PUNTO ASTRAL | TEMAS | El Zazen: Despertar al autoconocimiento
           
   

Entramos caminando con el pie izquierdo a una sala silenciosa y saludamos a la imagen de un maestro espiritual que se encuentra en un pequeño altar, puede ser Buda, Jesús, Sai-baba, o cualquier otro. A los lados de la figura, se logra ver una varilla de incienso, un ramillete de flores y un candelabro con una vela; los cuatro elementos del universo: agua, tierra, aire y fuego. Una vez que saludamos, nos dirigimos a nuestro puesto caminando en sentido de las agujas del reloj, siempre en silencio, sin distraernos en mirar a la persona que tenemos adelante, ni la que tenemos atrás; al llegar a nuestro puesto saludamos al zafú, (cojín Zen que nos permitirá estar sentados cómodamente por horas mientras realizamos la meditación), y a los demás practicantes y nos colocamos delante de nuestro zafú para luego sentarnos en posición de loto o medio loto, con la columna vertebral completamente estirada y los manos cerradas en forma de puños, con los pulgares escondidos dentro de los demás dedos. Completado esto estamos listos para comenzar a meditar.

Pero, ¿qué es el Zazen? ¿qué se logra y de dónde viene su práctica?

Son muchas las frases o axiomas que definen al Zazen, pero toda la bibliografía al respecto coincide en definirlo como una experiencia personal en donde podemos absorber la luz de nuestra conciencia, a la par que nos encontramos en perfecto equilibrio con el cuerpo y la mente, a través de la meditación. Su práctica continua nos lleva a encontrarnos con nuestro yo interior, enfocándonos primordialmente en el “ser”, dándonos la luz, calma y energía necesarias para enfrentarnos al mundo, pero en el “aquí y en el ahora”.

Todo el mundo puede practicar el Zazen, no se necesita ser budista, hindú o católico para experimentar este estado natural. Sin embargo, no debe confundirse con una técnica de bienestar personal, pues el Zazen no tiene fines utilitarios. Las personas que lo experimentan tienen la sensación de lograr un mayor control de ellos mismos, más allá de las turbaciones y de situaciones egoístas de la vida cotidiana.

Aunque, si bien es cierto que cualquier persona puede aproximarse al Zazen, éste no puede practicarse sólo, siempre se necesita la ayuda de un maestro que nos guíe en los tres aspectos fundamentales de la meditación: la posición corporal, la respiración y la actitud de la conciencia justa y, además, nos trasmita la disciplina necesaria para lograr los efectos beneficiosos del Zazen, ya que éstos sólo pueden apreciarse después de sesiones de esfuerzo y repetición, tal y como se logran las cosas de la vida misma.

Aspectos fundamentales del Zazen

Para lograr el equilibrio cuerpo-mente mencionado anteriormente se deben cuidar tres aspectos fundamentales en la práctica del Zazen: la postura, la respiración y la actitud del espíritu.

La postura
Este es uno de los elementos más importantes para lograr la completa liberación y conocimiento en la práctica correcta del Zazen, para ello se deben seguir las siguientes pautas:

Sentarse en la posición de loto o medio loto encima de un zafú con las rodillas empujando el suelo y la columna a su vez empujando el zafú. La pelvis debe estar hacia delante a la altura de la quinta vértebra lumbar, de manera de no presionar los órganos internos y liberar de carga a la columna vertebral. Ésta, a su vez, debe estar lo más derecha posible, con la nuca lo más estirada que se pueda, pero sin tensión y con los hombros abajo. La nariz por su parte, debe estar alineada con el ombligo; la boca relajada y la mirada a un metro de distancia colocada en ningún punto en particular, para permitir una respiración relajada.

Por su parte, los brazos deben estar en arco, sin pegar los antebrazos al cuerpo y las manos deben colocarse la izquierda sobre la derecha, pegando los cantos al bajo vientre, con los pulgares tocándose en línea recta.

Siguiendo de forma correcta la posición de la columna vertebral, por ejemplo, se puede alcanzar mayor agilidad de las vértebras, lo que a su vez las libera de contracciones nerviosas.

