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La constante inquietud humana de
ir más allá de sus capacidades físicas hizo
posible la creación de mecanismos que, después de
varios años de perfeccionamiento, nos permiten hoy en día
navegar en mares profundos, conocer otros planetas o surcar el aire
como pájaros.
Volar,
es una de las ambiciones más antiguas y populares a lo largo
de la historia del hombre. Leonardo Da Vinci fue uno de los primeros
que realizó estudios para diseñar un artefacto que
permitiera a personas y cosas descender desde el aire a la tierra
sin que ocurriera ningún daño.
Esta
idea fue alimentada por otros visionarios y dio como resultado la
herramienta que hoy conocemos como paracaídas. Al principio,
su forma era de semiesfera (muy parecida a la silueta de los globos
aerostáticos) pero luego, y gracias a propósitos militares,
también aparecieron otros modelos (como los rectangulares)
que permiten mayor número de maniobras y descender más
rápido.
Actualmente,
los equipos y accesorios que se usan en la práctica del paracaidismo,
como por ejemplo, paracaídas rectangulares y abridores automáticos
de emergencia, hacen que esta disciplina sea segura, además
de fascinante.
Existen
dos modalidades básicas en este deporte: con el paracaídas
cerrado (caída libre) y con el paracaídas abierto.
De ambas, la más practicada es la caída libre y con
mayor frecuencia las alineaciones en el aire con varios saltadores
que hacen figuras, lo que se conoce como trabajo relativo,
porque se sube o baja pero sólo con respecto a otro participante;
también se encuentran el estilo y vuelo libre, además
del skysurfing. Por otro lado, lo más frecuente con
el paracaídas abierto es buscar la precisión en el
aterrizaje.
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PARA NO CAER EL INTENTO
Por
normas de seguridad, los saltos se realizan con dos paracaídas
(el principal y el de emergencia).
En
los primeros intentos, obligatoriamente, los paracaídas
cuentan con un dispositivo electrónico de activación
automática (AAD) que funciona de acuerdo a la velocidad
y a la altura adquirida en el salto.
El
entrenamiento para principiantes abarca, entre otros aspectos,
familiarización con el equipo, salto desde el avión,
maniobras de control del cuerpo durante la caída libre,
apertura manual del paracaídas, manejo del mismo una vez
abierto y, por supuesto, el aterrizaje.
En
vuelo libre se alcanza alrededor de los 200 km./h en 10 ó
12 segundos. Con más experiencia en el control de los movimientos
se llega a los 300 ó 400 km./h.
El
aerodinamismo de los paracaídas modernos permite tener
un control absoluto en los aterrizajes que, en la mayoría
de los casos, se efectúa caminando.
El Tandem es uno de los sistemas de
enseñanza más utilizados y se emplea cuando hay
poco tiempo para realizar el entrenamiento. Después de
pocos minutos de instrucción, el aficionado se equipa con
un arnés que se engancha al paracaídas del instructor
para luego realizar la caída libre junto con él,
es decir, ambos utilizan el mismo paracaídas durante el
salto.
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