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famoso por muchas razones. Por trabajar en pijama todo el día, porque dice
haber tenido sexo con más de mil mujeres en su vida, por haber creado una
de las revistas más famosas del mundo, por convivir con más de una
chica al mismo tiempo, por ser creador de toda una ideología para los hombres,
por su mansión Playboy y las fiestas que allí se han celebrado.
Se llama Hugh Hefner, mejor conocido como Hef. Este
personaje nació en Chicago, Estados Unidos, el 9 de abril de 1926. Desde
muy pequeño sus pasiones estuvieron muy claras: los negocios y el dibujo.
A los 10 años creó un diario que vendía por un centavo de
dólar. No
es recordado en el colegio por ser uno de los alumnos más destacados de
su colegio, a pesar de su alto coeficiente intelectual (152). Sin embargo, participó
en diferentes actividades: el periódico del colegio, dibujo, escritura,
animación e incluso fue presidente del consejo de estudiantes. La
leyenda de Hefner como un mujeriego tiene su origen en el año 1932, cuando
a los 16 años fue rechazado por la chica a la que amaba. Desde ese momento
decidió reinventarse: cambió su nombre, ahora se hacía llamar
Hef y decidió que nunca más sufriría un fracaso amoroso.
Comenzaron años de popularidad y carisma en el colegio. Una
vez que se graduó se unió al ejército estadounidense, en
1944. Ese mismo año comenzó una relación con una compañera
de estudios llamada Millie Williams. En el ejército se destacó como
dibujante de comiquitas para el periódico local. Dos años más
tarde, ya fuera de la armada comenzó a tomar clases de arte en el Instituto
de Arte de Chicago. Luego se inscribió en la Universidad de Illinois. En
1949 trabajó como asistente del Gerente de la Compañía de
historietas de Chicago y se casó con Millie Williams. En 1950 se convirtió
en redactor creativo de una tienda por departamentos. Al año siguiente,
comenzó a trabajar para la famosa revista Esquire, también como
redactor creativo; cuando esta publicación se mudó a Nueva York,
Hefner decidió emprender un negocio propio, una iniciativa que no sólo
cambiaría su vida sino que modificaría la manera de pensar de millones
de personas. Nace
una leyenda Hefner
quería hacer su propia revista. Para ello pidió prestado dinero
a su madre y vendió algunos muebles. La primera edición de la revista
Playboy -que en principio sería llamada Stag- se produjo en la mesa de
su cocina. Él mismo supervisó todo el proceso. Corría el
año 1953 y Marilyn Monroe fue la primera playmate o chica en salir en esta
publicación. No
colocó fecha en la portada de la primera edición, pues no estaba
seguro de poder realizar un segundo número. Una vez distribuida, su dueño
recorrió los puntos de venta en Chicago para ver el comportamiento de la
revista. Para su sorpresa y beneplácito, se vendieron más de 50
mil copias, generando suficiente dinero para cubrir los costos y financiar una
próxima edición. La
revolución de la revista Playboy en el mercado no se hizo esperar. Presentar
a mujeres desnudas en una publicación era algo nunca visto para esa época.
Hefner, quien se dedicaba 100% a su revista, defendía su filosofía
entre las páginas de la misma: criticaba la institución familiar
y el estilo de vida de las familias suburbanas. Defendía la sofisticación
del hombre: fumar una buena pipa, vestir bien, estar al lado de una mujer elegante
y por supuesto, disfrutar de las imágenes de bellas mujeres. El
editor se preocupó por algo más que las fotografías, estaba
decidido a conseguir a los mejores escritores. Fue así como creció
la fama de los buenos artículos que allí se publican. En
algunas entrevistas, Hef ha comentado que nunca pensó que con Playboy estaba
haciendo algo revolucionario y que realmente lo que lo movió a realizar
esta publicación era la conexión romántica entre el hombre
y la mujer. Incluso comentó en una oportunidad que la revista fue el producto
de sus sueños incumplidos, una manera de escapar de la educación
que sus padres le dieron en la que el alcohol estaba prohibido, el sexo era tabú
y mostrar los sentimientos no estaba permitido. Para
finales de los años 50, la revista vendía más de un millón
de ejemplares. El ahora empresario seguía trabajando más o menos
con la misma filosofía: trabajando desde su casa, supervisando todas y
cada una de las páginas de la publicación, escogiendo personalmente
a las playmates que posaban mes a mes en su creación. Su
matrimonio con Millie sobrevivió diez años. De esa unión
nacieron dos hijos: Christi, actual CEO de las empresas Payboy y David, programador
de computadoras. Se divorció en 1959 y se dedicó completamente a
su negocio y las aventuras que éste le permitía experimentar. Su
fama de mujeriego creció con el tiempo. Su
creatividad fue más allá de la revista y decidió crear un
club para hombres, atendido por mujeres. En febrero de 1960 abrió el primero
de estos centros. Para poder visitar el lugar se debía ser socio; en la
puerta, los hombres eran recibidos por mujeres bellas vestidas de conejitas, quienes
se encargaban de servir los tragos y mostrar su belleza por todo el lugar. La
revolución de Hefner seguía dando de qué hablar, tanto las
feministas con pensamientos liberales, como las más conservadoras tenían
algo qué decir. |
| En
los años 70, la revista Playboy vendía mensualmente más de
7 millones de copias alrededor del mundo. Existían 23 clubes con la misma
marca en Estados Unidos. Hefner era, además, el anfitrión de un
programa de televisión llamado Playboy Penthouse en el que se presentaban
famosos artistas.