La respiración
Es uno de los puntos angulares de la práctica del Zazen. La respiración lograda con esta disciplina puede apaciguar el ritmo cardíaco, regularizar el corazón y disminuir la tensión nerviosa.

La manera de respirar en Zazen es por medio de la expiración larga, profunda y lenta, al principio por medio de la boca y progresivamente de forma nasal. Como consecuencia, la inspiración viene naturalmente al cuerpo. Lo importante es no forzar los abdominales y estar conscientes de la forma en cómo respiramos. Este tipo de respiración provee de gran energía a la cadera, los riñones y la cintura.


Con la respiración, pero específicamente con la expiración, se puede lograr expulsar los residuos o la energía estancada que se encuentra en nuestro organismo, que habitualmente es la responsable de producir efectos perjudiciales como el nerviosismo y la ansiedad. Y a su vez, puede contribuir a bajar el ácido láctico del torrente sanguíneo que ayuda a bajar los niveles de agresividad.

La actitud del espíritu

Al mismo tiempo que se respira para lograr que la sangre y el cuerpo sean liberados de energías negativas, por así decirlo, debemos lograr la conciencia de la actitud del espíritu.

Para el Zazen lo más importante es el presente, es por ello que en la búsqueda del estado conciente hay que dejar pasar los pensamientos pasados o futuros, permaneciendo en el aquí y el ahora. Aunque el cuerpo pareciera estar en un estado de calma y serenidad similar al sueño, la mente debe estar en plena vigilia. No se deben detener los pensamientos sino dejarlos pasar, sin apegarse a ellos. Esto es lo que se conoce en Zazen como Hishiryo.

Hishiryo, es el inconsciente del Zen. Es considerado el pensamiento absoluto, ya que es el pensamiento más allá del pensamiento y del no-pensamiento. Es la naturaleza original del ser humano y es allí adonde se debe apuntar con la práctica del Zazen.

Esta actitud del espíritu, tan difícil y sencilla a la vez de lograr, surge naturalmente de la concentración profunda en la postura y la respiración. Dominados estos dos elementos, la actividad mental es perfectamente controlable haciendo despertar el conocimiento de uno mismo.

Definitivamente, la práctica del Zazen es un arte que ayuda a purificar el espíritu y encontrar la vida dentro de sí, que en definitiva es donde se encuentran las respuestas a todos nuestros problemas, alegrías o vicisitudes. Meditando en Zazen se puede lograr mejorar nuestra calidad de vida y podemos ver con mayor claridad que la vida hay que vivirla “en el aquí y en el presente”, con constancia y esfuerzo.

Glosario

Dojo: lugar de alta dimensión espiritual en donde se practica el Zazen. No debe ser ni muy iluminado, ni muy oscuro, ni muy frío, ni muy cálido.

Fu Shiryo: no pensamiento.

Gassho: saludo en el cual se unen las palmas de las manos, simbolizando los puntos extremos de nuestra existencia, armonizando nuestro interior.

Hara o Kikaitandem: océano de energía.

Hishiryo: conciencia universal. Armonía de las visiones objetivas y subjetivas que va más allá de todos los fenómenos, pensamientos y no-pensamientos.

Kin Hin: Zazen en movimiento, manera de caminar entre Zazen y Zazen.

Kyosaku: literalmente significa: “bastón que despierta”. Es un bastón de madera que sirve para ayudar al meditante a despertarle y ayudarlo a salir de estados nocivos. No tiene nada que ver con los instrumentos de humillación y flagelación.

Mushotoku: filosofía del no-provecho, del no deseo de adquirir.

Shiryo: pensamiento.

Zafú: cojín Zen. Su origen se remonta al Buda Shakyamuni. El zafú permite mantener la postura exigida por la meditación y no debe ser irrespetado pateándolo o arrojándolo.


Fuentes bibliográficas:

¿Qué es el Zen?
Introducción práctica al Budismo Zen
Dokusho Villalba
Miraguano ediciones

Zazen: el secreto del Zen

Zazen

Cuidate.com

 
 

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