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Sentir a través de la música cómo la naturaleza
se agita durante una ceremonia de magia negra es cosa del romanticismo.
Así lo demostró Carl María Von Weber a través
de la escena del valle del Lobo en el Cazador Furtivo. Junto a esa
pieza y a este compositor se escuchan nombres tales como Wagner, Schubert,
Rossini, Bellini, Berlioz, Chopin, Donizetti, Paganini, Mendelssohn,
Schumann, Dvorak, Liszt, Verdi, Saint Saéns, Bizet, quienes
a través de acordes decidieron exaltar el heroísmo y
la contemplación, reconocer la mente atormentada, sentir simpatía
ante la humanidad y demostrar admiración a la naturaleza y
a lo sobrenatural.
Este
movimiento, generalizado en el mundo occidental a lo largo del siglo
XIX y aparecido después de la revolución francesa,
se dejó sentir en todos los aspectos de la cultura. En la
música, su influjo se percibió posteriormente al ejercido
en otras artes, y su principal característica es la primacía
del sentimiento sobre la forma, y de la subjetividad sobre el aparente
orden; logrando así un seductor colorido y calidez emocional
que no habrían sido posibles durante el clasicismo.
El
público también cambió. El romanticismo inyectó
entusiasmo y pasión, logrando vehementes intervenciones y
controversias. El nacionalismo musical surgió con ímpetu
y los compositores rusos ganaron terreno.
No
se puede hablar de romanticismo sin mencionar el lied: la canción
para una voz solista con acompañamiento de piano. Esta clase
de composición posee un carácter íntimo en
contraposición a las grandes exteriorizaciones de la lírica.
Es el canto diáfano que expone un inspirado tema sentimental,
sin aditamentos ni pretensiones. Entre los compositores del lied
se destaca Shubert con su ciclo de canciones La bella molinera,
El canto del cisne, Viaje de invierno y Margarita en la rueca. Mozart
y Beethoven también lo escribieron, lo mismo que Schumann.
Adentrarse
en el romanticismo es una aventura para la que sólo hace
falta la disposición a sentir a través de los acordes.
El Carnaval de Shumann, el Orfeo de Gluck, Sueño de una noche
de Verano de Mendelssohn y la Sinfonía Fantástica
de Berlioz son acompañantes perfectos para iniciar este viaje.
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SENTIMIENTO Y FANTASÍA:
La música de Robert Schumann
Este
evento musical es un recital de canto y piano constituido por dos
de los ciclos de canciones más importantes de la música
romántica: "Amor y vida de mujer" sobre poemas
de Adalbert von Chamisso y "Amor de poeta" de los poemas
de Heinrich Heine. Ambos ciclos pertenecen a la autoría musical
del compositor alemán del siglo XIX, Robert Shumann.
Este
recital, en el cual se incluye la traducción al español
de los textos en alemán, estará interpretado por la
mezzosoprano Mariela Valladares, la pianista Elizabeth Guerrero
y el barítono Francisco Salazar, todos artistas venezolanos
de importante trayectoria.
El
concierto tendrá lugar en la Sala "José Félix
Ribas" del complejo Cultural "Teresa Carreño"
de Caracas, el domingo 24 de febrero de este año.

Pearls
of Russian Romanticism
Pyotr Il'yich Tchaikovsky, Modest Mussorgsky, Reyngol'd Moritsevich
Gliere
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