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Los golpes de tambor en Venezuela, aunque se han popularizado como
un género musical de diversión, están ligados
al culto a San Juan y San Pedro. Esta música se ha concentrado
en la costa, específicamente desde el céntrico estado
Miranda hasta el occidental estado Yaracuy.
En las Fiestas de San Pedro y San Juan se concentra la mayor parte
de la herencia musical africana en la cultura venezolana. Con algunas
excepciones, la música que se ejecuta para la adoración
de estos santos, es igual en toda la región costera en términos
de ritmo y melodía aunque existen diferencias en cuanto a los
instrumentos y el baile.
Para festejar a San Juan, el 24 de junio, los feligreses bailan al
ritmo de la batería de tambores Mina, conformada por el Mina,
la Curbata y los Laures, el conjunto redondo o culoe puya, formado
por tres tambores: Prima, Cruzao y Pujao, junto a las maracas y las
guaruras (concha marina).
La celebración se extiende por tres días, la víspera
al día de San Juan, en la tarde del día 23, comienza
el festejo con toques del tambor mina y la curbata en la plaza y del
redondo en la casa donde reposa la imagen del santo. La música
suena toda la noche dando lugar al primer velorio.
El 24 se celebra una misa en honor a San Juan y continúa la
parranda, en la noche se lleva a cabo el segundo velorio. Finalmente
el 25 los tambores reposan durante el día y en la tarde se
reanuda la fiesta para despedir al santo.
La celebración de San Pedro, concentrada principalmente en
el Estado Miranda, se realiza el 29 de junio en una especie de representación
teatral que tiene como escenario las calles de la población
donde se haga la procesión y en la que participan los siguientes
personajes: el Abanderado (viste paltó negro, sobrero de copa
y pañuelo amarillo atado al cuello, conduce una bandera que
identifica la fiesta), San Pedro (representa al santo), el Cargador
(lleva la imagen del santo), María Ignacia (es representada
por un hombre, luce camisón floreado, sobrero de cogollo y
pañuelo amarillo o rojo atado al cuello), los Tucusitos (niños
que acompañan a María Ignacia, visten trajes y sombreros
bicolores), los Sampedreños danzantes (llevan sobreros de copa,
paltó levita negro y pañuelo amarillo atado al cuello),
la Diabla (representada por un hombre alto, viste camisón de
colores y pañuelo que cubre la cabeza), el Sampedreñito
(viste igual que los Sampedreños grandes y baila con la Diabla)
y los Músicos-Cantores.
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La
música que se ejecuta en los festejos de San Pedro y San Juan
se conoce bajo el nombre de Golpes de Tambor, de los cuales existe
una gran variedad a lo largo de la costa venezolana, entre ellos uno
de ritmo más lento que se denomina sangueo.
Los golpes no tienen una duración fija, su extensión
está determinada por el ánimo de músicos y bailadores.
En cuanto a la letra, está estructurada en cuartetas octosílabas
(coplas de cuatro versos, compuesto cada uno de ocho sílabas)
y dividida en solista y coro, este último repite la estrofa
completa unas veces, otras sólo un verso y en ocasiones usan
fonemas como olo lé olé, oé, etc.
En cuanto al acompañamiento, éste puede ser monorrítmico
o polirrítmico. El primero, característico no sólo
de la música venezolana sino también de la africana,
es ejecutado en ocasiones con dos tambores y a veces con tres, incluyendo
la percusión del cuerpo del tambor con unos palos llamados
laures.
El acompañamiento polirrítmico se da dentro de los siguientes
aspectos: golpes de tambor redondo, de tambor grande y de tambores
cumacos.
En los golpes de tambor redondo o culo e puya, el canto es de
melodía libre, proporcionando el primer elemento rítmico
individual. Luego del acompañamiento de los tres tambores que
conforman el conjunto redondo se ejecutan de la siguiente manera:
el tambor corrío sirve de base rítmica a los otros dos,
el cruzao y el pujao, que improvisan libremente.
En los golpes de tambor grande, la curbata sirve de base rítmica,
a él se contraponen los laures (palos con los que se golpea
el cuerpo del tambor grande o mina) que suenan en patrones fijos pero
distintos al de la curbata y al del tambor mina, que es ejecutado
con absoluta independencia. El canto puede seguir el compás
de los tambores o marchar con libertad.
Finalmente están los golpes de tambores cumacos, en los que
la polirrítmia se presenta en las variantes del segundo tambor,
la libertad de las maracas y algunos acentos a contratiempo del tercer
tambor.
El tambor a formado parte, desde la colonización de estas tierras,
del legado dejado por los esclavos africanos, que se mantiene en el
tiempo para darle ritmo a nuestras celebraciones religiosas.
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ENLACES --
Fundación
de Etnomusicología
y Folklore (FUNDEF)
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Tambores
del Estado Miranda
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