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Muchos expertos señalan que la salsa no habría alcanzado la difusión que logró de no ser por Fania Records y su constelación de estrellas. Todo comenzó en Nueva York a mediados de los años 60 cuando el flautista dominicano, Johnny Pacheco, y el abogado norteamericano, Jerry Masucci, se asociaron para formar una casa disquera cuyo único fin era permitirle a Pacheco un mayor control sobre sus producciones.

Para ese entonces, dicho músico estaba trabajando en una nueva propuesta que llamó Mi nuevo tumbao, que consistía en realizarle variaciones a la charanga tradicional como la eliminación de los violines y la inclusión de las trompetas.

Oficialmente fue el 23 de marzo de 1964 cuando nació esta compañía que cambiaría para siempre el destino de la música latina. Ocurrió con el lanzamiento al mercado del LP Cañonazo del mismo Pacheco, en el que cantó Pete Conde Rodríguez y se incluyó un son llamado Fania, perteneciente al cubano Rafael Bolaños, y que dio origen al nombre de la disquera.

Los fundadores de la empresa reconocen que inicialmente Fania Records funcionó como un negocio doméstico, pues era el mismo Pacheco quien recorría la ciudad en su automóvil lleno de discos, buscando interesados en venderlos en sus establecimientos; mientras que Masucci negociaba con músicos y agrupaciones.

Sin embargo, no pasó mucho tiempo antes de que comenzaran a cosechar éxitos y empezaran a monopolizar la industria discográfica latina, adquiriendo otros sellos disqueros como Bárbaro, Vaya, La Alegre, Cotique e Inca. Estas compras incluían los fondos musicales y los contratos con los músicos y las orquestas.

Los altos ingresos de la compañía permitieron el reclutamiento de veteranos cantantes como Monguito y Justo Betancourt, junto con muchos jóvenes talentos provenientes de los barrios de Nueva York. Entre éstos, se encontraron el pianista Larry Harlow, el trompetista y arreglista Bobby Valentín y dos quinceañeros que revolucionarían el ambiente musical latino e impulsarían posteriormente el nacimiento de la salsa: Héctor Lavoe y Willie Colón.

Estas arriesgadas contrataciones que permitían el ingreso a las filas de Fania Records de personas de diversas nacionalidades pero de raíces latinas contribuyeron al éxito, pues así se tendió el puente entre la música caribeña que ya se hacía y la que estaba surgiendo con la mezcla de diversos géneros, permitiendo que la comunidad latinoamericana se sintiera identificada.

Para 1967, la compañía de Johnny Pacheco y Jerry Masucci se había impuesto a las demás disqueras, entre las que se contaba Tico.

Nacen las estrellas

Fue en 1968 cuando se reunieron por primera vez los artistas de Fania Records para realizar una descarga al estilo jam session; en esa ocasión se le unieron los miembros de la Tico Alegre All Star, agrupación perteneciente a la casa disquera del mismo nombre. El evento, que quedó registrado en dos LP´s, se llevó a cabo en el Red Garter, un local ubicado en los límites del Bronx y el Harlem River Drive de New York, y consistió en un encuentro de músicos latinos en el que cada uno de ellos demostró su talento y sabor.

Posteriormente, Pacheco y Masucci se asociaron con el administrador de establecimientos públicos, Ralph Mercado, para hacer un gran concierto en el Club Cheetah, situado en la calle 52 de Broadway, Nueva York.

Así, el 26 de agosto de 1971 el sello disquero lanzó su agrupación Fania All Star (integrada por los principales líderes de banda, músicos y vocalistas de ese sello), ante una multitud que eufórica disfrutó de la presentación. Ese día estuvieron en la percusión Ray Barreto en las tumbadoras, Roberto Roena en el bongo y Orestes Vilató en las pailas; la sección de viento contó con Barry Rogers, Reinaldo Jorge y Willie Colón en los trombones y Roberto Rodríguez, Héctor Zarzuela ‘Bomberito’ y Larry Spencer en las trompetas; el piano estuvo a cargo de Larry Harlow, mientras que Bobby Valentín se ocupó del bajo y Yomo Toro del cuatro puertorriqueño. Los cantantes fueron Héctor Lavoe con su estilo malandro y pendenciero; Ismael Miranda conocido como El niño bonito, Pete ‘El Conde’ Rodríguez, Adalberto Santiago, Bobby Cruz, Santos Colón y Cheo Feliciano ‘El niño mimado de Puerto Rico’.

