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María Antonia Alejandra Abad Fernández, la futura Sara
Montiel, nació en Campo de Criptana, provincia de Ciudad Real,
España, el 10 de marzo de 1928. Sus primeros estudios los realizó
como interna en un convento de las dominicas y, posteriormente, ingresó
en el colegio Jesús María de Orihuela ubicado en Valencia.
La oportunidad de entrar al mundo artístico llegó cuando
Vicente Casanova, uno de los más importantes publicistas de
la época, la escuchó cantar durante una procesión
de Semana Santa en Orihuela, Alicante. Así, este hombre se
encargó de que la joven aprendiera declamación y recibiera
un entrenamiento en canto.
Poco después, cuando María Antonia Alejandra sólo
tenía 15 años, Casanova realizó las gestiones
para que participara en un concurso que buscaba nuevas actrices, patrocinado
por la firma cinematográfica más reconocida en España
llamada Cifesa.
Gracias a su talento y belleza obtuvo el primer premio, que consistía
en una pequeña suma de dinero y un contrato para trabajar en
el cine. En 1944, apareció por primera vez en la pantalla grande
interpretando el papel de una estudiante en la película Te
quiero para mí, con el nombre María Alejandra. A
pesar de que fue una modesta producción, la actriz llamó
la atención de productores y directores.
A raíz de ello, Enrique Herreros se convirtió en su
agente y la bautizó como Sara Montiel, en honor a la abuela
materna y a los Campos de Montiel del pueblo natal de la chica. Todos
comenzaron a llamarla Saritísima o Sarita, pues era una actriz
extremadamente joven.
En su siguiente film titulado Empezó en boda, estrenó
nuevo nombre y se presentó con una imagen más adulta.
A ésta le siguieron 14 películas más, entre las
que se destaca Locura de amor, donde hizo el papel de Aldara, una
princesa mora. En 1950, viajó a África para filmar Aquél
hombre de Tánger, y luego se trasladó a México.
Allí fue muy bien recibida, y rápidamente se convirtió
en la preferida de los directores, productores y del público
Latinoamericano en general. Durante los cuatros años que permaneció
en el país azteca realizó 13 películas con las
estrellas cinematográficas del momento, y se ganó un
puesto en la historia del Cine de Oro Mexicano. Así, protagonizó
Necesito Dinero, Ahí viene Martín Corona y El enamorado
con Pedro Infante; Furia roja con Arturo de Córdova;
¿Por qué ya no me quieres? con Agustín
Lara; Cárcel de Mujeres con Miroslava y Katy Jurado;
y Piel canela con Manolo Fábregas, entre otras.
Igualmente, tuvo la oportunidad de dar los primeros pasos en su carrera
musical, al grabar canciones para las bandas sonoras de sus films,
bajo la dirección de maestros de la talla de Gonzalo Curiel,
Manuel Esperón y Agustín Lara, con quien realizó
una gira como vocalista de su orquesta.
En 1954, Sara Montiel dio el gran salto a Hollywood. Debutó
con Veracruz, junto a los grandes Gary Cooper y Burt Lancaster.
La película resultó todo un éxito, y la Meca
del cine se rindió a sus pies.
Recibió una excelente propuesta de Columbia Pictures, se le
ofrecía un contrato de siete años con el fin de convertirla
en la nueva Rita Hayworth. Sin embargo, ella rechazó la oferta
y prefirió trabajar en Serenade de la Warner Bros, con Mario
Lanza, Joan Fontaine y Vincent Price pues no deseaba establecer compromisos
a largo plazo.
Cabe destacar que en el rodaje, Sarita inició un romance con
el director del film llamado Anthony Mann, con quien contrajo matrimonio
un año después. Participó en The run of the
arrow en 1957, al lado de Rod Steiger y Charles Bronson, y luego
regresó a España.
