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¿Quién dijo miedo? La confianza va primero
31/03/2008.
Mario Signorino no desiste y seguirá apostando por Venezuela, por lo cual, este empresario exitoso se dispone a inaugurar un restaurante de comida suiza en el C.C. Terrazas de La Lagunita
Para Mario Signorino, esto del quehacer empresarial no es nada nuevo; no obstante, cada reto que se propone lo enfrenta a punta de creatividad y de nuevas propuestas, tanto en el área de la belleza como en la de restaurantes.
Al frente del Grupo Corporativo Mario Signorino, este emprendedor ha llevado la batuta de una cadena de peluquerías con su firma. En el negocio de la gastronomía, su aval lo tiene en restaurantes como Pimienta, que integra dos ambientes, discoteca y restaurante; el oyster-bar Baltasar; y para quienes disfrutan la comida japonesa, el Hirosaki.
A decir de Signorino, en su vena empresarial se mueve esa búsqueda del "arte de servir mezclado con la parte artística y con la emoción de romper paradigmas".
"Todos mis negocios los emprendo solo, con mucho sacrificio y creyendo en lo que hago. Las ideas surgen con las necesidades del mercado y la emoción de un proyecto nuevo; así nos sentimos vivos”, señala con orgullo.
Para acometer una iniciativa de tipo empresarial, este negociante apela a sus ahorros, al fruto de los negocios que tiene andando y a "un socio indispensable", los bancos. Admite que en épocas anteriores las ganancias que generaba una empresa eran mucho más atractivas, y es por ello que ahora es más cauteloso a la hora de invertir.
"Hoy en día tenemos que ser muy cuidadosos en las compras, porque aparte del aumento que es constante por el alto costo de la vida, si nos equivocamos, el restaurante nos puede comer", acota Signorino.
No obstante, este empresario de origen italiano no desiste y está convencido de que hay que "seguir adelante, apostando por el país". Es así, como el próximo 3 de abril, en el C.C. Terrazas de La Lagunita, se dispone a inaugurar una nueva propuesta gastronómica, que pretende conquistar el paladar exigente de los venezolanos.
"La Clef es un restaurante de comida suiza, cuyo principal atractivo será que casi todo lo que se va a preparar se hará delante del comensal, quien contará con una hermosa vista y una bodega de vinos de primera".
Para Signorino, no ha sido nada fácil materializar este sueño. Le ha tomado año y medio para lograr tener a punto un local que él califica "como pocos en Venezuela", y no se refiere al tipo de comida que servirán, sino a la atención personalizada y a "lo grande y hermoso del lugar".
"El secreto de cualquier negocio está en tener confianza en uno mismo y no tener miedo. Un proyecto, grande o pequeño, siempre se va cristalizar en la medida que uno se empeñe en hacerlo realidad", asegura este exitoso empresario.
FUNDES Venezuela / Boletín Mundo PyME
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