incrementar la autoestima, ayudar a los estudiantes
a concentrarse y permitir el autocontrol en situaciones de estrés.
En el ámbito terapeutico se usa para preparar a pacientes
que se vayan a someter a intervenciones quirúrgicas, tratar
el dolor crónico y problemas psicosomáticos. Adicionalmente,
en la psicoterapia los especialistas la utilizan para tratar depresiones,
fobias, ataques de pánico, ansiedad, conductas obsesivo-compulsivas,
trastornos de la alimentación y de la personalidad, insomnio,
traumas, disfunciones sexuales; superar problemas de aprendizaje
y tratar adicciones al tabaco, juego y al alcohol.
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Mitos
y realidades
Mito: La persona hipnotizada
está irremediablemente bajo el control del hipnotizador,
por lo que obedecerá todas las órdenes que se le den.
La verdad es que el individuo nunca deja de estar conectado con
la realidad y en capacidad de dominar su comportamiento. Inclusive
para muchos se trata de una técnica que se basa en que la
persona se concentra de una manera especial en ciertos eventos o
actividades.
Mito: Sólo
el hipnotizador puede sacar a la persona del trance en el que lo
sumergió.
Realmente la hipnosis puede ser rota por el mismo sujeto hipnotizado
o por un tercero con relativa facilidad.
Mito: Una persona
puede permanecer hipnotizada indefinidamente como si estuviera en
estado de coma.
Hasta la fecha no existe ningún indicio ni caso reportado
que avale esta afirmación. De hecho, algunos expertos señalan
que si el individuo no es sacado del trance pasará de ese
estado al de sueño natural y eventualmente se despertará
como si nada.
Mito:
A través de la hipnosis se pueden curar todos los padecimientos.
Aunque ésta es una técnica muy poderosa sólo
puede solucionar enfermedades de origen psicológico y coadyuvar
en la resolución de algunas dolencias físicas.
Mito: Las personas
hipnotizadas pueden desarrollar habilidades que no poseen por el
simple hecho de que se les ordene esto.
De modo alguno es posible que un sujeto adquiera así capacidad
y talentos que no tiene.
Mito: Los hipnotizadores
son individuos emplean su energía psíquica para ejercer
la hipnosis.
La hipnosis es una técnica que no requiere de poderes psíquicos
para ser utilizada con éxito.
Mito: Las mujeres
y los sujetos crédulos y tontos son fácilmente hipnotizables.
Lo cierto es que la capacidad para experimentar hipnosis no es símbolo
de debilidad o credulidad. Igualmente, las diferencias de género
no influye de modo alguno. Algunos autores afirman que existe una
ligera relación entre la inteligencia y la capacidad de ser
hipnotizado.
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