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A
bordo de un tren que partió de Siberia camino a Vladivostok,
nació Rudolf Hametovich Nureyev, un 17 de marzo de 1938. El
menor de cuatro hermanos, Rudolf creció en Ufa, un pequeño
pueblo al pie de las montañas Urales, situado a 1300 kilómetros
de Moscú.
A pesar de la resistencia de sus padres (de ideología marcadamente
marxista-leninista), comenzó sus clases de ballet a la edad
de 11 años con la maestra Anna Udeltsova en el Ballet de Ufa;
sin embargo, al cumplirse un año de empezar su educación
artística, Udeltsova lo recomienda para que siga sus estudios
con Elena Vaitovich, quien luego lo anima a presentarse a la audición
que convoca la Escuela de Agripina Vaganova (escuela sede del Ballet
Kirov), en ese entonces ubicada en Leningrado, hoy San Petesburgo.
Nureyev fue un alumno sobresaliente y poco convencional de la escuela
de Ballet del Kirov de Leningrado, en donde se graduó a la
edad de 20 años. De allí, saltó directamente
a ser solista de la compañía, sin pasar mucho tiempo
en el cuerpo de ballet como el resto de sus compañeros. En
su debut como solista, bailó junto con Natalia Dudinskaya,
bailarina de gran experiencia con quien interpretó una pieza
que la había hecho famosa dentro del mundo del ballet ruso:
Laurencia.
Tal y como lo mencionan muchos autores, para esa época Nureyev
ya era un fenómeno en Rusia, mucho antes que el resto del mundo
escuchara algo de él. Al respecto el bailarín argentino
Julio Bocca comenta lo siguiente: "Me hubiera gustado tener la
pureza de Nureyev, que ahora no se ve tanto. En general, en el mundo
de los bailarines que hacen mucho giro y mucho salto, no tienen esa
colocación perfecta, esa limpieza en los cierres, esa línea
que es la que yo persigo y en lo que Nureyev era ejemplar".
1961 el año que cambiaría su vida y su carrera
Al mismo tiempo que su reputación como buen bailarín
crecía, su mal genio y mal comportamiento lo hacían
a la par. Así lo demostró durante la gira de junio de
1961 en París, donde llamó la atención de los
productores y agentes políticos que acompañaban al Kirov.
A Nureyev no se le iba a permitir continuar la gira en Londres y se
le mandaba de regreso a Moscú. Esto traía como consecuencia
la prohibición de salida nuevamente de Rusia. Al intuir esto,
Nureyev pide ayuda a unos bailarines franceses amigos, quienes lo
llevan con unos policías del aeropuerto Le Bourget (París),
a quienes les explican su situación y lo protegen ofreciéndole
asilo político en Francia.
Luego de esto, Rudolf Nureyev se incorporó al Gran Ballet du
Marquis de Cuevas y luego al Royal Ballet de Londres. Fue considerado
un "espíritu libre" ya que después de su deserción
de la antigua Unión Soviética no se quedó fijo
con ninguna compañía por largo tiempo y bailó
como "bailarín invitado" con más de 50 compañías
de todo el mundo.
En el Royal Ballet de Londres, Nureyev fue el "partner"
por excelencia de la famosísima Margot Fonteyn, 19 años
mayor que él. La apasionada virtuosidad de Nureyev demostró
ser el perfecto complemento de la madurez y elegancia de Fonteyn;
de esta manera, la relación de pareja artística que
ellos extendieron por largo tiempo, rejuveneció la carrera
de ella y estableció la de él.
El Nureyev coreógrafo
Rudolf Nureyev es considerado hoy en día como uno de los bailarines
que más escenarios ha pisado en toda la historia del ballet
y por más de 30 años tuvo un promedio de 200 presentaciones
al año. Sin embargo, su incansable curiosidad lo llevó
a aprender y a indagar en los diferentes estilos de la danza para
incursionar en la única disciplina que le faltaba: la coreografía.
