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Una amena velada te facilitará los negocios
31/10/2005.
Si de comidas se trata, es necesario tener en cuenta una serie de recomendaciones que te permitirán quedar bien parado y no cometer ninguna imprudencia. En el ambiente laboral los errores en la etiqueta se pueden convertir en la ruptura de contratos, en malentendidos que sin duda alguna no se buscan cuando se está junto a clientes o socios.
Por el contrario, si se hace uso debido de las normas de protocolo y logramos satisfacer a los clientes o quien sea la personalidad que decidamos agasajar, seguramente los resultados serán aún mejores de lo esperado. Por algo será cierto el conocimiento popular cuando asegura que “los mejores convenios y logros empresariales se logran en una mesa de comida”.
En primer lugar, es necesario saber qué comida es propicia para cada ocasión. En ese sentido, un desayuno será ideal para una reunión urgente. No obstante, debes evaluar si realmente tienes una buena razón para hacer que una persona se levante temprano para reunirse contigo y además si los temas que vas abordar se pueden tratar en máximo una hora (el tiempo estipulado para un desayuno), incluyendo el momento en el que se come.
El almuerzo, por su parte resulta una solución para establecer contactos de negocios. El tiempo es un poco más prolongado y tiene un grado menor de formalidad con respecto a las cenas. Una vez establecido el tipo de comida, no olvides:
•Corresponde al anfitrión realizar la invitación, reservar el lugar y coordinar la movilización de los invitados. Esta invitación, además, se debe hacer directamente, sin intermediarios. Puede realizarse por teléfono, por correo electrónico u otro medio. Se recomienda confirmar por escrito el lugar y la fecha.
•El anfitrión o un alto representante de la empresa debe recibir a todos los invitados. La misma empresa determinará qué cargos de la empresa reciben, dependiendo de la jerarquía de las personas invitadas. Es importante que la misma persona que recibe debe despedir.
•Se sugiere proponer un aperitivo, para esperar que lleguen los demás invitados. Es un buen momento para conocerse, relajarse y entrar en confianza antes de la comida.
•Durante el transcurso de la comida, el anfitrión puede presentar el tema de negocios, una vez lo estime conveniente. Sin embargo, la sobremesa es el momento propicio para cerrar acuerdos definitivos, concretar una colaboración, un contrato o intercambiar tarjetas de presentación.
•Quien invita es quien paga la cuenta. No importa si es hombre o mujer. El pago debe realizarse de la forma más discreta posible. Se puede tener conversado el tema con el encargado del restaurante y cargar los gastos a la empresa. Es ideal que la cuenta no llegue a la mesa para no crear disputas innecesarias.
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