Playboy y su creador atraían cada vez más
atención y generaban más controversia. Él era considerado
un pervertido, y la revista se vendía cada vez más. Más allá
de sus historias románticas (¿o eróticas?) con sus famosas
conejitas o playmates, paradójicamente Hefner se considera a sí
mismo un idealista y un romántico. Sin
embargo, a pesar de la racha, la década de los 80 no fue la mejor para
el negocio del conejito. Fue el momento en el que los clubes, casinos y hoteles
tuvieron que cerrar. Para Hefner, ésta fue su peor época, pues su
empresa era ataca por varios flancos. En este tiempo, el empresario dedicó
parte de sus esfuerzos en trabajar por Hollywood, lo que lo hizo merecedor de
una estrella en el paseo de la fama. El
cambio del conejito Hugh
Hefner compró una casa en Los Ángeles, conocida como la mansión
Playboy, famosa no sólo por las fiestas que allí se celebraban o
las estrellas que visitaban el lugar, sino porque supuestamente el lugar era todo
un templo de sexo y lujuria. Diferentes ambientes, piscinas, jardines. En este
palacio hay de todo. El
tiempo y una mujer hizo que las cosas cambiaran un poco en la vida de Hefner.
Desde 1989 y hasta 1997, Hef estuvo casado con Kimberly Conrad, una ex conejita
que además de enamorarlo, modificó las reglas de la mansión.
Durante este tiempo, las fiestas se hicieron diferentes, la lujuria se vino a
menos. De esta unión nacieron dos niños, Marston y Cooper. La
separación se llevó a cabo en 1997. Kimberly se mudó con
sus hijos a una casa anexa a la mansión Playboy, y en ésta las cosas
volvieron a ser como en los viejos tiempos: fiestas, mujeres e invitados todos
los días. En
la mansión hay actividad todas las noches, según señalan
algunas revistas y páginas de Internet, los lunes son noches de hombres;
los martes, días de familia; los miércoles, noche de jugar cartas;
los jueves, día de ver televisión. Los viernes se lleva a cabo lo
que se conoce como el Club Casablanca, una reunión en la que unas 50 personas
toman tragos y ven una película clásica. El sábado en la
noche se repite la oferta de la película clásica y el domingo, luego
de un día de piscina y diversión (llamado Fun in the sun) se sirve
una cena para los invitados y se proyecta un estreno cinematográfico. Aún
en las andanzas En
el año 2004 Hefner cumplirá 78 años. En tiempos recientes
ha dicho en algunas entrevistas que no le gusta salir de su casa, que allí
tiene todo lo que necesita para ser feliz. Supuestamente pasa todo el día
en pijama y rodeado de mujeres bellas. Cuando
tenía 75 años llegó a decir que todavía hacía
el amor entre 4 y 5 veces a la semana, tomaba viagra y compartía su cama
y vida amorosa con siete chicas (una para cada día de la semana, según
sus propias palabras) Su
fama ha hecho que no sea él quien busque a las mujeres. Ellas quieren ser
actrices, aparecer en la revista, ser parte de la historia de Playboy. Él
las complace y las convierte en sus novias por un tiempo. Sin
embargo, espera que su última relación sea con Marilyn Monroe. ¿Cómo?
Es muy sencillo. Hefner compró la tumba contigua a la de la estrella platinada
y desea que lo entierren allí, al lado de la mujer que nació el
mismo año que él y que fue la primera conejita de su vida. En este
particular ha expresado: "Marilyn será mi última novia, y espero
sinceramente que lo nuestro funcione."
| Christie
Hefner La mujer detrás del conejo |
| Nació
en 1946, cuando su padre tenía apenas 20 años. Contaba con 7 años
cuando apareció el primer número de la revista Playboy. Tenía
13 años cuando sus padres se divorciaron y estuvo distanciada de su progenitor
durante algún tiempo. Estudió
literatura en la Universidad de Brandeis. Y en 1975, con 29 años, su padre
le pidió que trabajara con él en su empresa. Siete años más
tarde ocupó la presidencia de ésta. Hoy
por hoy, es la gerente general y CEO de Playboy Enterprises Inc. Maneja las ediciones
internacionales de la revista, que se publica desde Taiwán hasta Rusia
y es leída por más de 15 millones de personas. Ella también
dirige el canal Playboy que cuenta con más de 125 millones de televidentes
en Estados Unidos y está presente en más de 60 países. En
una entrevista concedida al periodista Nicolás Feinman para un site chileno,
Christie Hefner habló sobre Playboy: "Creo que la imagen de las mujeres
en Playboy es de respeto y admiración. Nuestras editoriales apoyan todos
los derechos femeninos y los artículos se preocupan de apuntar a mejorar
la relación entre hombres y mujeres (
) Creo que las imágenes
de Playboy son bellas: muestran a mujeres hermosas. Además, en la empresa
trabajan muchas mujeres y entre nuestros lectores hay más de un millón
de mujeres." Está
casada con William Marovitz, abogado y ex senador de los Estados Unidos. No tiene
hijos. |
| Ilustración
tomada del artículo:
Hugh
Hefner He
swings. He misses. By David Plotz | |