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Negocios de inclusión benefician a sectores menos favorecidos (y II)
11/06/2008.
América Latina está en la línea de la inclusión, según un estudio que revela que casi la mitad de las empresas encuestadas participa en iniciativas para incorporar a los más desfavorecidos en la economía formal
Precisamente, bajo la premisa de trabajar con los sectores más desposeídos de la población, se realizó el primer estudio sobre negocios de inclusión en América Latina, el cual fue presentado en un taller sobre Negocios de Inclusión desarrollado en Santiago de Chile por la fundación local Acción RSE.
El informe, realizado en conjunto por SNV y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), incluyó 521 empresas nacionales medianas y grandes de 13 países de la región: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, El Salvador, Honduras, Jamaica, México, Nicaragua, Perú y Trinidad y Tobago.
Según el documento, casi la mitad de ellas reconoció que participa en iniciativas para incorporar a los más desfavorecidos en la economía formal y la lista de compañías líderes de negocios de inclusión regional incluye a Grupo Nueva (Chile), Gerdau Aza (Chile), Cemex (México), Unilever (multinacional), Philips (multinacional), Aguatía (Perú) y Asocol Flores (Colombia). Pero más allá de destacar nombres, los autores del estudio prefieren destacar a la región en general.
"América Latina es líder en la búsqueda de soluciones de inclusión y las empresas confirman que tienen un rol fundamental", dijo Robert de Jongh, quien también destacó que el modelo de inclusión funciona tanto en gobiernos de izquierda como en gobiernos de derecha.
"Una compañía que trabaja en un país con cierta apertura al mercado tiene que ser muy competitiva frente a las exportaciones de otras empresas y con la inclusión se puede bajar los costos a nivel nacional de esa empresa para que sea más competitiva frente a las empresas extranjeras", precisó.
En un contexto de economía de perfil socialista, en cambio, "está el riesgo potencial de que los gobiernos puedan asumir el control de las empresas extranjeras", advirtió. Por lo tanto, las empresas extranjeras "tendrán que demostrar que quieren buscar soluciones para su entorno y, como consecuencia, van a tender a ser más inclusivas".
Pese al optimismo de De Jongh, casos como el de Chile muestran que la inclusión social aún tiene un largo camino por recorrer: "Los negocios de inclusión sí son un negocio, pero algo más complicado en su formulación y con rentabilidades que toman más tiempo para aparecer en los informes contables de las empresas", explicó el gerente general de la chilena Acción RSE, entidad que lideró un Mapeo de Negocios de Inclusión en Chile y en el que participaron 50 empresas de diferentes sectores.
"Las principales dificultades para las empresas tienen que ver con el financiamiento de los proyectos pilotos y el proyecto definitivo, además, las personas que desarrollan los productos y servicios requieren de un proceso de capacitación", explicó Guzmán, quien precisó que "al final del día el factor precios es muy importante para la base de la pirámide y eso también representa un desafío para las empresas que deseen desarrollar productos más baratos para la población de escasos recursos".
Pero fuera de estas consideraciones de oferta y demanda, para Guzmán, el mayor desafío es "impulsar políticas públicas de fomento que permitan cambiar la mentalidad y generar la confianza suficiente entre los empresarios y la base de la pirámide". Tal como ocurre en Ecuador, país donde ya se contempla el término "políticas públicas inclusivas" en la nueva Constitución y donde más de 300 pequeños productores lácteos como Javier Olivares ya comienzan a recibir los beneficios de formar parte de una nueva cadena de valor.
FUNDES Venezuela / Boletín Mundo PyME
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