El concierto quedó grabado en dos volúmenes del disco titulado Fania All Stars Live at the Cheetah, que contenía éxitos como Anacaona, Quítate tú y Ahora vengo yo. Esta producción se convirtió en el álbum latino más vendido por un grupo grabado en un solo concierto. Igualmente se hizo una película de manos de León Gast, cuyas principales escenas eran de esta presentación. La cinta se llamó Nuestra cosa latina.


A raíz de este evento popularmente la gente comenzó a llamar a la disquera con el nombre del naciente grupo repleto de luminarias de la música latina.

Después realizaron una gira por Puerto Rico, Chicago y Panamá. A su regreso a Nueva York Fania All Star se presentó ante 64 mil espectadores en el Yankee Stadium, el 24 de agosto de 1973. En esa ocasión estuvieron en el escenario Ray Barretto, Willie Colón, Larry Harlow, Johnny Pacheco, Roberto Roena y Bobby Valentín, Nicky Marrero, Lewis Kahn, Ray Maldonado, Víctor Paz, Justo Betancourt e Ismael Quintana, junto con dos invitados especiales: Mongo Santamaría y Celia Cruz, entre otros.

El concierto no llegó a su fin porque el frenético público tumbó las mallas divisorias del estadio e inundó la grama. De esta presentación resultó un disco de dos volúmenes titulado Live At Yankee Stadium y un film llamado Salsa, que mostraba la historia de este género que apenas nacía, y que le dio nombre y reunió a todos los ritmos que fueron creados por la agrupación. Desde aquel momento hasta hoy se asocia a la Fania con la salsa.

Un año después, Fania All Stars se presentó en el estadio Statu Hai en Kinshasa, Zaire. Este evento también fue grabado por Gast y salió al mercado como Live In Africa. En ese entonces compartieron tarima con Stevie Wonder.

Varias películas, discos y conciertos multitudinarios impulsaron la salsa en Nueva York, Miami, Puerto Rico, Venezuela, Colombia, Puerto Rico, Panamá, Costa Rica, México y Nicaragua, y contribuyeron al establecimiento de Fania All Star como una institución de la música latina a la que daba prestigio pertenecer y que el público aclamaba mundialmente.

Esta agrupación produjo un cambio en el gusto musical del público, quien antes se dedicaba a escuchar a las grandes orquestas y que ahora deseaban oír y bailar el ritmo que surgía de los barrios. Así, aparecieron en los diferentes países latinoamericanos emisoras de radio dedicadas a transmitir la salsa, en ejemplo de ello es Radio Aeropuerto de Venezuela que cambio su concepto para dedicarse a dicho género.

A pesar de todos lo éxitos logrados, de los excelentes músicos que se desarrollaron en la década de los 70 y de la gran aceptación del público, el auge de la Fania All Star, y por consiguiente del sello disquero, llegó a su fin en 1978 con la llegada de la música disco.

Alejandro Calzadilla en su libro La salsa en Venezuela atribuye este declive a la falta de creatividad de buena parte de los músicos y compositores, el agotamiento de muchas de las estrellas y los excesos de otras, y la venta masiva de discos que se hizo durante esos diez intensos años.

Entrados los años 80, Fania Records sufrió una crisis motivada por el monopolio que había establecido. Algunos músicos buscaron su independencia, otros se ciñeron a las exigencias del monopolio y los demás crearon conjuntos alternativos que no calaron totalmente.

La disquera obligaba a sus artistas exclusivos a adaptarse a una serie de parámetros con la finalidad de forjar un estilo, esto acabó por hacer a todos sus grupos demasiado parecidos entre sí.

Jerry Masucci poco a poco se separó de la compañía, dejándola en manos de los productores Johnny Pacheco y Wilfrido Vargas.

Los artistas de Fania All Star se disgregaron y otras empresas lanzaron al mercado músicos nuevos, quienes dejaron de lado la música callejera y se dedicaron a una salsa balada, un sonido de discoteca.

Hoy en día Fania Records saca al mercado producciones creadas en base al material que tienen en su catálogo que muestra lo mejor de la salsa realizada en los años 70.

Grandes músicos y vocalistas, y un ritmo que reflejaba el sentir de la comunidad latina permitieron el éxito de un sello disquero y de una agrupación que cambió para siempre el destino de la música caribeña.

Compras

Live at the Cheetah V.1

Live at the Cheetah V.2

Live at Yankee Stadium V.1

Qué pasa: The Best of the Fania All Stars

 

 
 

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