Nureyev realizó minuciosas investigaciones que le permitieron
realzar aspectos desconocidos de los clásicos del siglo XIX
y así atraer nuevo público al ballet clásico.
No le bastó con versionar clásicos como el "Cascanueces",
"Raymonda", "La Bella Durmiente", "El lago
de los Cisnes" y "Romeo y Julieta", sino que se atrevió
también a llevar a escena su propia versión de "El
Quijote" de Cervantes en 1970, la cual posteriormente fue llevada
al cine.
Sin embargo, Nureyev no se limitó a la danza clásica.
Algunas de las más grandes compañías del siglo
contaron con él tanto como bailarín como coreógrafo,
así presentó su arte con Maurice Béjart, Roland
Petit, George Balanchine o la misma Martha Graham, para la que bailó
su «Lucifer» en 1975.
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Desde
1983 hasta 1989 Rudolf Nureyev fue el Director Artístico del
Ballet de la Ópera de París. Su gran talento hizo que,
bajo su mando, el Ballet de la Ópera de París alcanzara
el más alto nivel de su historia en apenas seis años.
Luego, renunció a su cargo de Director y continuó como
Coreógrafo Principal de esta compañía hasta sus
últimos días.
Nureyev, reivindicó el papel del hombre en el escenario, pues
hizo que no fuera visto solamente como el acompañante de una
bailarina, sino que le dio la fuerza actoral, y el virtuosismo técnico
que hizo que muchos fueran al teatro sólo a verlo. Es por ello,
que no es una sorpresa que en todas sus producciones o coreografías
el bailarín tuviera un rol preponderante.
Mientras estuvo como director de la Ópera de París uno
de sus bailarines comentó "Él es una inspiración
tremenda (
) que hace que el trabajo sea muy excitante y que
te sientas realizado (
) Nureyev siempre ayudaba a cualquier
bailarín que se lo pidiera y mientras bailé bajo su
dirección sentí que en cualquier problema que hubiera
tenido profesionalmente, hubiera podido ir con él y obtener
una respuesta honesta."
Hitos en la vida de un "espíritu libre"
Dentro o fuera del escenario, Nureyev era una celebridad mediática
adonde quiera que fuera. De hecho, participó como actor en
varias películas tales como: That's Dancing! (1985); Exposed
(1983); Romeo and Juliet (1982); Valentino (1977); Don Quixote (1973);
I Am a Dancer (1972), entre otros.
En 1989, Rudolf Nureyev vivencia un hecho importante en su vida: vuelve
a Rusia a bailar con el Ballet Kirov, compañía que lo
formó como bailarín.
Su labor artística fue reconocida por Francia, país
que lo distinguió con los rangos de de Chevalier de la Legion
dHonneur (1988) y Commandeur des Arts et des Lettres (1992).
En una ocasión este "Príncipe" de la danza
comentó: "Me muero cuando se apagan las luces y sólo
resucito pensando que mañana volveré a bailar".
Lamentablemente, el 06 de Enero de 1993, las luces de su escenario
no volvieron a brillar. Rudolf Nureyev sucumbió ante el mal
del Síndrome de Imunodeficiencia Adquirida, pero ni su figura,
ni sus obras se habrán de acallar.
Rudolf Nureyev fue sepultado en el cementerio de Sainte-Genevieve-des-Bois,
donde reposan numerosas figuras rusas que murieron en París.
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Como
actor Rudolf Nureyev participó en los filmes:
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Bourne to Dance (2001) (TV)
Cage/Cunningham (1991)
Margot Fonteyn Story, The (1991)
Very Best of the Ed Sullivan Show 2, The (1991)
Tales of Helpmann, The (1990)
That's Dancing! (1985)
Exposed (1983)
Romeo and Juliet (1982)
Valentino (1977)
Don Quixote (1973)
I Am a Dancer (1972)
Special London Bridge Special, The (1972)
Nijinsky-Project (1970)
Schwanensee (1967)
Romeo and Juliet (1966)
Evening with the Royal Ballet, An (1963)
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