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Michael Jackson, cinematográfico
Aunque no fue cineasta, el recién fallecido rey del pop, Michael Jackson, dio a la imagen, no sólo a la propia, sino a la de sus creaciones audiovisuales, una importancia capital. Y con ello, definitivamente, marcó épocas, puesto que impuso formas de cantar, bailar, vestir y hasta producir videoclips con cámaras de cine o digitales.
Para el músico, no bastaba con “poner imágenes” a una canción; Jackson era un convencido de que la visual que acompañaría a sus temas debía, en primer término, contar una historia, bien fuera la del joven que le explica a la muchacha arisca el por qué quiere que sea su novia (en “The Way You Make Me Feel” del álbum Bad); o la del chico que lleva a su prometida a ver una película de terror y que termina convertido en un zombi (en “Thriller” del disco Thriller); o la del niño rockero que, literalmente, manda a volar a su papá por no dejarlo escuchar música (en “Black or White”, sencillo de Dangerous).
Pero, además de contar historias, Jackson, que eligió a los mejores directores para que asumieran la puesta en escenas de sus videos –Martin Scorsese, John Landis y John Singleton, entre otros–, nunca desestimó ese medio como vehículo para hacer llegar a sus seguidores y al público en general, sus particulares pareceres en torno a la destrucción del medioambiente (en “Man in the Mirror” de Bad); la necesidad de que los humanos nos unamos para hacer frente a las calamidades del planeta: la pobreza, el hambre, la desnutrición, las guerras, el racismo (en “Heal the World” de Dangerous y algunas otras canciones).
Jackson no escatimó en el uso de efectos especiales. Ni siquiera los altos costos que estos implican fueron impedimento para el artista integrara al discurso de tolerancia de una canción “Black or White” la técnica de la metamorfosis que permite que un hombre caucásico se transforme en la pantalla en una mujer negra, y ésta en un joven japonés, y éste en una señor de rasgos indios…, eso en lo que respecta a la imagen, pero cuando se trataba del sonido, no dudaba en incluir efectos como el de puertas chirriando y hasta un breve pero aterrador monólogo leído por Vincent Price para “Thriller”. Este video, rodado en 16 milímetros, costó un millón de dólares, pero algunos años más allá, Jackson invirtió 7 millones de dólares en el rodaje del videoclip “Scream”, en el que canta junto con su hermana Janeth Jackson.
Finalmente, este innovador de la música y de la producción audiovisual para la música propició la creación de ingeniosos dispositivos que le permitían, entre otras ilusión, crear la antigravedad que caracteriza algunos de los pasos de baile del videoclip de “Smooth Criminal”; ello, sin mencionar su famosa Caminata Lunar.
La industria de los videoclips está en deuda con quien, sin duda, fue su máximo renovador: Michael Jackson, por siempre, el rey del pop.
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