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Allí, su gran amigo el director Juan de Orduña le
ofreció el papel protagónico de un musical titulado
El último cuplé, que le permitía conjugar
sus dos grandes pasiones: la actuación y el canto. La Montiel
aceptó el proyecto, sin imaginar que se convertiría
en el éxito de taquilla más impresionante del cine
español. La película fue proyectada en las salas de
cine europeas y latinoamericanas por más de un año,
haciendo de Sarita un ídolo internacional. Las canciones
de la película estuvieron en el Top Ten radial en
más de 20 países.
Productores europeos y la disquera Hispavox le ofrecieron contratos
millonarios, por lo que la ya diva española decidió
abandonar Hollywood para establecerse en su país. La violetera
fue su siguiente film, y obtuvo una mejor acogida que la cinta anterior.
A partir de entonces, los éxitos se sucedieron. Comenzó
también a realizar actuaciones personales en escenarios de
todo el mundo, siempre con lleno absoluto. Así, enamoró
al público de la Unión Soviética, Rumania,
Grecia, Turquía, Israel y Japón, junto con las naciones
hispanas.
Carmen, la de Ronda; Mi Último Tango; Pecado de Amor;
La Reina del Chantecler y Noches de Casablanca fueron
algunas de las producciones que consolidaron al mito Sara Montiel.
En 1963, se separó de su esposo Anthony Mann y un año
después celebró su boda en Italia con el ingeniero
Don Vicente Ramírez-Olalla. Esta unión no duró
más allá de la luna de miel, pero por haber sido efectuada
en la Iglesia Católica, tuvo validez hasta 1978 cuando fue
anulado.
Su última incursión en el cine hasta la fecha fue
en 1974 con Cinco almohadas para una noche. Posteriormente, se dedicó
a participar en el teatro, realizando espectáculos titulados
Sara en persona, Saritísima, Increíble Sara, Súper
Sara Show, Doña Sara de La Mancha, Nostalgia y Sara, siempre
Sara.
Se casó en Palma de Mallorca el 31 de julio de 1979 con José
Tous, propietario del periódico malloquín Última
hora, y adoptó a sus hijos Thaís y Zeus. Vivieron
muy felices hasta que él murió en agosto de 1992.
Entre las actividades artísticas de Sara Montiel se incluyen
numerosos programas de televisión, entre los que se cuentan
una mini-serie que realizó entre 1989 y 1990 para Televisión
Española titulada Sara y punto, donde cantó
sus grandes éxitos, hizo comedia, presentó imágenes
inéditas de su vida y recibió a estrellas como Luciano
Pavarotti, Boney M, Charles Aznavour y Alberto Cortés. También
fue anfitriona de Ven al paralelo, que se llevó a
cabo en el Teatro Arnau de Barcelona frente a una audiencia en vivo.
Allí deleitó a su público con las canciones
de siempre, y compartió escena con Raphael, José Luis
Rodríguez "El Puma", Lola Flores, Lucho Gatica,
Celia Cruz, Olga Breeskin, y Bertín Osborne.
Es importante destacar que durante su brillante carrera artística
ha sido honrada con muchos premios y reconocimientos. El Ben
Gurion de Israel, la medalla de la Legión de Honor
de Francia, el Golden Eagle de Hollywood, el premio ACE
de Nueva York, el premio de mejor actriz por El último
cuplé y La violetera, la Medalla de Cine; junto con discos
de oro y platino en más de 20 países, las llaves de
algunas de las ciudades más importantes del mundo, una placa
en la casa donde nació en Campo de Criptana y su transformación
en museo, son algunas de las formas que han hallado el público
y sus compañeros para homenajear su labor.
En diciembre de 2000, publicó con el éxito que siempre
ha tenido su libro "Memorias: Vivir es un placer, en
el cual narra la historia de su vida y hace revelaciones muy interesantes.
Actualmente, Saritísima continúa siendo noticia y
sigue contando con el respaldo de sus seguidores. Conciertos, obras
de teatro y programas de televisión son parte fundamental
de la apretada agenda de esta española, que el 18 de octubre
de 2002 contrajo matrimonio con el cubano Antonio "Tony"
Hernández, de 39 años de edad.
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