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Humphrey DeForest Bogart nació en Nueva York en 1899 en el
seno de una familia acomodada. Su padre era un reconocido cirujano
y su madre, una ilustradora de revista.
Los Bogarts siempre pensaron que su hijo seguiría los pasos
de su padre, pero luego de ser expulsado por mala conducta de una
de las más prestigiosas escuelas de medicina de los Estados
Unidos, Bogie decide unirse al ejército para pelear en la primera
Guerra Mundial (1918).
Fue precisamente allí, donde el futuro actor tendría
un accidente menor que daría lugar a una de sus marcas particulares:
una cicatriz en el labio.
Al finalizar la guerra, Bogart halló un puesto como office
boy en un teatro, pero su disposición hacia el trabajo lo llevó
al poco tiempo a obtener el puesto de coordinador de escenario. En
1922, gracias a la insistencia de la actriz Alice Brady, consigue
un pequeño papel en la obra Drifting y luego, otro más
importante en Swifty, pero los críticos no veían nada
especial en este actor incipiente.
Sin embargo, obtuvo más papeles secundarios y dos amores: las
actrices Helen Menken, con quien se casó en 1926 (esta unión
duró menos de un año) y Mary Philips a quien desposó
en 1928 con el mismo resultado.
Cansado de su poco progreso en Broadway, Bogie decide probar suerte
en la nueva industria cinematográfica, que empezaba a realizar
las primeras obras habladas. Su voz ronca le ayudó a conseguir
su primer contrato con la Fox Film Corporation.
Luego de dos fracasos de taquilla, comienza a actuar para otras casas
productoras en películas de muy baja factura y sin ver mucho
porvenir, decide volver a Nueva York en 1934.
Decide participar en una audición para el papel del asesino
Duke Mantee, en la obra del reconocido guionista Robert E. Sherwood.
Bogart decidió obtener el papel a como diera lugar y, al presentarse
vestido como el personaje y hacer una lectura extraordinaria, lo logró.
Las críticas favorables hacia la obra y su intérprete
abrieron las puertas que él ya creía cerradas.
Warner Brothers adquirió los derechos de la obra y, gracias
a la intervención de las demás estrellas, Humphrey dio
vida de nuevo al asesino y obtuvo un contrato con esta productora.
Pero no era el interés de Jack Warner el hacer de Bogie una
gran estrella, si bien The Petrfied Forest había sido un gran
éxito, el actor fue destinado a hacer películas de baja
calidad. Hubo sus excepciones, claro está, como en Dead End
(1937), donde encarnó al gángster Baby Face Martin y
obtuvo críticas excelentes.
Ese mismo año, conoció a Mayo Methot, una actriz famosa
por su carácter explosivo y gusto por la bebida. Luego de casarse
en 1938, los espectáculos y peleas en los sitios nocturnos,
además del creciente gusto de Bogart por la bebida y las mujeres,
terminarían por destruir la relación.
En el estudio, seguía en su molde de gángster pero quería
mejores papeles. Tuvo finalmente su oportunidad en 1940 con la película
High sierra, pues el actor destinado a interpretar al ex-convicto
Roy Earle, rechazó el papel porque no quería morir al
final. La película fue un éxito y obtuvo la atención
del público y de otras instituciones, como el Dies Committee,
ente regulador de actividades comunistas en Hollywood, que acusó
a Bogart de pertenecer a este grupo político. Nada pudo probarse.
Su ascenso no paró. Al reunirse con John Huston para la versión
de The maltese Falcon, su interpretación como el oscuro detective
Sam Spade le colocó en la cima actoral y los "grandes"
de la época intentaron copiar su estilo, sin lograrlo.
A este film le siguió Across the Pacific (1941), una cinta
de guerra aclamada tanto por la crítica como por el público.
Pero no fue hasta 1942, que llegó su consagración como
actor con la inolvidable obra Casablanca donde encarna, junto a Ingrid
Bergman el romance más apasionado jamás visto en la
gran pantalla.
Dirigidos excepcionalmente por Michael Curtiz y contando con una producción
magistral para el momento, Casablanca obtuvo el Oscar como mejor película
y la primera nominación del actor para este premio. La trascendencia
de este trabajo ha sido tal, que aún encabeza las listas de
las diez mejores cintas de la historia del cine según el American
Film Institute (AFI) y su protagonista es considerado el actor número
uno de todos los tiempos. |
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En 1944, Bogart estelarizó To have or have not, junto a una
joven modelo de 20 años llamada Lauren Bacall. El romance surgió
entre ambos y sólo once días después de divorciarse
de Mayo Methot, se casaron. Con ella, Bogie tuvo dos hijos y la compañía
de una mujer que lo amaría hasta la muerte.
El dúo Bogart-Bacall se convertiría en el más
rentable entonces y Warner no perdió la oportunidad de unirlos
en el celuloide tres veces más con The Big Sleep (1946), Dark
Passage (1947) y Key Largo (1948). Sin embargo, un episodio de tinte
político-sindical, en el cual estuvo involucrado el actor,
ensombreció el ascenso de la pareja.
Afortunadamente, el panorama cambió tras reunirse con John
Huston en el film The treasure of the Sierra Madre, la mejor actuación
de Bogie para los críticos, pero no para la taquilla.
Paralelamente, su núcleo familiar comenzó a crecer tras
los nacimientos de sus dos hijos: Stephen Humphrey (1949), Leslie
Howard (1952) Para ese tiempo, fundó su casa productora llamada
Santana, con la que protagonizó cuatro cintas, entre las que
se destaca el clásico In a Lonely Place. Luego de esto, terminó
su contrato con Warner.
Libre para hacer películas de su preferencia, la oportunidad
le llegó de nuevo con John Huston y el largometraje The African
Queen, donde su convincente actuación y excelente relación
con su co-estrella Katharine Hepburn, le valieron su primer Osar como
mejor actor.
Continuó participando en películas con diversos papeles
hasta 1956, cuando fue internado en una clínica para removerle
un tumor maligno del esófago. Se mejoró, pero el mismo
año comenzó a recibir tratamiento por un cáncer
de garganta del que no pudo recuperarse. Murió en su casa de
Hollywood el 14 de enero de 1957, rodeado de su familia.
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