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El buhonerismo es sólo la punta del iceberg
26/08/2005.
El economista venezolano Wladimir Zanoni presentó el libro “Buhoneros en Caracas: un estudio y algunas propuestas de políticas públicas”, que muestra informatización actualizada sobre el buhonerismo y ofrece propuestas para el diseño de políticas públicas.
Apenas una aproximación a un problema que se ha extendido de manera permanente en los últimos 30 años constituye la investigación que llevó a cabo la Unidad de Análisis y Políticas Públicas para la Economía Informal de Cedice, condensado en el libro “Buhoneros en Caracas: un estudio y algunas propuestas de políticas públicas”.
Su autor, el economista Wladimir Zanoni, explica que el texto refleja dos ideas básicas: “El comercio informal, lejos de ser un problema asociado a una violación del derecho de propiedad, tiene de manera inherente una transacción entre el comerciante informal que está buscando una alternativa lícita de generar ingresos, pero que tiene que valerse de medios ilícitos. Por otra parte, el Estado también se ha informalizado y cede los derechos de propiedad sobre los espacios públicos, a cambio de sobornos en algunas ocasiones o de legitimidad política en otros casos”.
El objetivo de la investigación es básicamente generar información actualizada y de calidad sobre el buhonerismo y ofrecer lineamientos para el diseño de políticas públicas.
“En el amplio espectro de actividades que existen dentro de la economía informal, focalizamos nuestro estudio en el subgrupo coloquialmente conocido como buhonerismo, que constituye la punta del iceberg que es la cadena de agregación de valor que va desde la producción de bienes manufacturados, su importación y distribución, hasta llegar a la venta en las calles de nuestras ciudades”, señala Zanoni en la introducción del libro.
El destacado economista aporta datos importantes: más del 50 por ciento de la fuerza laboral está constituida por la informalidad. De los cinco millones de personas que laboran en actividades informales en Venezuela, 30 por ciento se dedica al comercio y el 15 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) lo genera la informalidad. No obstante, este tema no forma parte de la agenda política ni académica.
“La expansión del buhonerismo en las principales ciudades de Venezuela ha dado como resultado un proceso negativo, pero no sólo por sus efectos colaterales, observables y directos: delincuencia, deterioro del ornato público, etc. Su intensificación y permanencia deja como secuela daños intangibles en las potencialidades de nuestro país para lograr satisfacer sus aspiraciones de convertirse en una economía en crecimiento, en un estado de derecho y en una sociedad incorporada al mundo globalizado. En el entorno del buhonerismo, nuestro capital humano se deteriora, crece el clientelismo político y se favorece la corrupción”, señala Zanoni.
“Buhoneros en Caracas” también plantea propuestas: “Hay que enfocarse en el buhonero, pues la inversión en capital humano es necesaria para que esta gente potencie sus habilidades empresariales o su potencialidad para vincularse al mercado de trabajo; y en constituir la gobernabilidad, en cómo hacer para que el Estado defina y haga cumplir las reglas necesarias para que esto funcione”.
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