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Localizada
en el hemisferio sur, al noroeste de Tahití, aproximadamente
entre Australia y Sur América, se encuentra Bora Bora, una
isla que forma parte del archipiélago de Sotavento en la
Polinesia Francesa.
Millones de años de actividad volcánica en la corteza
terrestre de esta región han sido favorables, pues las islas
de Polinesia constituyen el retrato vivo de las paradisíacas
islas del Pacífico con formaciones de dos tipos: las nombradas
islas altas, montañosas y accidentadas, y las islas bajas,
como Bora Bora, la cual está literalmente suspendida en una
inmensa gama de colores verdes y azules; pues la isla pareciera
no tener tierra firme, ya que su gran atractivo son los grandes
palafitos levantados del mismo mar, producto de las aguas bajas
donde se encuentra.
Peces multicolores, aguas turquesas, espesa vegetación, el
aroma de las flores tropicales, playas de arenas blancas, las distintas
tonalidades de colores creadas por las diversas profundidades de
sus aguas y el inmenso coral de arrecife que rodea toda la isla,
hace que para muchos, Bora Bora, sea el último edén
de la tierra, creando para quienes la visitan un paisaje que contrasta
la unión de montañas con llanuras; valles forestales
con la maleza y acantilados con cocoteros de las playas.
Un
poco de historia
La
historia de esta isla se remonta al año 300 d.C. cuando los
vírgenes pueblos polinesios empezaron a ser habitados por
los marineros y navegantes, que atravesaban grandes distancias del
océano para establecerse y poblar las islas del Pacífico.
Al
principio, las islas de la Polinesia estaban gobernadas por caciques.
Se cree que sus nuevos habitantes abandonaron el sureste asiático
hace aproximadamente tres mil quinientos años en busca de
tierras extrañas y lejanas como Nueva Zelanda, Nueva Guinea,
Tonga, las islas Cook, Hawai y la actual Polinesia Francesa.
Con el paso del tiempo esta región ha cambiado varias veces
de mapa político. En un primer intento, a finales de 1700,
los británicos intentaron gobernar la Polinesia asaltando
e invadiendo la región, lo que resultó el control
casi total de las islas.
Para
mediados de 1800, los franceses empezaron a tener el control de
varios de los archipiélagos que conforman la Polinesia. Tras
varias amenazas políticas y maniobras dilatorias, los franceses
lograron desplazar a los ingleses en 1842 y obtuvieron casi el total
del territorio, que poco después se convertiría oficialmente
en la Polinesia Francesa
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En
la actualidad, se han intentado movimientos que buscan la independencia
de Francia de estas islas, pero las leyes políticas de este
país dejan claro no va a renunciar a sus territorios de ultramar,
aunque el grupo de islas establece una gestión interna de
sus pueblos, las citaciones a favor de su independencia, son parte
del mapa político francés.
Turismo paradisíaco
Bora
Bora se ha convertido en el sueño de las vacaciones que todo
ser humano quisiera tener. Su turismo ha sido especialmente impulsado
con el romanticismo, ya que el lugar para hospedar a las parejas
se encuentra a considerables metros del agua, en los famosos bungalows
polinesios únicos en el mundo, los cuales son conocidos coloquialmente
como palafitos, aunque la diferencia entre uno y otro radica en
que estas pequeñas cabañas se encuentran suspendidas
sobre aguas tibias, serenas y de color azul intenso.
Para
quienes se pregunten si los bungalows poseen cocina o cómo
se hace para disfrutar de la gastronomía del lugar, pues
no existe. Los platos de las distintas comidas son previamente seleccionados
por los turistas y traídos en pequeños peñeros,
para que sean disfrutados en concordancia con el paisaje.
Otro
de los grandes atractivos que hacen de la isla diferente, es el
aislamiento de la civilización y comunicación en la
que se encuentra. Quienes han visitado Bora Bora, describen la experiencia
como “sólo tú y tu pareja cerca de las estrellas
y el mar”.
Los
que estén interesados en visitar esta isla, el paquete turístico
tiene un precio aproximado de tres mil dólares por persona,
que incluye los pasajes desde Tahití hasta la isla, una bienvenida
con collar de flores, los traslados desde aeropuerto al hotel y
la despedida. Estos precios no incluyen las comidas, pero cinco
desayunos especiales llevados en peñeros para ser disfrutados
en las terrazas de los bungalows polinesios tienen un precio aproximado
de trescientos dólares por persona.
Dependiendo
de la temporada, es importante destacar que las salidas de los aviones
se realizan semanal o quincenalmente. La moneda que se utiliza en
toda la región de las islas de la Polinesia Francesa es el
dólar americano y aunque su idioma es el francés,
sus habitantes emplean el inglés para efectos turísticos.
Cómo
llegar
Cualquiera
que sea la procedencia, primero se debe llegar a Tahití,
de allí se toma un avión en el aeropuerto de Motu
Mate, a unos 30 minutos de la región de Vaitape, pueblo que
en conjunto con las regiones de Faanui y Anau deben ser visita obligada
cuando se esté en Bora Bora. Estando en la isla, también
existen distintos safaris con jeep que conducen al interior de la
isla y muestran toda la belleza interior de la Polinesia.
Links
•
Guía
completa de la isla Bora Bora
•
Explorando
Bora Bora
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